
Tomada de AFP
Los ministros de Exteriores de la Unión Europea, reunidos en Bruselas, descartaron el envío de fragatas para reabrir el estrecho de Ormuz, priorizando la vía diplomática frente a la escalada de tensión con Irán. Aunque subrayaron la importancia vital de esta ruta energética para el comercio global, los Veintisiete rechazaron, por ahora, una intervención militar directa en la zona.
La decisión surgió como respuesta al bloqueo iraní, motivado por los recientes ataques de Estados Unidos e Israel en la región. El Consejo de Asuntos Exteriores apuesta así por mantener la estabilidad mediante el diálogo y la mediación internacional.
La Alta Representante de la UE en Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, propuso modificar la misión naval ‘Aspides’ o crear una iniciativa bajo el amparo de la ONU, para garantizar la libre navegación en el paso marítimo. Sin embargo, ministros de países como España, Italia y Alemania mostraron escepticismo, argumentando que esa operación ya cumple con su mandato específico en el mar Rojo. Sostienen que el contexto en Ormuz es distinto y que una expansión de fuerzas militares podría agravar el conflicto actual.
Respecto al papel de la OTAN, los líderes europeos coinciden mayoritariamente en que el estrecho de Ormuz queda fuera del área de actuación de la Alianza y que la crisis no le compete.





