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La presidencia de Donald Trump: entre la Agenda 47 y el Proyecto 2025

Tomada de rtve.es

Maykel Navas 15.01.25

El inicio de la nueva administración del presidente Donald Trump (2025-2029) encara una fuerte polémica que gira en torno a sus programas de gobierno: Agenda 47 y el llamado Proyecto 2025. Los ciudadanos norteamericanos y gran parte del mundo conocen muy poco sobre estos programas, diseñados para la nueva gestión, a pesar de que durante la campaña fueron fuertemente criticados por los medios y analistas; inclusive llegaron a calificar a la Agenda 47 como un programa de corte fascista.

El programa oficial de gobierno del presidente Trump, difundido en las elecciones pasadas de los Estados Unidos, estuvo enmarcado en la llamada Agenda 47 (denominada así por la posibilidad de ser el presidente número 47 de la historia de ese país). Sin embargo, durante la campaña también surgió un programa llamado Proyecto 2025, de 900 páginas, conocido como la Segunda revolución estadounidense o Mandato para el liderazgo; esta propuesta fue producida por The Heritage Foundation, a mediados de 2023.

El presidente Donald Trump se desligó de este documento y “juró” dramáticamente “no conocerlo”, en múltiples oportunidades, durante la campaña, aunque buena parte de sus colaboradores fueron los redactores de este polémico papel de gobierno.

El proyecto ha causado muchos temores, tanto en círculos políticos como académicos, y en el público medianamente informado, por ser considerado como una proposición ultraconservadora de la derecha norteamericana, la cual, pretende revertir varios de los avances sociales y políticos de los últimos treinta años.

En este sentido, es importante revisar cuáles son las propuestas más polémicas y, sobre todo, cuál es la fuente de donde se originó este documento: The Heritage Foundation. Se trata de una organización conservadora, sin fines de lucro, fundada en 1973, asentada en Washington D.C. Esta fundación reúne a un grupo de expertos para proponer lineamientos y políticas conservadoras a los gobiernos republicanos. Tomó relevancia nacional durante el primer mandato de Ronald Reagan (1981-1989), al recibir su apoyo, y adoptar muchas de sus propuestas para el ejercicio gubernamental de sus dos administraciones. 

Las proposiciones que estaban contenidas en el texto publicado en 1981, son: Mandato para el liderazgo: principios para limitar el gobierno, expandir la libertad y el fortalecimiento de América (Mandate for Leadership: Principles to Limit Government, Expand Freedom, and Strengthen America), del cual se han editado ocho nuevas versiones. La última, a la cual se hace referencia, en este análisis, es la de 2023. En su sitio de internet se puede leer este lema:

“La misión de Patrimonio es formular y promover políticas públicas basadas en los principios de la libre empresa, el gobierno limitado, la libertad individual, los valores estadounidenses tradicionales y una fuerte defensa nacional”[1].

Como se ha hecho referencia, el presidente Trump ha sostenido que su plan de trabajo se basa, única y exclusivamente, en su programa de gobierno Agenda 47, y que la relación con el polémico proyecto formó parte de una campaña de descrédito fomentada por el Partido Demócrata y sus dos candidatos presidenciales. A pesar de ello, la contradicción más importante entre lo que dijo el Presidente en su campaña y la realidad, es la inclusión de varios de los redactores, del controvertido texto, como miembros destacados de su tren ministerial.

En forma concordante, tanto la Agenda 47 y el Proyecto 2025 proponen una presidencia más fuerte, disminuyen la capacidad del Legislativo sobre funcionarios claves de la administración, a la vez que, contemplan la reducción del tamaño del Estado norteamericano, para así ahorrar dinero de los contribuyentes.

En ese sentido, han propuesto la eliminación de varias secretarías de Estado y agencias federales, la más relevante es la eliminación de la Secretaría de Educación, cuya intención es, supuestamente, devolver a los estados la capacidad de decidir los programas y el tipo de educación más conveniente a los intereses de cada entidad. Al tiempo de dar, de nuevo, a los representantes el derecho de controlar y escoger la mejor educación para sus hijos y la institución educativa que más le convenga.

Así mismo, plantean la eliminación de la Agencia Federal para la Administración de la Atmósfera y los Océanos (NOAA, siglas en inglés), a la cual acusan de fomentar el terror en la población, con el cambio climático y la contaminación ambiental. De igual manera, estiman colocar a las agencias federales independientes (Comisión Federal de Comunicaciones, Comisión Federal Antimonopolio, etc.) bajo supervisión del Ejecutivo y mermar la capacidad del Legislativo en el control del presupuesto (Ley de control de presupuesto y embargo de 1974). En fin, un mandatario con más poder y menos controlado por las agencias independientes y el Congreso.

En cuanto a la educación, ambas propuestas señalan la eliminación de la llamada Teoría Racial Crítica[2], la cual es señalada como una herramienta ideológica de la izquierda nacional. Contemplan la supresión total de las llamadas ideologías de género en las escuelas. Esto se implementaría recortando los fondos federales a las instituciones que persistan en seguir difundiendo los temas antes mencionados.

El cuanto a la producción de energía, ambos documentos proponen convertir al país en la primera potencia energética del mundo: el aumento de la producción de combustibles fósiles en la nación y la salida inmediata del “Acuerdo de París” sobre el control del cambio climático.

Con respecto a la inmigración legal, contempla limitaciones de ingreso y la negación total de derechos y expulsión de ilegales. Así como, la restricción de fondos federales a las llamadas “ciudades santuarios”. Se abarca la negación de ciudadanía a hijos de ilegales, lo que implicaría una enmienda a la Constitución. También sustenta la ratificación de las políticas restrictivas migratorias de los republicanos y la presión sobre México, para que este país ejerza mayor control sobre su territorio y la masa de migrantes.   

Aunque no mencionan la eliminación del matrimonio igualitario, hace énfasis en la promoción y ayuda a las parejas heterosexuales, y la reducción de los programas federales de apoyo a las personas transgénero o eliminación de financiamiento a las llamadas cirugías de “reafirmación de género”. Expresan de manera tajante que el Ejecutivo deje claro, por todos los medios de los que dispone, la existencia de solo dos géneros: masculino y femenino. Esto último incluye negar cualquier incorporación a las fuerzas armadas de alguna persona de la comunidad LGTB+.

Proponen implementar exámenes de ingreso militar en las escuelas secundarias públicas, para potenciar a las fuerzas militares nacionales.

Además, el presidente Trump busca saldar viejas cuentas con las redes sociales e intentará regularlas con leyes federales; para ello, cuenta con la mayoría en las dos cámaras. De igual manera, buscarán eliminar las radios nacionales adscritas al gobierno federal.

Ante este conjunto de coincidencias entre ambas proposiciones, no pasaría de un ejercicio de especulación política si no fuera porque varios de los redactores del Proyecto 2025, han sido funcionarios de su administración anterior y hoy ocupan cargos relevantes en su nueva administración. 

En ese sentido, se puede mencionar a Rusell T, Vougth como jefe de la Oficina de Administración y Presupuesto, este republicano, quien en la administración anterior ocupó el mismo cargo, fue el encargado de redactar la sección sobre presupuesto del documento, donde reafirma que el funcionario encargado de esa oficina debe ser una extensión del Presidente, además de recomendar: “…debería revisar a profundidad las instituciones del Poder Ejecutivo, como el Consejo de Seguridad Nacional y el Consejo Económico Nacional, para alinearlas con la agenda de Trump…”.

De igual manera, se consigue a Stephen Miller, asesor del Proyecto 2025 y fundador de American First Legal, quien fue nombrado jefe adjunto para políticas. Thomas Homan, a quien han comenzado a llamar “zar fronterizo”, fue asesor del proyecto en materia de fronteras. Lo llamativo es que ambos cargos no necesitan la aprobación del Senado para sus nombramientos.

Brendan Carr, quien escribió el capítulo de control sobre las redes sociales, titulado “Big Tech”, ha sido designado a la cabeza de la Comisión de Comunicaciones. Se contempla poner fin a la inmunidad de privacidad de estas empresas y los usuarios. En cuanto a la comunidad de inteligencia, Jhon Ratcliffe ha sido nombrado director de la CIA, no participó en la redacción del documento, pero en la sección dedicada al área es permanentemente señalado como el más idóneo para este cargo.

Queda claro que la conexión entre The Heritage Foundation, Donald Trump y el Partido Republicano, siempre fue cierta.  Así mismo, muchos de los colaboradores del Proyecto 2025 han pasado a trabajar directamente con el Ejecutivo. A pesar de la insistencia del presidente en negar su relación con el proyecto, cada vez que era consultado, y afirmar que ese papel de trabajo solo era una lista de intenciones de la derecha nacional, hoy se evidencia que más que una similitud casual, el Proyecto 2025 y la gestión de Donald Trump, serán una realidad.  


[1] Tomado de su página web: https://www.heritage.org/about-heritage/mission

[2] Para más información consultar: https://news.columbia.edu/news/what-critical-race-theory-and-why-everyone-talking-about-it-0  https://www.naacpldf.org/critical-race-theory-faq/  https://www.edweek.org/leadership/what-is-critical-race-theory-and-why-is-it-under-attack/2021/05

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