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Entre incertidumbre de participación y apatía de la gente, precandidatos del G4 hacen campaña para la alcaldía de Caracas

Tomada de Wikipedia

Héctor Antolínez

Los partidos que componen la alianza más poderosa de la oposición aún no definen si irán o no a las elecciones. Sin embargo, hay quienes ya están aspirando a la jefatura del municipio Libertador del Distrito Capital, mientras luchan contra la pandemia, escasez de gasolina y la desmotivación de un pueblo que parece desencantado de la política

Hay dos realidades que son inmediatas en el país: la primera es que el próximo 21 de noviembre se llevarán a cabo elecciones a gobernadores, alcaldes, consejos legislativos de estado y concejos municipales; y la segunda, que hasta la fecha, el G4, alianza que incluye a los partidos Acción Democrática, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo, no ha definido si irá o no a estos comicios.

Independientemente de cuál sea la decisión final que las directivas nacionales de estas organizaciones adopten, las cuatro tienen candidatos recorriendo el territorio de la ciudad de Caracas para empezar a convencer a la gente que la suya es la mejor propuesta para dirigir el que posiblemente sea el municipio más complejo de todo el país, el municipio Libertador.

Carlos Prosperi de Acción Democrática; Jesús Armas de Primero Justicia; Gilbert  Caro e Ismael León de Voluntad Popular; y José Gregorio Cáribas de Un Nuevo Tiempo, se encuentran en actividades proselitistas en diversas zonas de la capital para promover una posible candidatura a la alcaldía. Una situación que se hace única no solo por la situación del país, sino porque sus propios partidos todavía no han decidido si participarán en el proceso del próximo 21 de noviembre.

El trabajo de hormiga y la desesperanza reinante

Las precampañas que se observan no son ni remotamente cercanas a las de años atrás. No se ven grandes marchas, asambleas y caravanas con el rostro y el nombre del candidato a la cabeza, la realidad del país ya no permite eso.

Los eventos más prominentes han sido dejados a un lado, como comenta Jesús Armas, por otro tipo de actos como las “visitas casa por casa y las pequeñas o medianas asambleas de vecinos”, una situación que además se ve torpedeada por la escasez generalizada de combustible en la urbe.

“El tema no es solo el de la movilidad por la falta de gasolina, también es la falta de efectivo. La verdad es que hemos visto cosas heroicas como líderes que viven en lo más alto de La Vega y que bajan a pie hasta El Paraíso para alguna actividad”, comenta Armas.

Esto no es solo una realidad para Primero Justicia, también lo es para Voluntad Popular como explica Ismael León, quien insiste en que el grueso de la precampaña que hace se desarrolla solo en zonas donde tiene contacto con líderes vecinales,  pues la realidad es que no puede hacer otra cosa.

“Esta campaña es sin recursos, ya antes me había tocado y he salido adelante porque siempre tengo contacto directo con la gente de Caracas”, explicó.

José Gregorio “Goyo” Cáribas de Un Nuevo Tiempo también atraviesa las mismas penurias,  confiesa que le toca visitar los barrios en moto o a veces usando el transporte público.

“Es duro porque los recursos no están. Es muy difícil hacer la campaña con las limitantes de la gasolina por ejemplo, por eso ando haciendo la campaña exclusivamente en las zonas en las que sé que tenemos presencia y que podemos mover gente, hacemos entonces visitas puntuales y algún conversatorio”, señaló.

La ausencia de grandes marchas y eventos de campaña no es el único síntoma de que en Caracas las cosas han cambiado, la propia gente se encarga de demostrarlo con una actitud apática que yace en la indiferencia frente a los candidatos.

De sus visitas a los distintos sectores de la ciudad, Cáribas dice que la gente está “apática”; Jesús Armas afirma que pareciera que “no existe la política” y León reconoce que hay un “gran descontento” que no se limita solo al gobierno de Nicolás Maduro, sino que también empapa a los partidos de la oposición.

Esa es la nueva realidad que enfrentan quienes aspiren a un cargo público en Caracas, con personas que verdaderamente no están enfocadas en las propuestas políticas sino encerradas en su cotidianidad.

“Siendo honestos, a la gente hay que convencerla de que se una, no quiere decir que no pase, pero por ejemplo, en los jóvenes  se observa que no les importa el tema de la elección. Muchos ni siquiera están enterados de que existe”, narra “Goyo” Cáribas.

Para Jesús Armas esto se debe a un tema fundamental: las dificultades de los ciudadanos que, según él, anteponen el sobrevivir del día a día a la importancia del trabajo colectivo y la necesidad de usar la política como herramienta.

“No es que no les duela la política, es que la frustración los ha llevado a distanciarse, la gente apartó lo colectivo y ahora prioriza lo individual. Lo difícil de la campaña no es solo llevar un mensaje a la gente, es también poder dar esperanza y explicarles que estas elecciones podrían llevar a un cambio”, dijo Armas.

Ismael León, en cambio, hace una lectura distinta, y dice que la apatía se debe a que las personas buscan soluciones a los problemas concretos del país, algo que solo se podría hacer desde la presidencia de la República.

“En Caracas simplemente no existe el mismo ánimo que se observa en el interior del país, donde el alcalde y el gobernador tienen un rol más importante, acá pareciera que la gente no quiere oír de cambios en la alcaldía sino en la presidencia. Claro, también quieren sacar a Érika Farías, pero para ellos la prioridad es sacar a Nicolás Maduro”, comentó León.

La gran interrogante de la participación

Mientras que los cinco precandidatos del G4 hacen recorridos en Caracas, una posibilidad se mantiene siempre presente: que sus partidos anuncien que no van a ir a elecciones, pese al trabajo que ellos viene haciendo.

La participación del G4, que se mantiene apoyando a Juan Guaidó y el interinato como autoridades legítimas de Venezuela, está amarrada a que existan concesiones por parte del chavismo, algunas que van más allá del nuevo CNE y que se centran en garantías concretas en lo político.

Estas negociaciones avanzan y progresan y, a pesar de que han surgido varios gestos como la conformación de la nueva directiva del máximo ente comicial, un proceso inédito de auditorías al sistema de votación automatizado, y la posibilidad de que la Unión Europea forme parte de la observación internacional en los comicios del 21 de noviembre, todavía el anuncio concreto del G4 no se produce.

Los candidatos confiesan no saber cuál será la decisión final que tomarán sus organizaciones, pero todos destacan que sea cual sea, la respetarán aunque creen que es necesario retomar la senda de la participación electoral. Armas, León y Cáribas, usaron la palabra “disciplina” para describir su postura en caso de que sus partidos digan que no acudirán a las urnas.

La posición que adopten los partidos, será determinante en la configuración de una nueva dinámica política en Caracas y seguramente en el resto del país. Armas dice que si se decide no ir a las elecciones,  entonces se debe “crear un nuevo movimiento de base que permita la defensa de los derechos humanos de las personas”, mientras que en caso de ir, Cáribas se pregunta: “¿cómo se logrará la unidad de candidatos?”,  pues asegura que “parece que hay factores que buscan que el proceso se atrase para que no haya primarias y así imponer a sus postulados”.

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