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El fin de Estatus de Protección Temporal (TPS)

Tomada de Westchester Hispano

Trino Márquez 13.11.25

La decisión de eliminar el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) que favorecía a los venezolanos desde 2021 y 2023, constituye la culminación de la política del Gobierno de Donald Trump dirigida a acabar con los beneficios proporcionados por la administración de su archienemigo Joe Biden. Ese corte abrupto sataniza a los inmigrantes, no solo a los que se encuentran ilegales, sino en general a los extranjeros, especialmente a los provenientes de América Latina, y en particular a los venezolanos. La disposición se concretó, con la aprobación de la Corte Suprema, el pasado 7 de noviembre, día fatídico para los 350.000 compatriotas que quedaron a la intemperie. A partir de esa fecha, esos ciudadanos podrán ser deportados, quedarán sin permiso de trabajo y serán presas de la policía de inmigración, el temible Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, también por sus siglas en inglés).

Los efectos negativos de la decisión de Donald Trump ya han comenzado a manifestarse en algunos condados de Florida. En Miami Dale, donde se concentra un elevado número de venezolanos, los restaurantes y comercios están quejándose por la escasa asistencia de comensales. Lo mismo está ocurriendo en los comercios, tanto del público como de los empleados, muchos de ellos venezolanos, que se inhiben de acudir a sus trabajos por miedo a ser capturados. Igual queja plantean los dueños de pequeñas, medianas y grandes empresas, y productores agrícolas en distintas áreas rurales de Estados Unidos.

Los argumentos invocados por el gobierno trumpista cuestionan la laxitud con la cual, supuestamente, Biden trató a los inmigrantes.  Los funcionarios señalan que la permisividad excesiva del Gobierno federal permitió que se filtraran numerosos delincuentes, traficantes de drogas y asesinos que terminaron por convertirse en una seria amenaza para la seguridad de la nación. Este es uno de los argumentos favoritos de Kristi Noem, secretaria del Departamento de Seguridad Nacional. Esas acusaciones se han formulado sin aportar pruebas ni datos concretos que certifiquen las afirmaciones de esos funcionarios. Los lamentables episodios de violencia y criminalidad en los que se han visto envueltos venezolanos, han sido magnificados de forma interesada con la finalidad de difundir una imagen distorsionada de ese enorme contingente de compatriotas, que se vieron lanzados al exterior en búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus familias.

Los datos estadísticos no sustentan esa visión tergiversada de los venezolanos. Al contrario, la inmensa mayoría de las personas que se fueron de Venezuela para instalarse en Estados Unidos y en diversos países de América Latina, se han convertido en importantes factores de cambio de los países receptores. Los migrantes venezolanos han contribuido de forma notable a dinamizar la actividad productiva, a aumentar el consumo y a mejorar los procesos productivos de las empresas a la cuales se incorporan. Los números proporcionados por el Observatorio Venezolano de la Diáspora (OVD), dirigido por el sociólogo Tomás Páez desde hace más de una década, proporciona cifras categóricas sobre la contribución de nuestros compatriotas en los países de acogida. Entre ellos, desde luego, se encuentra Estados Unidos. En el comportamiento agresivo contra los venezolanos que se desplazaron hacia Estados Unidos pueden apreciarse rasgos xenofóbicos, racistas y de un claro contenido supremacista. El gobierno de Trump terminó quedando atrapado por un discurso proclamado por la ultraderecha norteamericana, que reivindica en esa nación mestiza una pureza étnica que nunca ha existido. La grandeza de Estados Unidos no puede explicarse sin el aporte de decenas de millones de extranjeros, entre ellos los venezolanos, que con su ingenio, constancia y disciplina

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