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Desdemocratización en Venezuela (XI): El rentismo como modelo fallido

Andrés Cañizález

En no pocas ocasiones se han revisado sólo las variables netamente político institucionales para explicar las razones que llevaron al desmoronamiento del sistema democrático venezolano. Como hemos visto en otros artículos, esto es sin duda una línea de análisis ineludible. Pero, y no menos importante, para entender la desdemocratización en Venezuela debe voltearse la mirada al modelo económico fallido que tuvo su expresión central en el rentismo.

“Pudiéramos decir que la debilidad manifiesta del aparato productivo interno, el recrudecimiento del proceso inflacionario, los dramáticos niveles a los que ha llegado el desempleo y subempleo, el creciente déficit en la balanza de pagos, la liquidación de las reservas internacionales, el deterioro indetenible del bolívar respecto al dólar, las tasas de interés negativas que desestimulan el ahorro y el persistente déficit fiscal constituyen los principales problemas que conforman el cuadro crítico de la economía venezolana”.

No. Esta cita no corresponde a la gestión de Nicolás Maduro en sus primeros tres años (2013-2016), antes de que entrase Venezuela en la espiral hiperinflacionaria. Esto lo escribió Víctor Álvarez, economista y ministro durante el gobierno de Hugo Chávez, al hacer un balance de la herencia económica que le dejaba al país la administración de Jaime Lusinchi (1984-89).

Cuando se observan tales paralelismos entre el manejo económico en las etapas finales del modelo democrático de 1958, con la gestión del chavismo, Venezuela más que un país se parece al perro que da vueltas y vueltas para morderse su propia cola.

Tal como han recordado Asdrúbal Oliveros y Armando Gagliardi, la clase política venezolana ya había tenido una fuerte advertencia con el llamado “Viernes Negro”, en el gobierno de Luis Herrera Campins, de que el sistema era insostenible. Pero cuando se mira en retrospectiva no hubo ni capacidad ni voluntad de cambiar la forma en que se venía manejando lo que entonces se llamaba “capitalismo de Estado”.

Lusinchi, según estos analistas, tuvo una prueba de fuego en 1986 para darle un giro al modelo económico, en aquel año el precio del petróleo cayó abruptamente de 25,94 dólares por barril a 13,31 dólares por barril, una caída del 48,7% en solo un año.

Volvamos a Víctor Álvarez, quien hizo un balance de la gestión económica de Lusinchi en un artículo que tituló “Los principales problemas económicos del nuevo gobierno”, en enero de 1989, cuando Lusinchi estaba ya por entregarle la presidencia a Carlos Andrés Pérez (1989-1993).

La base del modelo estaba errada en los años 1980 y sigue errada en el siglo XXI: tenía (y tiene) como base de crecimiento el precio internacional del petróleo, una variable que, como hemos visto, no puede ser controlada. En verdad, la historia venezolana de las últimas décadas deja en claro el carácter cíclico que tiene la cotización internacional del crudo. Los altos precios no son para siempre. Sólo que nuestros gobernantes, ayer y hoy, parecen creerlo.

“Como lo hemos podido apreciar, en circunstancias de deterioro sostenido de la cotización del petróleo en el mercado internacional, el modelo fiscal ha demostrado su escasa capacidad para apuntalar el debilitado aparato productivo interno. Y como la rigidez de este último le impide generar abundantes fuentes de trabajo para la creciente población laboral venezolana, se refuerzan, entonces, las presiones económicas y sociales sobre el gasto público, determinando un insostenible déficit fiscal que ha acentuado un proceso inflacionario sin precedentes en nuestro país”, escribía Álvarez al iniciarse 1989.

Otra clave apuntada por el economista en relación con la gestión de Lusinchi que parece tener mucha similitud con la práctica económica del gobierno de Nicolás Maduro, en sus primeros tres años, fue el fiel cumplimiento del pago de la deuda externa. No se trata de no pagar, sino que para Álvarez una caída abrupta en los ingresos debía tener como respuesta una renegociación dada la disminución de la capacidad de pago del país.

“La deuda externa, lejos de constituir una expresión más de la crisis, se revela también como uno de los principales nexos de causalidad de los desequilibrios (macroeconómicos). En efecto, una vez que tuvo lugar la crisis petrolera, la pesada carga de la deuda se ha traducido en una de las principales presiones deficitarias sobre la balanza de pagos. Al mismo tiempo, los cuantiosos recursos fiscales que se destinan al servicio de la misma, constituye una de las explicaciones del creciente déficit fiscal”, sostenía Álvarez.

Un asunto no abordado de forma directa por este economista, tampoco por Oliveros y Gagliardi cuando vuelven sobre el período de Lusinchi, está relacionado con la decisión política que está detrás de cada postura económica cuando se ejerce el poder en un país como Venezuela. Los períodos de “vacas flacas”, en general, se perciben como transitorios, ya que todos quienes han ocupado el poder desde el boom de los 1970 en adelante, apuestan a una subida de los precios internacionales del crudo, como principal palanca de su política económica.

Al delinear cómo debería ser la economía venezolana del futuro, para Álvarez debía ocurrir un cambio de modelo y un cambio de mentalidad en la elite política y económica, se trataba entonces (y parece ser el desafío actual) de poner fin al rentismo.

“La economía del futuro deberá estar más sustentada en los ingresos que pueda generar la actividad productiva interna, a fin de ir superando gradualmente la tradicional dependencia que ha tenido del ingreso petrolero. Ante un mercado internacional inestable y una OPEP que no termina de dirimir definitivamente sus contradicciones internas, difícilmente el petróleo pueda continuar cumpliendo el rol de fuerza motriz que durante muchas décadas desempeñó en el contexto de la economía nacional”. Palabras de absoluta vigencia en la Venezuela del siglo XXI, que sigue signada por el rentismo.

Fuentes:

Álvarez, Víctor (1989) “Los principales problemas económicos del nuevo gobierno”. En: SIC. Vol. 52. N° 511. pp. 28-30. Caracas: Fundación Centro Gumilla.

Oliveros, Asdrúbal y Gagliardi, Armando (2017) “Nicolás Maduro: ¿el Jaime Lusinchi socialista?”, En: Prodavinci, texto en línea: https://historico.prodavinci.com/blogs/nicolas-maduro-el-jaime-lusinchi-socialista-por-asdrubal-oliveros-y-armando-gagliardi/

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