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Desarrollo político y populismo

Tomada de Alto Nivel

José Castrillo

La evolución o desarrollo político de la humanidad, como el proceso a través del cual se consolida el poder del Estado, con una variedad de instituciones que proveen bienes y servicios públicos a la sociedad, sustentado en los principios de legalidad (todo acto de gobierno está regulado por la ley) y de gobierno responsable (limite en el uso del poder y orientado al bien común) de los actos del ejercicio del poder público, consolidó la democratización, progresiva, de la mayoría de los regímenes políticos en el mundo. Ese proceso de desarrollo y evolución política, ha implicado a su vez un gran esfuerzo del poder político por expandir los derechos dentro de las sociedades, con el fin democratizar las estructuras oligárquicas en lo político, económico y social, que eran predominantes en el mundo. Expansión de derecho o populismo fue el nombre que se le dio a ese proceso de cambios que experimentaron las instituciones políticas a lo largo del tiempo.

 El populismo, en la evolución política ha sido una condición inherente en el ejercicio de la política, entendiendo por tal una oferta política que se hace a determinados segmentos de dichas sociedades que estaban excluidas política, económica o socialmente, con el fin de aumentar la base de apoyo o legitimidad del sistema político.

En tal sentido, pudiéramos entender que hay una forma de populismo político responsable, cuando se procura la expansión progresiva de derechos de sectores excluidos, sin que ello suponga socavar los derechos de otros sectores sociales a pesar de sus diferencias, lo que permite la convivencia sociopolítica. El discurso que acompaña esta política es de inclusión de otros segmentos sociales. Estas ofertas políticas son viables políticamente y factibles técnicamente, y ayudan a crear una comunidad política amplia y democrática (condición donde coexisten actores políticos y sociales diversos, asentada en el diálogo y el consenso y en la contención institucional).

 Ejemplos positivos de este tipo de política de expansión de derechos son la abolición de la esclavitud; el derecho al voto de todos los ciudadanos sin requisitos excluyentes como poseer una renta determinada, o saber leer y escribir; la provisión pública de servicios sociales que reducen la exclusión y la desigualdad, bases políticas del Estado de bienestar que conocemos; la creación de los sistemas tributarios de carácter progresivo; la reducción de la jornada laboral y el establecimiento del salario mínimo, entre otros.

Desde una visión negativa del proceso evolutivo de las instituciones políticas, acotamos el populismo irresponsable, entendiendo por tal aquellas prácticas u ofertas políticas planteadas sobre la base de las diferencias, la separación de la sociedad entre el pueblo y las elites, entre pobres y ricos, entre los buenos y malos, entre nosotros y los otros, entre los puros y los impuros. El discurso que acompaña a este tipo de populismo es de odio, rabia y división política, social, religiosa o racial, donde no se reconoce la diversidad y la pluralidad política y social de la sociedad.

Sus ofertas políticas generalmente no son viables políticamente ni factible técnicamente, y terminan de socavar la comunidad política al cuestionar el reconocimiento y los derechos políticos de sectores sociales que componen a la sociedad.

Ejemplos de este tipo de populismo negativo, hay muchos y destacan el nazismo alemán, las leyes estadounidenses que limitaban el voto de los negros, las leyes emanadas de regímenes políticos que restringen la participación política y electoral de los actores y partidos políticos de la oposición, las leyes anti-terroristas y anti-inmigrantes derivadas de gobiernos abierta o solapadamente autoritarios.

En el mundo actual vemos una vuelta al populismo negativo o extremista, que amenaza los cimientos del desarrollo político democrático y plural alcanzado en las últimas tres décadas. Al agregar la revolución de las comunicaciones y de las redes sociales los populistas de todo pelaje cuentan con una herramienta de penetración política altamente efectiva para vender sus ideas simplistas sobre problemas complejos que hay que gestionar, sin menoscabar derechos políticos ni sociales de determinados segmentos de las sociedades contemporáneas.

Un gran desafío para los que creemos en la democracia, como el régimen político que puede gestionar, manteniendo los equilibrios dinámicos, las sociedades complejas y diversas de hoy. La Democracia tiene el gran reto de incluir y preservar los derechos básicos de todos en medio de la complejidad, la incertidumbre y el conflicto, frente a las ideas exclusión, división y desconocimiento de derechos conquistados, profesadas por los populistas, para ejercer el control autocrático sobre sus sociedades.

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