
Tomada de Attila Kisbenedek/AFP via Getty Images
Tras 16 años ininterrumpidos en el poder, el ultranacionalista Viktor Orbán, creador de la «democracia iliberal» de Hungría, abandonó el poder tras perderlo en lo que reconoció como una «derrota dolorosa», mientras dio paso a la oposición cuando el escrutinio aún no llegaba al 50%.
«El resultado electoral es claro, para nosotros es doloroso, pero inequívoco. La responsabilidad y la posibilidad de gobernar no nos han sido dadas», dijo ante sus seguidores tras felicitar a su rival, Péter Magyar, del partido conservador Tisza.
Con casi todos los votos escrutados, el partido Tisza se hacía con 138 escaños de los 199 del Parlamento, frente a los 55 de Fidesz, el partido de Orbán; lo que se traduce en porcentajes de votación donde la diferencia también era amplia: 53,66% para la oposición y 37,75% para Fidesz.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, afirmó que «Hungría ha elegido a Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría. Un país reclama su camino europeo. La Unión se fortalece». Asimismo, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, sostuvo que «la participación récord demuestra el espíritu democrático del pueblo húngaro. «Han hablado, y su voluntad es clara», por lo que espera «trabajar estrechamente con Péter Magyar para hacer a Europa más fuerte y próspera».






