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El Informe sobre la Democracia 2025: un panorama desolador

Tomada de V-DEM Democracy Report 2025

Trino Márquez 02.10.25

El Informe 2025 del Instituto V-Dem (Varieties of Democracy), de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, coloca en cifras y datos lo que numerosos analistas políticos, periodistas y demás observadores y comentaristas de distintas regiones del mundo, han venido señalando desde hace más de dos décadas: la democracia en el planeta se encuentra en franco retroceso. El título del documento es “25 años de autocratización: ¿democracia truncada?”.
En el reporte se lee que durante los años recientes la autocracia se mantiene en continuo aumento. Por primera vez en 2025 los regímenes autoritarios son más que los democráticos. 91 naciones están sometidas a sistemas autocráticos versus 88 democracias. La población mundial bajo el dominio de autocracias alcanza 72%; casi tres de cada cuatro habitantes de la Tierra. En la actualidad, 42 países están siendo empujados a severos procesos de autocratización. En contrapartida, las democracias liberales representativas conforman una minoría que tiende a menguar.
En este ambiente, las libertades civiles, entre ellas la libertad de expresión, se ven cada vez más acorraladas. Lo mismo sucede con la transparencia, confiabilidad e integridad de los procesos electorales.
Quienes seguimos con atención los procesos políticos desde una perspectiva democrática, notamos la propensión de los gobiernos con vocación autoritaria a controlar las elecciones, con el fin de impedir que las consultas sean justas y libres, concurran a ella los aspirantes que deseen hacerlo y posean los méritos para planteárselo, y ejerzan los cargos de elección popular aquellos candidatos que han sido electos por los votantes.
También está evidenciándose que el sistema de contrapesos institucionales, fundamental en una democracia representativa, se ha deteriorado. El Ejecutivo intenta por todos los medios subordinar al Poder Judicial y dominar el Poder Legislativo, para gobernar sin ningún tipo de muro de contención, crítica o cuestionamiento que debilite la acción del presidente, primer ministro o cualquiera sea el nombre que se le asigne al mandatario que encabeza el Poder Ejecutivo. La combinación del control institucional con la mordaza de los medios de comunicación e información independientes, forman una tenaza asfixiante. El poder es ejercido dentro de una atmósfera en la que los equilibrios desaparecen.
Con relación a los partidos políticos y otras organizaciones de masa, tema que el estudio del Instituto V-Dem también aborda, la propensión es que esas agrupaciones sean perseguidas, acorraladas y, en lo posible, anuladas, con el propósito de que su acción pierda toda eficacia y sean intrascendentes. Los modelos autoritarios buscan convertir las organizaciones no gubernamentales en organizaciones muy gubernamentales. El fin que se pretende es transformarlas en una prolongación del Gobierno, para que sirvan como correas de transmisión del discurso, planes y objetivos oficiales. De este modo, se le coloca una lápida a la protesta popular y al control que los ciudadanos, que de forma autónoma, deben ejercer sobre la actividad y el gasto gubernamental.
Este último plano se conecta con otro factor que el Informe estudia: las posibilidades y condiciones en las cuales la población puede deliberar para contribuir a la orientación de las políticas públicas. Un rasgo del autoritarismo consiste en que, al dejar de existir agrupaciones autónomas de los ciudadanos –partidos, sindicatos, gremios, federaciones estudiantiles y empresariales-, se reducen al mínimo las posibilidades de participar en eventos colectivos que hagan factible la auditoría de la actividad del Gobierno.
Esas restricciones limitan severamente las posibilidades de que los ciudadanos intervengan en los asuntos públicos, con la intención de lograr que las políticas del Estado sean más equitativas e incluyentes desde la perspectiva de las distintas clases sociales, las regiones, los sexos, los grupos demográficos, las etnias o cualquier otro sector social o cultural existente en una nación determinada.
Las autocracias buscan preservar el poder. Eternizarse en él. Tratan de alinear el Estado y la sociedad con la conquista de ese objetivo. Todo lo demás importa poco.
Desde el ascenso de la autocracia china a la cúspide del poder mundial y el resurgimiento del poderío militar de Rusia, está viéndose que el autocratismo se agrupa y organiza en el plano mundial. Forma alianza de alcance planetario. La complicidad y el apoyo entre los regímenes autoritarios es incondicional y cada vez más amplio. Crean foros internacionales, firman acuerdos comerciales, y de cooperación tecnológica y militar.
En cambio, a partir del arribo de Donald Trump a la Casa Blanca, y gracias al factor divisor que ha introducido en el plano mundial, los países donde aún existe la democracia representativa, se encuentran divididos y debilitados. Occidente se ha fragmentado. El proyecto global de defender la Democracia como modelo de organización del Estado, la cultura y la sociedad, se ha apagado. Esperemos que no se extinga.
El Informe sobre la Democracia 2025 del Instituto V-Dem representa una advertencia categórica: mientras el autocratismo no descansa, la democracia duerme en sus laureles.
@trinomarquezc

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