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Venezuela por carambola podría ser una prioridad para política exterior de Biden

Foto: Reuters

Andrés Cañizález

@infocracia


De acuerdo con el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, caben 8 acepciones para la palabra “carambola”. Una de ellas sostiene que carambola es “lance del juego de billar en el que la bola arrojada toca a otras dos”, y otra, que nos puede ser útil en este caso: “lance de caza que consiste en matar dos piezas de un solo disparo”.

Contando ya con un número de votos electorales que hacen irreversible su victoria, Joe Biden como presidente electo de Estados Unidos seguramente se centrará las próximas semanas en definir su gabinete. Dado el panorama complejo que tendrá en política interna, es muy posible que se enfoque en estrategias que muestren éxitos en su política exterior, por lo cual toma relevancia saber quién estará al frente del Departamento de Estado a partir del 20 de enero de 2021.

Todo apunta a que en dicha política exterior las prioridades serán  Rusia y China. Como lo señalamos en un artículo anterior, ni América Latina como región, ni Venezuela de forma particular ,surgieron como grandes prioridades en los debates presidenciales o en los mensajes principales del Biden candidato. Obviamente cuando se dirigió a los votantes de Florida sí lo hizo, dada la predominancia allí de un voto latino,  cuyos orígenes se remontan al anticastrismo de 1960 y 1970.

América Latina no parece estar entre las prioridades de la nueva administración que deberá enfocarse en recomponer la alianza atlántica con los países de la Unión Europea, en aras de hacer un frente común contra las amenazas que representan Rusia y China para la democracia y para la propia influencia internacional de Estados Unidos.

América Latina seguirá siendo no necesariamente prioritaria en la política exterior de Estados Unidos; no es un tema en el cual se vayan a concentrar los esfuerzos de la política exterior. Venezuela, en todo caso, podría aparecer por carambola.

También conviene aclarar que en relación con la región latinoamericana y caribeña, tal vez no se perciba, de entrada, un gran cambio entre lo que ha venido siendo la administración de Donald Trump y lo que será el nuevo gobierno demócrata.

Posiblemente, el énfasis del gobierno de Biden presente para América Latina iniciativas que tengan como eje la defensa y fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos.

En relación con América Latina, un asunto ineludible para Biden (por el impacto que tiene dentro de su país) será abordar la política migratoria y eso le llevará a revisar lo hecho por Trump en relación con México y Centroamérica. Y puede preverse un cambio de política,  quizá dándole el impulso al programa América Crece (Growth in the Americas).

Entretanto, las acciones de Estados Unidos en la región latinoamericana y caribeña podrían tener como prioridad frenar la influencia china en Centroamérica o la ascendencia rusa en países como Venezuela y eventualmente Bolivia.

El tema de Cuba constituye un caso aparte. Podríamos decir que hay una interrogante. Una opción es que sea retomada lo que fue la política de Barack Obama (2008-2016), y de esa forma Biden apueste a una nueva normalización de las relaciones con la isla y su prolongado gobierno autoritario.

Sin embargo, no debemos engañarnos, en verdad las prioridades van a estar en la rivalidad estratégica con China y a eso se sumará Rusia, como centro de atención. Retomar a Rusia como una prioridad ante lo que se percibe como una amenaza, incluso para la propia democracia estadounidense, es cónsono con la posición de los demócratas.

Tras la derrota de Hillary Clinton en las elecciones de 2016, los demócratas han venido identificando a Rusia como una amenaza para Estados Unidos y gracias a esto sí habrá más disposición para contener su presencia e influencia, al igual que la de China, en América Latina.

La presencia china y rusa en América Latina será asunto de preocupación para el Departamento de Estado y la Casa Blanca,  y eso podría ayudar a darle relevancia a la región. Bajo ese mismo prima, y como hemos dicho de carambola, habrá un foco de atención sobre Venezuela, ya que es punto de confluencia en la región de adversarios estratégicos de Estados Unidos, dada la alianza pública del régimen de Nicolás Maduro con Rusia, China e Irán.

Es factible pronosticar un retorno con fuerza de Estados Unidos a las instancias multilaterales y el fortalecimiento de la alianza histórica entre Washington y la Unión Europea, eventualmente relanzando a la OTAN, como paraguas institucional frente a la amenaza que provenga de Rusia, especialmente, y de China.

Bajo un enfoque multilateral, Venezuela podría ser una pieza clave en la agenda común que se construya entre Washington y Bruselas. Una vez que se conozca el nombre de la persona que estará al frente del Departamento de Estado, en el primer gabinete de Biden, podrá hacerse una lectura más clara.  Esto podría suceder en breve, con lo cual Biden dará  un mensaje a la comunidad internacional, ya antes de asumir la presidencia.

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