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¿La democracia no está de moda?

Tomada de Antigua Grecia

Andrea Povarchik Percoco 18.09.25

En una fecha que insta a la reflexión profunda, como lo es el 11 de septiembre, la organización IDEA Internacional, aliados del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno “P. Francisco José Virtuoso S.J.”, presenta su reporte anual “El Estado Global de la Democracia 2025: La Democracia en movimiento”,  y la sentencia es clara: la democracia parece no estar de moda.

El Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA Internacional), es una organización intergubernamental que tiene como pilar principal promover la democracia a nivel mundial, como parte de la aspiración humana universal, al fungir como facilitador del desarrollo sostenible, mediante el apoyo a la construcción, fortalecimiento y la salvaguardia de instituciones y procesos políticos democráticos en todos los niveles de implicación. (IDEA Internacional, 2025)

Como parte de su aporte a la defensa y educación basada en valores democráticos, IDEA Internacional desarrolla y publica de manera anual una extensa y detallada investigación que, más allá de señalar datos y gráficos, busca llamar a la acción, no únicamente de los actores políticos a nivel mundial, sino de la sociedad como conjunto, en vista de que es a través de la concatenación de acciones contundentes y organizadas, aunado a un sentido de libertad y voluntad cívica, que la democracia puede lograr sostenerse.

Un poco de metodología

Para entender el trabajo realizado por IDEA Internacional, es importante comentar unas cuestiones metodológicas. En primer lugar, el estudio presenta dos secciones: la primera busca exponer las tendencias globales, haciendo énfasis en los aspectos de la democracia que presentaron fluctuación -tanto positiva como negativa- entre los años 2019 y 2024. Así, se provee al lector de una descripción de lo que ha cambiado dentro de las cuatro categorías del llamado desempeño democrático (democratic performance): Representación, Derechos, Estado de Derecho y Participación.

Para lograr este objetivo en particular, se plantea para cada categoría la normalización de la data en un rango de 0 (el menor logro) al 1 (el mayor logro); de modo que un país con “desempeño alto” es aquel que tiene un puntaje igual o mayor a 0.7, pero si alcanza un total, igual o menor a 0.4 se considera como “bajo desempeño”, por lo que cualquier puntaje entre 0.7 y 0.4 es considerado como un “desempeño medio”. (IDEA Internacional, 2025. p, 7)

En cuanto a la segunda parte, vemos cómo el estudio aborda la migración global, su vínculo con la democracia y con su manutención. Explicando cómo a través del diseño de políticas de inclusión para los migrantes las democracias pueden fomentar su resiliencia. El reporte busca exponer la importancia que tiene la participación de aquellos que persiguen otros horizontes en los procesos electorales de su país de nacimiento así como en el receptor, como medio a través del cual se dignifican sus derechos y su lugar dentro del sistema político. (IDEA Internacional, 2025. p, 7-8)

Sobre la Representación, los Derechos, la Participación y el Estado de Derecho como categorías

Los índices sobre el Estado Global de la Democracia (GSoD, por sus siglas en inglés), emplean una estructura conceptual jerárquica orientada alrededor de las cuatro categorías que mencionamos con anterioridad: Representación, Derechos, Estado de Derecho y Participación. Cada una se encuentra subdividida en factores y subfactores determinados a través de 154 indicadores de 22 fuentes de información de diversa naturaleza, los cuales son aplicados a 173 países desde 1975 hasta el presente.

Así, el índice mide “el desempeño nacional a lo largo de áreas discretas de la democracia, ampliamente entendidas como un sistema, en el que existe control sobre la toma de decisión y los tomadores de decisión, y en el que hay equidad en el ejercicio de ese control”. (IDEA Internacional, 2025. p. 5)

Ahora bien, antes de presentar los resultados, nos permitimos exponer los conceptos propuestos por IDEA Internacional (2025) para mayor entendimiento del lector:

  • Representación: medida agregada sobre la extensión de la democracia representativa, la cual se construye a través de la suma de los siguientes subfactores: elecciones creíbles, sufragio inclusivo, libertad de organización a través de partidos políticos, la efectividad de la legislatura y las prácticas de democracia a nivel local. (p.19)
  • Derechos: esta categoría se compone de derechos liberales y sociales que apoyan tanto la representación como el accountability. Se construye con base en 4 componentes: acceso a la justicia, libertades civiles (libertad de prensa, libertad de expresión, libertad de asociación y de asamblea, libertad de credo y de movimiento), bienestar básico y equidad política (igualdad de género, igualdad de grupos sociales, e igualdad económica). (p. 25)
  • Estado de Derecho: Incluye el assessment sobre la independencia de lo Judicial de la influencia del gobierno, tomando en consideración hasta qué punto el Ejecutivo y la administración pública no abusan de su posición para beneficio personal, lo predecible de la aplicación de la ley y el grado en el que las personas están exentas de violencia política. (p.32)
  • Participación: Mide hasta qué punto la sociedad se encuentra activamente involucrada en todos los niveles de la gobernanza, y se compone de tres factores que analizan el espacio libre que tiene la sociedad civil para operar, hasta qué punto las personas se involucran en asociaciones políticas y no-políticas y en roles sindicales. (p.40)

Tendencias globales: la democracia parece no estar de moda

En un momento histórico convulso y lleno de incertidumbre, en el que las noticias diarias suelen ser en su mayoría poco positivas, no debe sorprendernos que la democracia no parezca estar de moda. Al inicio, y a lo mejor desde la inocencia, uno pudiese pensar que al vivir en un panorama como el nuestro, la sociedad globalizada tendría como primer punto en su agenda la defensa y propagación de la democracia. Sin embargo, la data refleja lo contrario.

“Volátil”, creemos, puede ser uno de los adjetivos que mejor describe a nuestros tiempos, tal vez seguido de “polarizado”. Para los actores que genuinamente les preocupa el estado de la democracia en el mundo, quizás, la palabra sería “angustia”, o incluso “trabajo”; y es que los recientes acontecimientos elevan múltiples dudas sobre la salud de la democracia. Tomemos, por ejemplo, a Taiwán, Gaza, Estados Unidos de América o Venezuela, por nombrar algunos. Estos son casos en los que se ve claramente el debilitamiento de las instituciones, el aumento de las amenazas continuas, la guerra consumada -en el caso de Gaza- y a una sociedad civil diezmada, poco participativa, e incluso, anómica e indiferente a lo político. Así, es claro que la democracia se torna cada vez más un elemento de tercer o cuarto plano.

En consonancia con lo anterior, el Índice GSoD 2025 nos señala que las categorías que presentaron los declives más concentrados fueron: Representación, Derechos y Estado de Derecho. En el caso de la categoría de Representación, para este año vemos que 35 fueron los países que vieron una caída en el factor de Elecciones Creíbles, versus 15 países que aumentaron o mantuvieron sus puntajes; asimismo, vemos una diferencia de 32 países  a 9 que muestran retrocesos en Parlamento Efectivo.

Fuente: IDEA Internacional (2025)

Por otro lado, en el caso de Derechos, véase que el deterioro en el factor Libertad de Prensa alcanza su punto más crítico desde el año 1975 (en el que se inicia el récord por parte de IDEA Internacional), con una diferencia casi abismal de 43 países en retroceso vs 12 con puntajes positivos, además se señala que: en Acceso a la Justicia, son 35 los países con números en declive; en Igualdad Económica son 37 los países a la baja a comparación de 13; y en Libertad de Expresión, son 39 países en rojo, contra 20 en  números positivos.

Fuente: IDEA Internacional (2025)

Algo que llama la atención, a pesar de un panorama tan complejo, es el avance de la lucha en contra de la corrupción, factor que para esta edición ha mostrado más progresos que declives por 15° año consecutivo, con 18 países en números azules a diferencia de 12 en rojo. Dado que este factor denota hasta qué punto el Ejecutivo y la administración pública no abusan de su posición para beneficio personal, muchas de las ganancias en este sentido han sido modestas y deben ser interpretadas con cuidado, aunque pueden, también, señalar el incremento de los esfuerzos para combatir la corrupción. A pesar de lo anterior, el resto de factores de la categoría de Estado de Derecho muestran que son más los países que muestran retrocesos que avances en materia de Independencia Judicial (22;13), Integridad Personal y seguridad (21;10), y Aplicación Predecible de la Ley (21;7).

Fuente: IDEA Internacional (2025)

Dos casos de resiliencia democrática y uno de deterioro

Brevemente podemos mencionar tres casos de estudio que presenta el reporte de este año. Vamos con el no tan bueno primero.

El caso más emblemático del acelerado deterioro de sistemas democráticos aparentemente consolidados es Estados Unidos de América. Desde 2016 el magnate occidental, Donald Trump, ha presentado signos claros de debilitamiento institucional, los cuales han abarcado desde la intervención al USAID, lo cual le ha cerrado la puerta a espacios multilaterales y de apoyo a la democracia por falta de financiamiento, hasta el despliegue de los agentes de migración ICE para realizar redadas en contra de migrantes sin discriminación de su estatus legal; asimismo, vemos una sociedad americana cada vez más polarizada y con altas tasas de desinformación que han alimentado el negacionismo electoral y la violencia política interna, lo cual contribuye al debilitamiento del ecosistema global de defensa democrática.

La otra cara de la moneda la protagonizan Brasil y Polonia, países que durante el período en estudio han demostrado que la recuperación democrática, producto del círculo virtuoso de la resiliencia electoral, es posible a pesar de los declives globales. En ambos casos, se observa que los países dieron un giro de 180 grados en el año 2022 -en el caso brasilero- y 2023, en el polaco, que los desvió de gobiernos con tendencias autocráticas a través de la vía electoral; de modo que el país latinoamericano avanzó en 10 factores democráticos (entre 2019 y 2024), mientras que el país europeo en 6 factores durante el mismo período.

Venezuela en cifras

Ahora bien, hagamos un breve recuento de las cifras venezolanas. De acuerdo con IDEA Internacional (2025), Venezuela presenta un desempeño precario a lo largo de las cuatro categorías, por lo que se encuentra en la parte baja del último 25% del conjunto de países estudiados con base en las cuatro ópticas propuestas. He aquí los puntajes de nuestro país en cada categoría:

  • Representación: 148/173
  • Derechos: 154/173
  • Estado de Derecho: 173/173
  • Participación: 149/173

La democracia en movimiento: las cifras sobre migración

Como comentamos al inicio, el Índice GSoD 2025 dedica una sección al tema migratorio y su relación estrecha con la democracia, haciéndose eco de la importancia del sufragio internacional dentro del círculo virtuoso de la resiliencia democrática, así como de las tendencias en cuanto al movimiento de las poblaciones.

Uno de los hallazgos más relevantes se hace visible en el patrón de movilización, el cual responde de manera un poco contradictoria a dos verdades. La primera, es que el ser humano ha migrado desde el inicio, y con recurrencia en escalas significativas; la segunda, es que la mayoría de las personas no se movilizan demasiado lejos desde el lugar de su nacimiento, patrón que se mantiene reflejado en los datos: el número de migrantes internacionales a nivel mundial se estima en 304 millones de personas para el 2024, lo que es equivalente al 3.7% de la población mundial, de los cuales 26 de 27 personas se mudan a una nueva ciudad dentro de las fronteras de su país de nacimiento. Ahora bien, de quienes sí migran internacionalmente, la gran mayoría se mantiene dentro de su continente natal. (IDEA Internacional, 2025. p, 63)  A continuación, presentamos un gráfico sobre las tasa de migración intrarregionales versus las interregionales:

Fuente: IDEA Internacional (2025)

En vista de lo anterior, el lector pudiese pensar que la polémica sobre la migración y su relación con la democracia es de reciente data, sin embargo, no debemos dejarnos llevar por esta idea, dado que si bien el fenómeno se ha visto acelerado por el cambio climático y por las coyunturas bélicas en el mundo, el tópico sobre la inclusión de ciudadanos no residentes en los procesos políticos se muestra longeva, dada su incidencia en los sistemas electorales y en la legitimidad democrática, por lo que no es una cuestión periférica.

Vemos, que la migración internacional acarrea debates políticos en cuanto a cuestiones como la ciudadanía y la identidad, temas de complejidad pero poco atendidos de manera inclusiva. Así lo mencionaba Robert Dahl en 1970 con el problema de los límites de la democracia: ¿qué determina quiénes conforman a “las personas” de un Estado? La resolución a esta incógnita es neurálgica, ya que dictamina quiénes sí pertenecen -y quiénes no- a un país, así como quién puede reclamar de forma legítima por la salvaguarda de sus derechos en todo su espectro. En la actualidad, señala el reporte, la respuesta a esta cuestión ya no es de naturaleza abstracta: los países deben definir lo que incumbe a las diásporas en cuanto a sus derechos electorales y de participación, tanto en los países receptores como en el de nacimiento. (IDEA Internacional, 2025, p. 64)

Así, el reto de conceptualizar democráticamente a las personas en función de la migración, la identidad transnacional y su relación, conlleva definir los derechos de participación y de representación en función de identidades y filiaciones que ya no se ven supeditadas a una única frontera. Vaya cuestión compleja. Sobre todo si se considera que estas nuevas dimensiones que rodean a los migrantes inciden de manera exponencial en su sentir político, en su opinión, y por supuesto, en su decisión de ser -o no- partícipe de ella.

Un último comentario

Justamente, es en la Participación donde vemos el reto mayor de los años venideros, ya que es aquella la que da inicio al círculo virtuoso que desencadena una mayor resiliencia democrática. Veamos que es a partir de la acción de ejercer el voto (consciente y crítico) que la sociedades fomentan y salvaguardan un sentido de inclusión y pertenencia, el cual aúna al esfuerzo por el fortalecimiento de las normas y valores democráticos, que a su vez desencadena mayor participación activa en oposición a las tendencias autoritarias. De modo que para lograrlo, los tomadores de decisión deben revisar y actualizar todo lo referente al voto, desde el registro y sus requisitos, pasando por los métodos de sufragio hasta las tasas de participación doméstica e internacional, considerando los riesgos sobre las motivaciones partidistas, la legitimidad de los resultados y las cuestiones territoriales en contextos álgidos.

Es importante recordar, además, que el deterioro democrático suele ser gradual, consecuencia del descuido, el desencanto ciudadano y la inseguridad, por lo que es un reto diario que desde el accionar cívico se fortalezcan las instituciones democráticas, se defiendan los derechos y las libertades y se trabaje de manera constante en el accountability necesario para la manutención del Estado de Derecho y la Representación.

Por último, es evidente que las cifras son abrumadoras, por lo que no renegamos del pesimismo que les rodea. Sin embargo, nos permitimos instar a mirar más allá de las cifras, que si bien no carecen de importancia, son únicamente uno de los muchos elementos que implica la resiliencia democrática.

Por ello, pedimos al lector que en momentos de poco sosiego recuerde que la democracia implica más que una forma de gobierno o un número, sino que es reflejo de una forma de vida que conlleva una cosmovisión y un sistema de valores particulares que deben ser practicados cotidianamente. Este es un argumento universal que sustenta nuestro llamado a que la democracia no siga pasando de moda, a que no quede relegada por agendas adversas, en tanto que el proceso histórico en constante construcción dependiente, esté supeditado, en gran medida, no únicamente al llamado sistema y las instituciones, sino al involucramiento cívico ilustrado, digno, pacífico, integrador, crítico, empático y comprometido.

Referencias:

IDEA Internacional (2025) Acerca IDEA Intencional https://www.idea.int/es/sobre-nosotros

IDEA Internacional (2025) Democracy Tracker: Venezuela https://www.idea.int/democracytracker/country/venezuela

IDEA Internacional (2025) Global State of Democracy Report 2025: Democracy on the Move https://www.idea.int/publications/catalogue/global-state-of-democracy-2025-democracy-on-the-move?lang=en

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