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Un nuevo diseño curricular para una Educación Media sin profesores, dotación ni laboratorios

Tomada de MippCI

Tulio Ramírez

La escuela venezolana del siglo XX cumplió un ciclo, el cual, con sus debilidades y fortalezas, sentó las bases para convertir a Venezuela en un país exportador de buenos profesionales. Paradójicamente, la afirmación anterior ha sido corroborada gracias a la crisis económica del país. La sobrevivencia obligó a muchos profesionales venezolanos a buscar mejores destinos en la región y el mundo, revelándose en sus lugares de destino la muy alta calidad de su formación.

El proyecto educativo que, con sus críticas y aciertos, altas y bajas, se venía desarrollando desde 1958, se vio truncado por la revolución bolivariana, debido a políticas educativas que pusieron el mayor énfasis en el papel ideológico de la escuela y no en el desarrollo de su misión pedagógica, científica y ciudadana.

Si bien es cierto que los adelantos tecnológicos y el descubrimiento de nuevas zonas del conocimiento obligan a revisar cada cierto tiempo los currículos escolares, lo es también que estas revisiones no deben hacerse sin tomar en cuenta las debilidades acumuladas por un sistema educativo que perdió el norte de la calidad hace mucho tiempo.

El Ministerio de Educación pretende imponer un nuevo diseño curricular para la Educación Media venezolana para el próximo año escolar 2023-2024. Los liceos oficiales y los colegios de gestión privada están recibiendo por cuenta gotas información fragmentada sobre un diseño que ni siquiera está a la disposición del público en la página web del ministerio.

Sin ni siquiera haber sido evaluado el currículo vigente desde 2017, se pretende despachar para imponer de manera perentoria una nueva propuesta. Los profesores no han sido consultados sobre las bondades o deficiencias del diseño actual, ni tampoco se les ha justificado su sustitución.

Por la forma en la que se está llevando este importante asunto, se prevé que se hará una transición impuesta de manera unilateral, trasgrediendo todas las recomendaciones de los expertos, quienes han señalado que en materia educativa, si bien el Ministerio de Educación es el ente rector según la Constitución y las leyes, es necesario convocar a expertos, universidades, academias nacionales, empresarios, y padres y representantes para crear el consenso necesario que concrete un currículo que responda a las exigencias y necesidades de la sociedad venezolana.

Algunos aspectos de este nuevo currículum que ha llegado a nuestras manos por vías oficiosas, más no oficiales, son los siguientes: la creación de una Educación Media General de la cual egresarán bachilleres sin mención, bachilleres en Ciencias y Tecnología y  bachilleres técnicos, con una duración de 5 años. Por otra parte, se crea la figura de la Educación Media Técnica y la Educación Media Técnica bajo la responsabilidad del INCES, ambas con una duración de 6 años.

Es curioso que después de haberse eliminado de un plumazo la opción de bachiller en Humanidades, se crea un Bachillerato sin Mención que pareciera viene a recoger la leche derramada, creando una opción para quienes no tienen actitudes, ni interés en estudiar ciencias o algunas de las especialidades técnicas ofrecidas.

Lo que si es cierto es que, de acuerdo al documento en presentación Power Point que llegó a nuestras manos, se ofrecerán un conjunto de especialidades que apuntarían a la formación de una mano de obra técnica con posibilidades de incorporarse al mercado de trabajo de manera temprana.

Por ejemplo, a los cursantes del Bachillerato Técnico se les ofrecerá un total de 5 menciones en áreas como Turismo, Agropecuaria, Acuícola y Pesca, Química Industrial y Laboratorio Clínico.

Una cantidad mayor de menciones y especializaciones se ofrecen en la llamada Educación Media Técnica. En la primera se ofrecen 9 menciones y 42 especializaciones en áreas tan importantes como Servicios Aéreos, Mantenimiento Aeronáutico, Metalmecánica, Mecatrónica, Construcción Civil, Refinación y Petroquímica, Artes Musicales (con ejecución instrumental incluida) así como otras 35 opciones que con toda seguridad, serán muy atractivas para los cursantes.

Por su parte en la Educación Media Técnica INCES se ofrecen otras 9 menciones y 26 especialidades novedosas como Servicio de Gas Licuado, Caldera y Mecánico de Máquina Fija, Desarrollo de Software y Aplicaciones, Perforación de Pozos Petroleros hasta Panadería y Repostería, y otras tantas especialidades que con toda seguridad se necesitan en Venezuela. El título a obtener en este caso es el de Técnico Profesional INCES.

Después de tantos experimentos fallidos y desaciertos en materia de propuesta curricular para la educación media, la que se intenta aplicar luce como un intento serio de hacer de nuestra educación media un semillero de técnicos y emprendedores que ayudarán, sin duda alguna, a cambiar el perfil de nuestros futuros bachilleres.

Sin embargo, el problema más grave que tendrá el gobierno para aplicar exitosamente este nuevo diseño, tiene que ver con el deterioro acumulado por tantos años por intentar convertir a nuestro sistema educativo en un espacio destinado más para el adoctrinamiento que para la formación de talento, tal como así se ha manifestado en todas las versiones del Plan de la Patria. En estos documentos sin rango de Ley pero en la práctica bitácora del gobierno del Socialismo del Siglo XXI, se le ha atribuido a la educación la  misión de “la formación (…) de la ética socialista”.

Como consecuencia de este predicamento, en los últimos 15 años ha habido un grave deterioro de la calidad de la educación, debido a que las políticas públicas en la materia se han focalizado en garantizar tal misión. La elevación de esta calidad, si bien pasa por revisar un diseño curricular que ha hecho más énfasis en adoctrinar que en formar, debe considerar déficits que se han ido acumulando y que harían poco probable la implementación exitosa del nuevo diseño.

Uno de estos déficits tiene que ver con  la falta de profesores calificados para impartir estas novedosas especialidades. La diáspora y la migración a otras actividades laborales debido a los bajos sueldos, han multiplicado las renuncias de maestros y profesores. Esta situación se agrava por la disminución continuada de la matrícula en las instituciones formadoras de docentes,  así como por  la muy baja tasa de egresos de estos profesionales.

Finalmente, y no por eso menos importante, el deterioro de las instalaciones educativas por falta de mantenimiento puede hacer inviable la enseñanza de algunas asignaturas. El cierre inducido de los laboratorios para impartir la enseñanza de la Física, la Química, la Biología, hace imposible que se impartan asignaturas como Física Aplicada, Química Instrumental y Tecnología, Análisis Químico, Microbiología,  previstas en algunas especialidades del nuevo plan de estudios.

Nuestra educación media no es tierra fértil para sembrar un diseño curricular de esa envergadura. No se ha abonado el terreno y reconstruirlo no será cosa de un día. La maleza ideológica, la demagogia y el nulo interés por la calidad educativa son hoy los peores enemigos del nuevo Plan de Estudios. Habrá que empezar por atender lo que desde hace mucho se dejó de atender.

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