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Tareas urgentes para unas elecciones opacas

Tomada de El Tiempo

Alonso Moleiro

@amoleiro

Va a tener que cavar muy hondo la oposición venezolana para mejorar su mensaje y salvarse de lo que sería una vergonzosa derrota en los próximos comicios regionales

Para encarar el compromiso asumido de las elecciones regionales, la oposición venezolana deberá hacer aquello que hoy no está haciendo: razonar su decisión con militantes y simpatizantes; buscar argumentos para darle continuidad al esfuerzo de los últimos dos años, y ofrecerle a la población, no sólo candidatos, sino un panorama realista y sensato de posibilidades y metas en las encrucijadas que se aproximan. Las elecciones regionales deben tener una utilidad.

Si la traducción política de la cita electoral de gobernadores y alcaldes es la que impera hasta el momento, se impone la fragmentación,  no se orienta a la población y no se ubica un por qué, las fuerzas democráticas que se oponen al chavismo, y que han hecho un tenaz esfuerzo en estos años para impedir la concreción definitiva de una dictadura en el país, van encaminadas a hacer un grave ridículo electoral, que conspire contra las posibilidades futuras de realinear los esfuerzos por recuperar la democracia.

Será un revés que abonará mucho en el descrédito de liderazgos y partidos, a partir del cual se impondrá la desmoralización, la división y la falta de horizontes.

Se aproxima un nuevo tramo de circunstancias políticas dentro de la cambiante dinámica del prolongado modelo de dominación del chavismo. Es necesario que la dirección opositora reinterprete adecuadamente el momento actual.  El ocaso de la “era Guaidó” está fortaleciendo el nacimiento de agendas parciales y nuevas interpretaciones de la realidad. La dispersión de esfuerzos ahondará la debilidad.

La atomización de candidaturas en los comicios regionales, va a dificultar, como ya lo está haciendo, la gestación de un discurso “paraguas” que le regrese a la gente, más que un nuevo alcalde, motivos de fondo para movilizarse a votar. Una cosa es organizarse para reconquistar las libertades públicas hoy conculcadas por Nicolás Maduro. Otra es ir a votar por Perencejo González para que quede electo gobernador de Yaracuy.

Las dificultades logísticas y la ausencia de dinero, el comprensible desinterés que esta consulta puede producir en algunos,  junto a la proliferación banal de candidatos de relleno anunciando la llegada de “el cambio” en cada entidad federal, tendentes a dividir el voto disidente y a confundir a la ciudadanía, lleva agua al molino del chavismo y conspira contra la posibilidad de obtener resultados favorables el 21 de noviembre.

El denominado G4 tiene mucho trabajo pendiente para concretar la prometida maqueta unitaria. En algunos estados clave, como Miranda, el Distrito Capital, Lara o Bolívar, la vanidad inconsciente de algunos liderazgos regionales desencaminados puede producir resultados desmoralizantes.

Es cierto que el chavismo es una fuerza social erosionada y en el pináculo de su descrédito. Pero también es verdad que es un movimiento organizado, con una militancia disciplinada, que cuenta para su causa con todos los instrumentos logísticos del Estado,  incluyendo la voluntad de las Fuerzas Armadas.

No está prescrita en ninguna parte la derrota de los partidos democráticos en los próximos comicios regionales organizados por el régimen chavista. Si las mayorías nacionales identifican una oportunidad, si se construye una opción que pueda apalancar nuevas situaciones en el país, si el chavismo logra ser confrontado frente a su propio fracaso, y tal circunstancia produce una corrida de ciudadanos desesperados que cristalice en una cantidad de votos,  por supuesto que existen posibilidades de ver reflejados en una realidad concreta los números de las encuestas.

Pero con lo labrado hasta ahora, con la dispersión del momento, con la ausencia de claridad que impera, sin un eje unitario ni discusivo que articule nada, el único retrato que tiene frente a sí la oposición como una posibilidad cierta es el de una vergonzosa derrota. 

Todavía hay tiempo, pero es necesario apurarse. La oposición tiene que terminar de decidir si convoca a la población a protestar con sus candidatos contra la dictadura de Maduro, o si está llamando a votar otra vez por Perico de los Palotes, alcalde.

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