
Tomada de X/Pedro Sánchez
El presidente de España, Pedro Sánchez, formalizó este miércoles la postura de España frente al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán bajo la premisa del rechazo a la intervención bélica y la defensa de la legalidad internacional.
Durante una declaración institucional desde La Moncloa, el mandatario comparó la situación actual con la guerra de Irak de 2003, alertando sobre las consecuencias negativas que aquel precedente tuvo para la seguridad y la economía global. Sostuvo que la respuesta a las acciones del régimen iraní no debe ser otra ilegalidad sino el cese inmediato de las hostilidades y el retorno a las soluciones diplomáticas coordinadas.
La administración española rechazó ceder las bases de Rota y Morón para las operaciones militares reafirmando su autonomía pese a las advertencias de posibles embargos comerciales por parte de la presidencia de los Estados Unidos.
Sánchez resaltó la solvencia institucional y moral del país para mantener una posición consistente que prioriza la protección de los derechos humanos y el respeto al derecho internacional por encima de presiones externas. Según el Ejecutivo esta política de no intervención es idéntica a la mantenida en otros escenarios internacionales vigentes buscando evitar errores históricos que derivaron en crisis energéticas y migratorias severas.




















