
Tomada de EFE
La Administración de Donald Trump duplicó sus aranceles sobre el acero y el aluminio en un 50%, con el fin de excluir a los productores extranjeros del mercado estadounidense. Hasta ahora, el Reino Unido es el único país que no fue alcanzado por la medida, después de un acuerdo logrado con Estados Unidos a principios de mayo.
La Casa Blanca aseguró que este aumento «proporcionaría un mayor apoyo» a las industrias locales, al tiempo que «eliminaría la amenaza a la seguridad nacional» que implican las importaciones de acero y aluminio.
Aunque Washington consideró que estás restricciones respaldarán el empleo, algunos críticos aseguran que al aumentar los costes de producción, algunas empresas podrían despedir a los trabajadores para reducirlos.
De acuerdo a ciertas estimaciones, los impuestos promovidos por Trump en 2018 eliminaron 75.000 empleos en el sector de manufactura, mientras que sólo se generaron 1.000 nuevos puestos en la industria siderúrgica.



















