
Ludmila Vinogradoff 10.03.26
La venezolana María Corina Machado y el hijo del último Sha de Persia, Reza Pavlaví, no pegan ni con cola, pero quisieron reunirse el 22 de enero pasado en Washington para hablar del futuro de Venezuela e Irán, dos países distantes y contrapuestos, que han estado ligados por sus gobernantes pasados y que, les guste o no, tendrán que continuar de la mano por un tiempo más.
La reunión de los dos líderes fuera de sus países de origen no sorprendió sino más bien fueron necesarias y coincidentes debido a la lucha en común por la libertad que libra cada uno en su territorio y fuera de él. Era como mirarse en el espejo del otro.
En esa oportunidad la líder venezolana dijo en su cuenta X: «Intercambiamos perspectivas sobre nuestras respectivas luchas y unimos nuestros esfuerzos hacia un objetivo común: la liberación de Irán y Venezuela de la opresión».
En su reunión con Reza Pavlaví, la líder venezolana expresó «su profunda admiración por el pueblo iraní, que continúa luchando por su futuro con inmenso coraje frente a la brutal represión».
También denunció que la alianza entre el chavismo en Caracas y los ayatolás en Teherán «ha convertido a Venezuela en el epicentro de la influencia iraní, poniendo en peligro la seguridad de todo el continente americano».
«La supervivencia de estos regímenes no solo es una tragedia para nuestros ciudadanos, quienes exigen democracia de forma abrumadora, sino una amenaza directa a la estabilidad global y a Estados Unidos», apuntó.
Ninguno de los dos líderes se imaginó que lo sucedido el 3 de enero y el 28 de febrero, el descalabro parcialmente y no definitivo bien entendido, del régimen madurista y el de los ayatolás; derrotados por la fuerza militar de Estados Unidos. Ambos sabían que el final estaba cerca pero no cuándo. Los dos también saben que todavía faltan algunos pasos para lograr la victoria ansiada.
Y mientras María Corina y el hijo del Sha de Irán esperan pacientemente retornar a sus países se alistan para recaudar el apoyo internacional a la causa de la libertad. Tienen muchas cosas en común aunque sean tan diferentes. Cada uno por su lado y de forma paralela buscan el respaldo internacional, dando entrevistas a los medios, viajando por Europa y Estados Unidos, y presentando sus planes de gobierno. Son políticos mediáticos, políglotas y talentosos.
Los dos líderes cuentan con el apoyo de sus pueblos y coinciden en que buscan la libertad y democracia. Ambos están llamando a empezar la transición lo más pronto posible e impulsar el proceso electoral cuanto antes. Pero Washington está aguantando sus ímpetus mientras limpia el camino para asegurar que no haya obstáculos en el cambio de régimen.
Por ahora Donald Trump no se ha manifestado abiertamente con ninguno de los dos y ha mantenido reuniones discretas y en privado. En el caso de María Corina ya se ha reunido dos veces , afirmando que le gustaría incorporarla en el proceso de transición venezolana mientras mantiene buenas relaciones con la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
En cuanto con el iraní Reza Pavlaví, el mandatario norteamericano ha sido prudente y no lo ha promovido todavía como futuro gobernante de Irán o el que pueda conducir la transición, porque el proceso es más complicado y difícil que el venezolano. Pero no se descarta que el hijo del Sha pueda conducir eventualmente la transición de Irán.
Tampoco se descarta que María Corina y Reza Pavlaví se vuelvan a encontrar por segunda vez para intercambiar información y cooperación en sus luchas.
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