Destacado

El reacomodo de la oposición después del 6 de diciembre

Tomada de El Nacional

Trino Márquez

@trinomarquezc

El régimen impuso su ley. No modificó la fecha de las elecciones parlamentarias. Desatendió la solicitud de la Unión Europea y de dirigentes como Henrique Capriles y Stalin González, quienes en un tono conciliador –la política lo permite- trataron de que el gobierno mejorara un poco las condiciones electorales y moviese la fecha para un momento que permitiera que la campaña transcurriera en condiciones más tolerables. No fue posible. Nicolás Maduro quería cerrar el círculo en torno a las instituciones. Resolvió terminar con la  la Constituyente presidida por Diosdado Cabello y dotarse de un órgano previsto en la Constitución para darle algún viso de legitimidad legislativa a su administración.

         Monseñor Mario Moronta, en unas punzantes declaraciones dadas hace pocos días, apuntaba que Maduro, con el control de la nueva Asamblea Nacional, intentará implantar el Estado Comunal y la economía comunal. No creo que ese sea el propósito. El Estado Comunal era un proyecto de Hugo Chávez en sus días de frenesí revolucionario, cuando el espíritu del Mao Ze-dong y el Che Guevara lo habían poseído. En la Venezuela de la dolarización desenfrenada y salvaje, de los bodegones y de la Ley Antibloqueo, cuyo propósito consiste en venderle  los activos del Estado al mejor postor, lo que anima a Maduro a adueñarse del Parlamento es la necesidad de aplastar lo más rápido posible cualquier resistencia institucional que le impida al Estado insaciable -que se apoderó desde Sidor, la Cantv y la Electricidad de Caracas, hasta hatos y haciendas-, vender esos activos en rojo a sus aliados chinos, rusos, iraníes y turcos, sin tener la incomodidad de verse obligado a dar explicaciones a una oposición que ejerce responsablemente la función de controlar al Ejecutivo.

         La otra meta de Maduro es conseguir la autorización de la Asamblea para contraer empréstitos internacionales y endeudar aún más al país, como si no fueran suficientes los más de ciento cincuenta mil millones de dólares en deuda externa que tiene la República. Esta aspiración luce más difícil de satisfacer. Los organismos internacionales de financiamiento trabajan en alianza con las democracias del mundo. No parece muy probable que el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) vayan a entregarle dinero a un gobierno cuestionado desde las elecciones fraudulentas de 2018, que, por añadidura, quebró a Pdvsa, empresa que hasta hace algunos años parecía blindada, incluso frente a la incuria de un gobierno como el de Maduro.

         A partir del 6 de diciembre, el régimen también tendrá el control de la AN. ¿Qué le agregará esta conquista al proceso de colonización del país? Muy poco. Ya con el dominio absoluto del Tribunal Supremo de Justicia, Maduro tenía suficiente. El TSJ está dotado de poderes supraconstitucionales. En los hechos sustituyó a la AN a partir del 5 de enero de 2016, cuando se instaló el actual Parlamento. La Constitución dice lo que Maikel Moreno y sus magistrados consideran que dice. Y se acabó. No importa lo que señale el espíritu y la letra de la CRBV. En el cuadro institucional prevaleciente, la AN es un órgano supletorio. Los partidos representados allí carecen de fuerza y conexión con la gente, lo que les impide modificar las desastrosas decisiones del Ejecutivo.

         Luego de diciembre la oposición democrática tendrá que realizar un arduo trabajo de reingeniería. Está obligada a ver cómo se ubica en el nuevo escenario político. Dentro de la AN estará presente la ‘oposición oficial’ -esa que los gobiernos autoritarios animan para disimular su impudicia- y los eternos ni ni, siempre en busca de una rendija por donde colarse para aparecer como alternativa frente al gobierno y la oposición.  El reajuste dependerá de la actitud que asuman los aliados internacionales, una vez concluya el período de la actual AN y de Juan Guaidó como presidente del Parlamento. En ese momento habrá que ver quiénes son los verdaderos aliados de la lucha por recuperar la democracia y quiénes se desentenderán de la suerte de los venezolanos, argumentando el principio de la autodeterminación de los pueblos y otras ficciones parecidas

De acuerdo con las informaciones existentes, la oposición que se negó acudir a los comicios de diciembre seguirá contando con el apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos. La administración  de Joe Biden probablemente introduzca un giro en el estilo de relacionarse con Maduro, pero no será un cambio radical. El gobierno venezolano resulta un incordio para América Latina; incluida Cuba, ahora que no hay petróleo. La diáspora, reemprendida incluso en el deplorable cuadro de la pandemia, y la cercanía del gobierno con varias de las dictaduras más oprobiosas del planeta, convierten a Maduro en una figura peligrosa e indeseable para la región. Las naciones democráticas están interesadas en que Venezuela transite la ruta democrática pronto, mucho más rápido de lo que el mandatario venezolano incluye en sus planes.

Esta serán las condiciones que los líderes opositores deberán aprovechar.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s