Opinión y análisis

La deuda y la duda con el voto tras las presidenciales de 2024

Tomada de Celag.org

Pocos eventos en la historia de Venezuela han causado un impacto político tan grande como la elección presidencial del 28 de julio. De acuerdo con expertos, el mayor de estos impactos se puede sentir en el voto y en el sistema electoral. Algunos señalan que hay situaciones que solventar si es que en algún momento tanto el CNE como los partidos quieren que la población recupere la confianza en este mecanismo

Héctor Antolínez

06.11.24

Para algunos es un derecho, para otros es un deber. Lo cierto es que al menos dentro del concepto de república democrática como Venezuela, el voto, es una herramienta. Una que permite dirimir diferencias políticas, consultar a la población, y hasta cambiar la propia Constitución. Sin embargo, todo esto se basa en la creencia de que el voto, más que importar, sirve. ¿Qué pasa entonces cuando se pone en entredicho su efectividad?

La elección presidencial del 28 de julio ha sido, posiblemente, el momento más que  más ha dividido a la política venezolana en los últimos 10 años. Tanto en el país como fuera de él, existen en conjunto dos realidades, cada una amparada en evidencias que la oposición y el chavismo esgrimen como argumentos. Ahora bien, independientemente de cuál se crea que fue el resultado de esa contienda electoral, existe una realidad: el sistema electoral falló.

Fuese por un “ataque” o por una “manipulación”, el 28J no fue una elección como las anteriores que el país había visto, y al menos un sector importante, el opositor, desafió abiertamente (y con papeletas en mano) el resultado que el CNE anunció.

Sin que el CNE haya hasta la fecha presentado los resultados de forma disgregada, con otro sector político proclamándose como ganador, y con países como Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Estados Unidos pidiendo las pruebas de los resultados anunciados, la efectividad del voto como herramienta para algunos queda en duda, mientras que para otros ya no existe.

Una voluntad reflejada el 28J

Para el politólogo y experto electoral Jesús Castellanos, el 28 de julio reflejó la clara voluntad de la población por lograr dirimir las diferencias políticas a través de la ruta electoral. Tanto es así que calificó la fecha como “el resurgir del movimiento ciudadano, especialmente enfocado en todo lo que tiene que ver con la institución del voto”.

“Ese sentimiento con el voto fue fortaleciéndose y creciendo durante la campaña de la Primaria y después de esta, tampoco cesó a pesar de los esfuerzos del gobierno de Maduro por inhabilitar la candidaturas”, opinó.

Castellanos sostiene que la movilización ciudadana que se articuló antes, durante y también después de la elección “da cuenta de un movimiento ciudadano que entiende que el voto fue una posibilidad pacífica de cambio”, algo, que agrega, se refleja aún más en los días posteriores al 28J cuando el resultado quedó en entredicho y los ciudadanos se mostraron más activos que nunca.

“La movilización ciudadana se manifestó al momento de votar dentro del territorio y fuera de él, también con la participación de personas como testigos y miembros de mesas electorales (…) que se haya podido recopilar más del 80% de las actas, así como videos que corroboran estas actas, genera confianza sobre lo que es el concepto del voto. Sin embargo, lo ocurrido después con el CNE y avalado por el TSJ, fue lo que terminó haciendo mella en esa confianza en la institución del voto”, explicó.

 “No se puede hacer un borrón y cuenta nueva”

Para Wanda Cedeño, secretaria nacional de Voto Joven, no es necesariamente la eficacia del voto lo que ahora se pone en duda en el país, sino las instituciones ligadas a esta. Explica que contrario a otros momentos donde la población apoyó el boicot electoral como mecanismo, para el 28J se evidenció un cambio rotundo en el deseo de la población en materia electoral. Participar era el deseo del país. Dicho de otra forma: no se duda del voto, pero se puede dudar del CNE.

“El 28J quedó en evidencia que la afectación del voto vino por tener una fragilidad institucional que sigue sin mostrar los resultados. Creo que eso quedó claro para la ciudadanía que parece tener una certeza sobre el resultado y el trabajo que se hizo para defender ese resultado”, comentó.

Cedeño señaló que “existe y permanece viva una exigencia a la institucionalidad electoral” en torno a lo ocurrido en la elección presidencial, es por este motivo que no se puede simplemente avanzar en el tiempo sin “dar una respuesta clara”, es a su juicio una deuda que se tiene con el país.

“No podemos pretender avanzar ni hacia el 10 de enero ni mucho menos a un proceso electoral de 2025, sin dar respuesta a las exigencias de la ciudadanía, que es que el CNE dé los resultados y que muestre las actas”, comentó.

Cedeño indicó que la “crisis postelectoral” es de tal magnitud que se debe atender con urgencia “al elefante en la habitación”, se tiene que cumplir con las deudas para poder siquiera pensar en eventos electorales en el año 2025. Lo resumió así: “no se puede simplemente hacer un borrón y cuenta nueva”.

“Cualquier decisión electoral para el 2025 pasa por atender justamente la crisis postelectoral del 28J. Si eso no se tiene en el centro, si lo que se busca es olvidar o desplazar ese proceso, realmente el valor que puedan tener estas elecciones está en duda. Las elecciones no son eventos en los que la gente va a escoger una persona, son representaciones de las aspiraciones de los ciudadanos a una vida mejor”, sentenció.

¿Y si se mira hacia otro lado?

Una posibilidad real es la de mantener el statu quo actual, un escenario en el que las dudas no se aclaran, las deudas no se pagan y el 10 de enero de 2025 el gobierno actual vuelve a asumir para un nuevo período. ¿Qué pasaría entonces?

Para Jesús Castellanos lo primero que ocurriría sería una fuerte caída en la participación, ya que se confirmaría cualquier duda sobre la efectividad del voto, no solo profundizaría una desconfianza en las autoridades electorales del país, sino también en las autoridades electas por voto popular que vengan de ahora en adelante.

“La mejor manera para recuperar la confianza en torno al voto como institución es el respeto a la voluntad expresada a través de él. Si esto no ocurre, muy difícilmente vaya a existir en el futuro algún interés en participar en más eventos electorales en Venezuela”, comentó.

 “Yo tengo la percepción de que el venezolano, a pesar de lo que ha ocurrido, sigue pensando en lo que pasó, creo que (el 28J) sigue en la agenda pública, creo que la percepción de un sector es que se ganó, que es la percepción que tiene la gente que votó por Edmundo González. Eso existe, y existe también lo que ha ocurrido desde el punto de vista internacional con Brasil en la cumbre de los BRICS y con Colombia que insiste en pedir que se publiquen las actas. Lo que pasó el 28J tuvo y seguirá teniendo secuelas importantes a pesar de los esfuerzos del oficialismo”, señaló.

Por los momentos el clima político venezolano parece navegar hacia un 10 de enero de 2025, cuando Nicolás Maduro volverá a asumir otro período presidencial, sin embargo, la participación electoral y la confianza de los ciudadanos en sus autoridades se desvanece. Es, por ahora, el gran espectro que ronda la política y las elecciones venezolanas.

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