
Claudio Alberto Briceño Monzón[1]
“Los vecinos orientales de Venezuela no fueron originalmente los ingleses con la Guayana Británica, heredada por la actual República de Guyana, sino Holanda, quien vio reconocidas por España sus conquistas en América desde 1648 con el con el tratado de Munster. Las colonias holandesas estuvieron restringidas al río Esequibo y su expansión se efectuó hacia el Este, sobre el río Demerara; mientras los mismos holandeses mantenían como empresas comerciales y administraciones distintas a Berbice y Surinam.”[2]
Hermann González Oropeza, S.J.
La Internacionalización de la Reclamación Territorial de la Guayana Esequiba
El 6 de abril de 1948, durante la sesión plenaria de la IX Conferencia Interamericana, Rómulo Betancourt, en su calidad de presidente de la Junta Revolucionaria de Gobierno de Venezuela, afirmó que el gobierno venezolano defendía el principio de autodeterminación de los pueblos. Posteriormente, le correspondió el honor de pronunciar el discurso de clausura de dicha Conferencia, el 31 de abril de 1948, señalando:
“La Novena Conferencia Internacional Americana no se ha limitado a un platónico repudio del coloniaje, sino que ha ratificado el principio de autodeterminación de los pueblos y ha creado una Comisión Americana de Territorios Dependientes…
Las naciones del continente que consideran integrantes de su propia geografía algunas porciones territoriales ocupadas por potencias extracontinentales y sabrán los pueblos en tutela y empeñados en conquistar su derecho al autogobierno cómo la cuestión colonial la ha hecho colectivamente suya la Organización de los Estados Americanos. Y en unas y otros alumbrará la esperanza de que la activa solidaridad continental acelere el proceso histórico, encauzado en forma realista por las vías pacíficas y conciliatorias, que habrá de culminar en la total emancipación de América.”[3]
Rómulo Betancourt buscaba destacar la existencia de una controversia territorial específica de Venezuela, tal como resaltamos en la cita anterior con letras cursivas. Esto implicaba la revalorización de nuestra historia en el ámbito continental. En este contexto, se abordaba el aspecto de los territorios reclamados por algunos países como parte de su propia geografía. Haciendo referencia directa no solo al caso de Guatemala ante Belice y de Argentina frente a la Islas del Atlántico Sur (Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur), sino al caso concreto venezolano de la reclamación del territorio Esequibo.
Durante dicha conferencia, las intervenciones de Betancourt, además de repudiar el colonialismo, enaltecía la integración latinoamericana, impugnando la noción de conformar bloques agresivos contra otra nación o grupo de naciones, reconociendo y admitiendo las ventajas de los acuerdos subregionales.
Posteriormente, en 1951, durante la IV Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de los países americanos, el canciller venezolano, Luis Gómez Ruiz, se pronunció explícitamente a favor de una justa reparación en la frontera oriental del país. La firmeza de la posición venezolana se evidenció aún más en 1954, en la X Conferencia Interamericana celebrada en Caracas. Allí, el consultor jurídico de la Cancillería, Ramón Carmona, realizó una reserva formal. Esta estipulaba que Venezuela no aceptaría ninguna resolución que pudiera «menoscabar los derechos que a Venezuela corresponden… ni como una renuncia de los mismos». Dicha exigencia se ratificó en múltiples ocasiones, consolidándose en 1960.
El Rol de la Investigación Histórica en el Incentivo de una Reclamación Territorial
En noviembre de 1954, los historiadores y padres jesuitas Hermann González Oropeza (1922-1998†) y Pablo Ojer Celigueta (1923-1996†), se encomendaron a la crucial tarea de investigar en los archivos británicos los documentos relacionados con la controversia sobre los límites de la Guayana Esequiba. Esta iniciativa se vio facilitada por el cumplimiento del plazo de 50 años que protegía el secreto de los documentos oficiales británicos. Dicha circunstancia permitió, por primera vez, indagar sobre la «farsa de París» directamente en su fuente inglesa, una oportunidad que ambos investigadores supieron aprovechar.
Las pesquisas realizadas por Ojer Celigueta y González Oropeza en los archivos británicos se extendieron hasta 1955, resultando en la obtención de piezas de microfilm de los documentos revisados. En 1956, ambos historiadores se incorporan como docentes e investigadores en la Universidad Católica Andrés Bello. Allí, González Oropeza dictó un Seminario de Historia de la Cultura Hispánica, mientras que Ojer Celigueta impartió una cátedra sobre Historia de la Economía. A través de su labor docente e investigadora, estos dos historiadores transmitían, por un lado:
“…El entusiasmo del P. Pablo Ojer Celigueta y la tesonera búsqueda del P. Hermann González Oropeza, S.J., consiguieron reunir en microfilm un valioso fondo documental integrado por más de 150.000 páginas de manuscritos existentes en diversos archivos europeos y cerca de un millón de mapas antiguos, todos relativos a Venezuela… El Instituto brinda a los futuros historiadores la oportunidad de iniciarse en la investigación de las fuentes y estudia los monumentos históricos que todavía perviven a la acción demoledora de los años…”[4]
En 1955, Venezuela reiteró su posición en la Quinta Conferencia Interamericana celebrada en Caracas, en el marco de la formación de la Federación Británica del Caribe. El canciller José Loreto Arismendi declaró una vez más que la reclamación venezolana no se vería afectada por ningún cambio de estatus que se introdujera en la Guayana Británica.
[1] Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela por el Estado Mérida. Investigador y Docente del Instituto de Investigaciones Históricas «P. Hermann González Oropeza, S. J» de la Universidad Católica Andrés Bello. Profesor Titular de la Escuela de Historia, de la Facultad de Humanidades y Educación, de la Universidad de Los Andes ULA, Mérida-Venezuela. Magister en Historia de Venezuela por la Universidad Católica Andrés Bello. Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata–Argentina. Coordinador del Doctorado en Estudios Políticos ULA.
[2] Hermann, González Oropeza, S.J. Una historia de nuestra frontera oriental: Las colonias holandesas en Guyana “Cambian de Dueño” (1795-1814). Caracas: Academia Nacional de la Historia, Estudios Monográficos y Ensayos, 2014, pp.24-25
[3] Simón Alberto, Consalvi. Rómulo Betancourt en la Conferencia de Bogotá, 1948. Caracas: Fundación Rómulo Betancourt, 2008, p.82
[4] UCAB 1953 +1958 Caracas Venezuela. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, 1959
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