
Con un CNE perfectamente alineado a Miraflores, garantías y resultados electorales inexistentes, y una maquinaria de base opositora disminuida, el chavismo ha hablado de hasta 10 o 9 elecciones para este 2025
Héctor Antolínez 04.02.25
Pocos eventos políticos han causado tanto impacto dentro de la sociedad como lo hizo la elección presidencial del 28 de julio de 2024. Terminando el primer mes del 2025 son muchas más las preguntas que certezas en cuanto a aquella fecha y evento comicial, del cual todavía no se han mostrado a la población los resultados disgregados. Es en estas condiciones que el chavismo ya se propuso una ruta clara para seguir enfrentado a la oposición: las urnas de votación.
Como si se tratara de un boxeador, el oficialismo nunca da un solo golpe, da combinaciones, y a la cuestionada juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo periodo presidencial le siguieron los anuncios de varios comicios para este 2025, un año que encuentra a María Corina Machado en clandestinidad, a Edmundo González Urrutia fuera del país, y a un sinfín de dirigentes locales y regionales en uno de dos escenarios: presos o exiliados.
En declaraciones a los medios el actual presidente de la Asamblea Nacional (AN), Jorge Rodríguez, mencionó que hasta 9 procesos electorales podrían ser convocados en el año. La elección de un nuevo parlamento y de autoridades regionales y municipales ya estaba en agenda, pero desde el chavismo también han hablado de referendos y reformas constitucionales. Todo esto mientras la oposición está completamente diezmada por una campaña de amenazas, arrestos a dirigentes y persecución a otros.
Es entonces que en la oposición ya se habla de “no pasar la página” y de no convalidar ningún tipo de evento electoral hasta que se resuelva la polémica en torno a la elección presidencial del 2024 y todas las dudas, que no son pocas y giran en torno a esa fecha. Y en efecto, si se tuviera que escoger “víctimas” del 28J, no habrían mejores que la confianza en la institucionalidad del Poder Electoral y las garantías del Sistema Electoral Venezolano.
Un sistema electoral que lleva dos elecciones sin ofrecer resultados
Haciendo un ejercicio de reflexión sobre lo ocurrido tras la elección del 2024, Wanda Cedeño, coordinadora nacional de Voto Joven, dijo que “sin lugar a dudas el Sistema Electoral mostró un claro retroceso”, destacando no solo la manera en la que actuaron las autoridades (aún vigentes) del Consejo Nacional Electoral, sino también las supuestas garantías de inviolabilidad que quedaron en el aire ante las declaraciones oficiales de un “hackeo”.
“Posterior a las elecciones presidenciales, veíamos estas declaraciones en torno al supuesto hackeo del Sistema Electoral que se supone es robusto y que todavía no se entiende. También vemos cómo hasta la fecha, la página del CNE no ha vuelto a funcionar. Ese es el diagnóstico que podemos dar actualmente, un sistema muy cuestionado, en el que no solo no hubo fortalecimiento sino que aparecieron nuevas dudas”, comentó la experta electoral.
Cedeño destacó una serie de irregularidades que, más allá del “hackeo”, ponen en tela de juicio no solo la capacidad técnica del Poder Electoral, sino también la voluntad de sus autoridades.
“Tenemos a un directorio incompleto que parece no sesionar, que está organizando una serie de elecciones sin que hasta el momento se le explique al país cómo se avanza si no se ha dado resolución al proceso anterior como la publicación en Gaceta Electoral de los resultados oficiales y la publicación en el portal web de los resultados disgregados por estados, municipios, y centros de votación”.
En efecto, tras más de 7 meses, el país no ha tenido acceso a ningún tipo de data pública sobre los resultados de la elección presidencial. Un escenario similar a lo ocurrido con el referendo del 3 de diciembre de 2023 sobre el territorio de la Guayana Esequiba. De ese proceso el CNE tampoco ofreció nunca los resultados públicos ni disgregados.
Si bien desde el CNE se están obviando aspectos claves que serían tratados en cualquier evento electoral, la experta y activista también destacó otro punto. “Los procesos electorales no son únicamente votar y listo, hay una serie de garantías que se le deben dar a los actores políticos para siquiera poder hablar de un proceso y que en Venezuela no existen”.
“Parte del proceso electoral y de los estándares de la ONU y la OEA, es por ejemplo la libertad de expresión y un entorno lo suficientemente participativo para las opciones políticas. Hemos visto un aumento de la persecución a activistas políticos, defensores de DDHH, el cierre del espacio cívico y de medios de comunicación, estos últimos no en el sentido estricto de la palabra, sino producto de la criminalización”, explicó.
Cedeño también dijo que inclusive ahora, cuando las elecciones aún no tienen fecha, ya se han visto reuniones con sectores limitados del ámbito político para discutir un supuesto cronograma. “Vimos una reunión con partidos para hablar del cronograma electoral, pero no se tomó en cuenta a partidos que participaron en el 2024 y que cuestionan el proceso, cómo se llevó a cabo”.
La activista cerró con una idea central: que para poder hablar de elecciones justas en Venezuela deben ocurrir dos cosas: despejarse las dudas en torno al 2024 y procurar un nuevo CNE que ofrezca las garantías que el actual no pudo.
“Luego de las elecciones presidenciales, la mayor duda es sobre el proceso en sí mismo, más allá del sistema y el supuesto hackeo. Un nuevo proceso electoral tiene que atender esas garantías que no se tuvieron y generaron desconfianza. Se necesita un nuevo CNE, uno que atienda la voluntad de todos los venezolanos y que tenga conocimiento técnico en la materia”, concluyó.
Oposición con maquinaria de base en coma
La principal referente del liderazgo opositor es María Corina Machado y ella ya dejó clara su postura al señalar que “no procede” participar en ninguna elección hasta que no se “reconozca el triunfo de Edmundo González Urrutia”.
“Votar una y otra vez sin que se respeten los resultados no es defender el voto, es desvirtuar el voto popular como medio de lucha democrática”, dijo en un mensaje en sus redes sociales la dirigente política.
Pareciera entonces que la posición opositora está definida: no se participa en ningún comicio. Esta no es una postura nueva, ya la oposición la ha aplicado anteriormente con resultados deficientes. Pero existe otra realidad que poco se discute: inclusive si Machado y todos los dirigentes nacionales anunciaran que van a participar, les tocaría hacerlo con una maquinaria que es virtualmente inexistente.
Los meses que han seguido al 28J han estado marcados por una persecución implacable contra dirigentes opositores de base y activistas de DDHH en Venezuela, el Gobierno la justifica con cargos penales y acusaciones de conspiraciones para generar violencia en el país. Un duro golpe a la capacidad de articulación para una elección.
José Gregorio Cáribas, concejal de Caracas, militante de Un Nuevo Tiempo con trayectoria de 25 años por otros partidos, sostuvo con firmeza: “la verdad es que no tenemos estructura actualmente”.
“La última elección nos dejó muy desarticulados, realmente la gente tiene temor, mucha gente se fue, muchos dirigentes se alejaron de la política y otros pasaron a resguardo. También hay otros que están detenidos. La dirigencia está en un letargo”, precisó.
A juicio del dirigente político esta situación sumada a la ausencia de condiciones electorales claras, genera en los activistas políticos opositores una sensación de desánimo de cara a cualquier proceso que pueda venir en el futuro. El arresto de dirigentes locales y municipales, solo ha empeorado la situación.
“Las detenciones claro que afectan y mucho. Cada vez que ocurren los propios familiares se lo dicen a los dirigentes: ‘no te metas en la política’, ‘es peligroso’. Te mentiría si te dijera que yo mismo no me lo cuestiono a veces”.
Usualmente una situación como esta en la que hay espacios de liderazgo político que quedan vacíos, dirigentes del “relevo generacional” tomarían la batuta, pero en el caso de Venezuela este relevo o se desvinculó de la política por miedo, o abandonó el país en la ola migratoria.
“Es lamentable, pero realmente la diáspora nos ha hecho daño. Muchos jóvenes se fueron, muchos de los que quedan no ven la política como una ruta para solucionar problemas, son muy pocos los que ves con ánimo de involucrarse”, explicó.
Recuperar esta maquinaria para siquiera plantearse participar en unas elecciones sería un proceso que tomaría cierto tiempo, y como el mismo concejal indicó, mientras aún no hay una estrategia clara ni se avanza en la recuperación, los demás factores ya están pensando en nombres de candidatos.
“Si tú me preguntas cómo están las estructuras, te diría muy débiles. Todavía queda parte del equipo, pero no todos quieren participar en elecciones y otros sí quieren pero se abstendrán si así lo pide la dirigencia nacional. El árbitro (CNE) tampoco está en la onda de esperar que nosotros tomemos una decisión, ya hay un conjunto de personas que tomaron la decisión de participar y desde ya están trabajando en eso”, concluyó.



















