
Tomada de Parlasur
Los Estados miembros de la Unión Europea manifestaron apoyo a la firma del acuerdo comercial con el Mercosur, alcanzando la mayoría necesaria para sacar adelante el pacto tras décadas de negociación. A pesar de la oposición frontal de países como Francia y Hungría, el respaldo de potencias como Alemania, España y, decisivamente, Italia, permitirá a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmar el acuerdo, que se ejecutará la próxima semana en Paraguay.
La clave para destrabar el proceso ha sido el endurecimiento de las cláusulas de salvaguardia destinadas a proteger a los productores europeos frente al aumento de las importaciones latinoamericanas.
Los embajadores de los Veintisiete acordaron reducir del 8% al 5% el margen de tolerancia para iniciar investigaciones automáticas: si las importaciones de productos sensibles como carne, pollo, cítricos o azúcar aumentan más de un 5% respecto a la media de los últimos tres años, o si sus precios caen en la misma proporción, la Comisión podrá suspender temporalmente las ventajas comerciales. Estos ajustes técnicos, junto con promesas de pagos anticipados a los agricultores, lograron inclinar la balanza a favor del bloque comercial incluso ante las reticencias iniciales de sectores agrarios europeos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró su rechazo calificando el pacto como un «acuerdo de otra época» que pone en riesgo la soberanía alimentaria y ofrece beneficios económicos limitados para Francia.
Tras el cierre formal del procedimiento este viernes, el expediente se trasladará al Parlamento Europeo para su consentimiento definitivo.



















