En esta edición fueron reconocidos en la categoría Integridad Democrática, el historiador Elías Pino Iturrieta, el Cardenal Baltazar Porras y el Comité de familiares de las víctimas de los sucesos de febrero y marzo de 1989, Cofavic. En Libertad de Pensamiento, se premió al portal de noticias Efecto Cocuyo y al filósofo Rafael Tomás Caldera; mientras que como Hacedores de Democracia recibieron sus reconocimientos Rafael Araujo Jerez, “el Señor del Papagayo”, y el Comité por la libertad de los presos políticos en Venezuela, Clippve

Comunicaciones CEPyG UCAB/ Fotos: Manuel Sardá
En un acto especial encabezado por el rector de la Universidad Católica Andrés Bello, Arturo Peraza S.J., y el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno (CEPyG), Ángel Oropeza, se entregó, este martes 21 de abril, el Premio Valores Democráticos “Padre José Virtuoso S.J.”, en sus diferentes categorías a cuatro destacados venezolanos, dos organizaciones ciudadanas y un portal de noticias, que se han distinguido por su lucha incansable por los derechos humanos y civiles, así como por la defensa de la democracia y la libertad en nuestro país.
Ángel Oropeza, al dar apertura al acto, expresó: “hoy premiamos a los valores democráticos reconociendo a quienes los practican en condiciones adversas, los que se los juegan en lo cotidiano, sin un Estado que los garantice. Las personalidades e instituciones que reciben este premio han entendido que la práctica y el ejercicio de los valores democráticos son el único camino para que un día este país vuelva a ser de todos”
Por su parte, el rector de la UCAB, padre Arturo Peraza, S.J., destacó que en estos momentos la palabra clave es transición, un proceso que está en manos de la sociedad construir, y destacó que los galardonados junto con otros actores civiles tienen allí un rol protagónico, como lo han venido asumiendo. Indicó: “la soberanía no se predica en abstracto, sino defendiendo al ciudadano y su voluntad, y agradecemos a los premiados porque son la expresión de una lucha muy larga en ese proceso”.
Los galardonados en esta nueva edición del premio fueron: en la categoría Integridad Democrática, Elías Pino Iturrieta, el cardenal Baltazar Porras y el Comité de Familiares de Víctimas de los Sucesos de Febrero y Marzo de 1989, Cofavic. En la categoría Libertad de Pensamiento: el portal de noticias Efecto Cocuyo y el filósofo Rafael Tomás Caldera; y en la categoría Hacedores de Democracia: Rafael Araujo Jerez, mejor conocido como el Señor del Papagayo y el Comité por la libertad de los presos políticos en Venezuela, Clippve.
En esta oportunidad, el jurado estuvo integrado por el exrector de la UCAB, padre Luis Ugalde, S.J.; el padre Alfredo Infante S.J., provincial de la Compañía de Jesús; Milagros Socorro, periodista, escritora y profesora universitaria venezolana, ganadora del Premio Nacional de Periodismo en 1999; Yakeling Benarroche, coordinadora académica del CEPyG- UCAB; Jaime Bello León, director general de Comunicaciones, Mercadeo y Promoción de la UCAB; Magaly Vásquez, secretaria general de la UCAB y César Carballo, decano de la Facultad de Derecho de la UCAB.
Integridad Democrática
En esta categoría, el primero en recibir su reconocimiento fue el historiador y profesor de las universidades Central de Venezuela y Católica Andrés Bello, Elías Pino Iturrieta, quien es además individuo de número de la Academia Nacional de la Historia. Destaca en su trayectoria el desmontaje del culto al héroe y las interpretaciones mesiánicas de la historia venezolana. Su aporte nos enseña que la democracia requiere ciudadanos, no adoradores de figuras del pasado.
Más allá de la academia, su voz en la prensa y en el debate nacional ha sido una constante de integridad. Al humanizar a los próceres, devuelve la responsabilidad del destino del país a las manos de la sociedad civil. Por esa razón se ha convertido en un referente ético en tiempos de incertidumbre.
Por su parte, el cardenal Baltazar Porras Cardozo, sacerdote, profesor, teólogo, historiador y escritor, ha hecho de la palabra un escudo y de la fe un compromiso con la libertad. Porras, quien ha vivido y documentado la historia para evitar el olvido, ha estado presente en momentos críticos de la democracia alzando su voz con valentía, actuando siempre como mediador y conciliador, exigiendo procesos electorales transparentes, así como el respeto a la soberanía popular y a los derechos fundamentales de las personas.
Por demostrar que la fe y la democracia no son entes separados, sino que comparten un mismo destino: la dignidad humana, al cardenal Baltazar Porras se le otorgó el Premio Valores Democráticos en la categoría: Integridad Democrática.
El tercer reconocimiento en esta categoría recayó sobre el Comité de Familiares y Víctimas de los Sucesos de Febrero-Marzo de 1989, también conocido como Comité de Familiares y Víctimas del Caracazo. Cofavic fue fundado para combatir
la impunidad en Venezuela, mediante la documentación y seguimiento de los muchos casos de ejecución extrajudicial o desaparición forzada. A través de los años se ha dedicado a proteger, defender, acompañar y formar a las personas, grupos y comunidades más vulnerables del país, con un enfoque psicojurídico.
La misión de COFAVIC está enfocada en la promoción y el fortalecimiento del respeto y la garantía de los derechos humanos, mediante la educación, la investigación y la difusión. Desde el ‘Caracazo’ hasta hoy, ha demostrado que la democracia solo es íntegra si es capaz de mirarse al espejo y rendir cuentas sobre su pasado y su presente.
En años recientes, su voz ha sido fundamental para analizar con lupa jurídica proyectos de ley críticos y procesos de designación de poderes públicos, siempre bajo la premisa de que una sociedad democrática requiere instituciones independientes. Además, esta organización no solo defiende víctimas; sino también la idea de que nadie debe estar por encima de la ley.
Libertad de Pensamiento
El caso del portal de noticias Efecto Cocuyo adquiere relevancia por ser un medio venezolano independiente fundado por tres mujeres periodistas: Luz Mely Reyes, Laura Weffer y Josefina Ruggiero. Nace en 2015 en la calle con la gente, específicamente en la redoma de Petare, durante un “potazo” (plan de microfinanciamiento) y se ha desarrollado como un modelo de gestión humana, innovador y sostenible.
Bajo la premisa de que «millones de chispas juntas pueden iluminar una nación entera», su diaria labor se concentra en el fortalecimiento de la democracia y la promoción del derecho de las personas a estar bien informadas. Su mensaje y contribución al mundo refleja la influencia y la perspectiva única que aportan profesionales íntegros en el campo del periodismo y la comunicación. Por esa razón se hizo acreedor del Premio Valores Democráticos, en su categoría Libertad de Pensamiento.
Por su parte, Rafael Tomás Caldera ha hecho de la filosofía un ejercicio de ciudadanía; y de la academia, un bastión de resistencia ética. Es abogado de la Universidad Central de Venezuela, máster en Artes de la Universidad de Notre Dame y doctor en Letras por la Universidad de Friburgo. Es profesor titular de Filosofía Medieval y Antropología en la Universidad Simón Bolívar. También, pertenece a la Sociedad Venezolana de Filosofía, a la Academia Pontificia de Santo Tomás de Aquino, y es miembro de número de la Academia Venezolana de la Lengua.
En su larga trayectoria profesional se ha desempeñado como director del Centro de Humanidades del Instituto Internacional de Estudios Avanzados (IDEA), jefe del Departamento de Filosofía de la Universidad Simón Bolívar, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades y miembro principal del Consejo de Apelaciones de esa casa de estudio.
Caldera nos recuerda que el pensamiento libre es la primera línea de defensa contra cualquier forma de autoritarismo. Sus estudios, que abarcan desde el análisis de Santo Tomás de Aquino hasta reflexiones sobre la condición humana, se erigen como un testimonio de coherencia y rigor. Su valentía para mantener la independencia del criterio frente a las presiones del entorno, lo hicieron merecedor del Premio Valores Democráticos, en la categoría de Libertad de Pensamiento.
Hacedores de Democracia
En un país donde el silencio intentó imponerse como norma, un hombre decidió que la verdad debía volar más alto. Rafael Araujo Jerez, conocido por todos como «El Señor del Papagayo», es hijo de Carapita y graduado de bachiller en las aulas de Fe y Alegría. Este caraqueño, quien lleva el arte en las manos desde los siete años, transformó un juego de niños en una herramienta de valores democráticos, libertad y reivindicación.
Sin importar el sol o la lluvia, ha caminado nuestras calles convirtiendo su caligrafía en el editorial de los que obligaron a callar. Su constancia recuerda que la democracia no es un destino, sino un ejercicio diario de presencia y coraje. Ha estado allí, frente a las instituciones, reafirmando el derecho inviolable a la vida, denunciando la crisis del sistema de salud o alertando sobre la escasez. Por esas razones, el Señor del Papagayo fue premiado en la categoría Hacedores de Democracia.
El segundo reconocimiento en esta categoría fue para el Comité por la Libertad de los Presos Políticos (CLIPPVE), que ha sido fundamental en el levantamiento de una data precisa sobre los privados de libertad por razones políticas, convirtiéndose en una fuente de referencia para organismos nacionales e internacionales.
Con un trabajo incansable, sacó de las sombras las historias de cientos de compatriotas que conocieron el lado más despiadado de la injusticia, transformando estadísticas en rostros que tienen nombres, apellidos y familias. Su aporte ha servido para que la comunidad global comprenda la magnitud de la crisis institucional y moral que flagela a Venezuela, elevando la voz de los detenidos en foros de derechos humanos.













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