
Tomada de Nelson Almeida/AFP
El Senado de Brasil rechazó un proyecto de enmienda constitucional, con el que se pretendía ampliar la inmunidad de los legisladores, después de que su avance ante la Cámara de Diputados causara protestas masivas en el país el pasado domingo. La enmienda fue «archivada definitivamente» por el Senado, según indicó su presidente, Davi Alcolumbre, quien además felicitó a sus colegas por tener el «coraje (…) para enfrentar un tema que naturalmente ha movilizado a la sociedad».
La ley, denominada «proyecto blindaje», planteaba entre sus exigencias que el Congreso debiera otorgar autorización -mediante voto secreto- para que uno de sus miembros pudiera ser acusado penalmente o arrestado.
El autor de la moción para rechazar el proyecto, el senador Alessandro Vieira, sostuvo que el blindaje abría «las puertas para la transformación del Poder Legislativo en abrigo seguro de criminales de todo tipo».
Previo a su rechazo, el país vivió una serie de protestas el domingo, donde miles de brasileños salieron a las calles desde varias ciudades para rechazar la enmienda constitucional. Con carteles que decían «Congreso, vergüenza nacional», se manifestaron en contra de lo que fue denominado el «proyecto de los bandidos».
Por su parte, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, dijo desde Nueva York que la propuesta tuvo «el destino que merece. Porque fue una vergüenza nacional».
Se trata de un proyecto de amnistía legislativa que pudo beneficiar al expresidente Jair Bolsonaro, condenado por golpismo y sentenciado a 27 años de cárcel este mes.



















