Opinión y análisis

El retrato hablado de Giordani

82766giordani980x600

PDF compartir

Por: Luis Salamanca  /  03 de julio de 2014

The wall on which the prophet wrote

Is cracking at the seams…

The King Crimson

Giordani habló. Y las fisuras de la estructura de poder se ampliaron llegando a conformar una grieta. Es la primera vez que el rumoreado tema de las tendencias internas del chavismo se ve con claridad y sale a flote. Ya no son rumores acerca de Maduro y Cabello. Explotó por donde menos se esperaba. Por el sacerdote doctrinario del chavismo quien para protestar por su despido de la estructura de poder, pone al desnudo la deriva ideológica del chavismo sin Chávez. Es una fisura ideológica de profundo calado que, como la muerte de Chávez, irá produciendo sus efectos con el tiempo. Camino a la fractura. Lo que Giordani está diciendo es que Maduro pretende divorciarse de la ortodoxia estado-céntrica chavista. Del “socialismo chavista”, o lo que es lo mismo, del chavismo. Y lo quiere hacer sin discusión.

Hace esta declaración una vez fuera del poder como muchos otros que se han ido configurando un patrón de conducta de los desenchufados. Comienzan a hablar y a revelar asuntos internos de gran importancia, de cómo funciona la cosa, de qué pasó en tal momento, hacen denuncias escandalosas. Por eso el paper de Giordani hay que irlo estudiando en todos sus aspectos y en todo su alcance.

Lo de Giordani es, con mucho, el documento más importante de cuantos han dado a la luz otros personajes. Es una radiografía de la revolución en boca de uno de sus principales arquitectos. Y su comunicación apunta a casi todos los temas capitales sobre los cuales los investigadores, analistas, opositores y chavistas, se devanan los sesos. Aquí podrán constatar hipótesis, o desayunarse con revelaciones sorprendentes. Y, especialmente, podan tomarle el pulso al decurso del chavismo sin Chávez, en sus distintas versiones.

Muchas preguntas surgen a raíz de la denuncia de Giordani de que Maduro está pensando en otro parámetro ideológico. ¿Maduro se aparta del socialismo?, ¿será eso cierto?, ¿de cuál socialismo habla Giordani? En principio el único “socialismo” realmente existente en Venezuela es el que Giordani construyó bajo el mando de Chávez. Es un error hablar de socialismo en general acá. Es recomendable ponerle apellido al socialismo criollo. O, en todo caso, llamarlo mejor chavismo: una mescolanza de milenarismo con socialismo burocrático-autoritario.

El socialismo endógeno venezolano nació del matrimonio del pretorianismo con el ultraizquierdismo, donde lo dominante es lo militar a lo cual se subordinó cualquier otro elemento ideológico. Por eso, el chavismo no es la izquierda sino un tipo de ella: el ultraizquierdista. Es decir, una izquierda que creía en la vía armada para llegar al poder (aunque participara en elecciones) y que no ha dejado de creer en ella para mantenerlo, mientras no se agote la vía electoral. Y cuyo programa es: todo en manos del Estado, nada fuera de las manos del Estado.

Y ello se refleja en el “socialismo” real que han venido construyendo. Algunos dirán que eso no es ningún socialismo. Sin embargo, es visible que el chavismo pertenece a una familia ideológica amplia con varios hermanos y primos: el socialismo burocrático-autoritario. Su árbol genealógico arranca en Marx, sigue por la Unión Soviética, Cuba, la China de Mao, por sólo mencionar los casos más emblemáticos y aterriza en el siglo XXI en  la “revolución bolivariana” que trata de ser una versión electoral  de los viejos socialismos pero, en lo esencial, todos estos socialismos burocráticos-autoritarios terminan siendo lo mismo: el Estado imponiéndose a la gente, con plomo, con votos, o con ambas cosas.

El “socialismo chavista” es la estatización de la vida económica, social, institucional, política, comunicacional y cultural del país, la cual ha avanzado gradualmente, en forma desigual, pero provocando efectos devastadores en la vida de la gente. El resultado de ello es un Estado gigantesco que consume muchos recursos, parte del cual va a la corrupción, al clientelismo nacional e internacional y a otras actividades “revolucionarias”. Un Estado que ha buscado con mucho entusiasmo destruir la actividad económica privada por considerarla burguesa, oligárquica, pro-imperialista y demás. Para crear una economía socialista “productiva” como la aconsejada por Giordani. El resultado es la sociedad venezolana actual a la cual pertenecemos usted y yo. Una sociedad de escasez, inflacionaria y sin capacidad de pago.

Frente a esto una de las cosas que más intrigan es ¿cuál es el marco ideológico de Maduro?, ¿será lo que aprendió en La Liga Socialista, o en Cuba, en sus años mozos?, ¿lo que le enseñó Chávez?, ¿El Plan de la Patria?, ¿o Maduro lo que quiere es tener más plata para gastar como su padre Chávez y seguir afianzando la estructura de poder legada por el comandante supremo?

En mi opinión Maduro sólo quiere salir de esta coyuntura peligrosa buscando oxigeno económico para seguir por el camino de Chávez, es decir, por la ruta de Giordani. Todos están impregnados de colectivismo, de estatismo, y sus diferencias surgen según el grado de poder que tengan o dejen de tener. Si estoy adentro no critico; si estoy afuera me quejo, y se me sacan, escribo una carta para la historia. En tal sentido, todos son giordanistas. Y Giordani se queja simplemente porque lo sacaron del autobús del poder. Y lo sacan porque Maduro viene construyendo, ab initio, su propia base de poder dentro del sistema de control que le dejó Chávez. Y en él no cabe Giordani.

De allí, la creación de una serie de organismos paralelos a los existentes, como CENCOEX, el Alto Mando Político-Militar de la Revolución, etc. Pero es un hecho cierto que, todo el poder concentrado en las manos de Chávez al pasar a las de sus subalternos se ha dispersado, pues, todos quieren su parte de ese poder (el verdadero legado), su pedacito de poder. Por eso Giordani dice que hay un vacío de poder, lo que quiere decir que Maduro no tiene todo el poder como lo tenía Chávez, sino que lo comparte con otros “centros de poder”.

La carta es una desgracia para los venezolanos, especialmente, para los chavistas, pues, los deja, aparentemente, al garete ideológico. Pero, además, desnuda al gobierno actual como un barco a la deriva. El sismo ideológico de Giordani tiene una fuerza expansiva que irá estremeciendo a la agrietada mole de poder chavista aunque lo más seguro es que lo silencien o le monten un proceso judicial si sigue hablando.

La carta es una demostración de que el chavismo de Chávez se va diluyendo en manos de sus seguidores. Ello llevará a enfrentamientos entre quienes creen que deben defender al chavismo original frente a los chavistas de recambio que andan en una onda de pragmatismo que llevará de la “claridad ideológica” de Chávez y Giordani, a la confusión o el disimulo ideológica madurista. La confusión ideológica en política venezolana produce efectos disolventes como muestran los casos de URD y  La Causa R. Es posible que el chavismo sin Chávez esté entrando en una dinámica auto-erosiva en virtud de la confusión ideológica y de otros factores

Giordani habló por razones morales, supuestamente. Presumo que es por razones de moral revolucionaria no de moral cristiana, es decir, no por haber hecho algo malo (de lo cual se arrepiente) sino porque no lo dejan seguir haciéndolo de la misma manera que le permitió Chávez. Quiere dejar claro ante Chávez y los chavistas más ortodoxos, que el rumbo caótico que está tomando Maduro no es el del Comandante. Ni el de él. Es asombroso. Lo hizo el 19 de junio de 2014 después de haber sido destituido de su cargo de Ministro de Planificación.

Había venido perdiendo autoridad desde el agravamiento de la enfermedad de su jefe y, como sucedía en el socialismo real cuando alguien caía en desgracia, fue apartado poco a poco, atendido por intermediarios, sus opiniones ya no terminaban en decisiones y sus aspiraciones de más poder fueron desoídas cuando Maduro no aceptó darle la Presidencia de CADIVI. Más bien, semanas antes había sido despojado de sus cargos en PDVSA y en el Banco Central y gente afín había sido destituida. El “giordanismo” salía de la escena del poder.

Y con él no sabemos exactamente que sale. ¿Sale la ortodoxia doctrinaria chavista?, ¿o todos son partidarios de esa doctrina pero tienen que aplicar realismo político para tratar de salir del atolladero económico? El punto es que no se ve tan claro, como dicen algunos, hacia dónde quiere ir Maduro. ¿Es verdad que quiere ir hacia otro lado? ¿o simplemente necesita dinero? Si mañana los precios del petróleo se elevan a 200$ por barril: ¿pensará lo mismo?, ¿creerá qué hay que producir y dialogar con los empresarios venezolanos?

Frente a este golpe, algo tenía que hacer Giordani, el hombre que más años gobernó (13) después de Chávez (14). Y para descargar su encono por lo que le habían hecho los herederos del poder, escribió la misiva y la publicó. Es la carta de la desgracia de este país. La carta de navegación de los destructores de una nación a la cual intentaron refundar y terminaron refundiéndola. La epístola ha impactado a toda la gama de profesionales existentes en Venezuela: periodistas, politólogos, economistas, sociólogos, abogados, historiadores, políticos, pasando por los médicos, ingenieros y hasta siquiatras y psicólogos; en fin, todo mundo tiene algo que destacar de la carta. No es para menos.

El testimonio retrata de cuerpo entero a una revolución guiada por el principio de que hay que destruir un país para luego construirlo de nuevo. ¡Perro!. ¿Cómo se hace eso? No son paredes de bloque las que tumbas y vuelves a construir. Son seres humanos. No son un ladrillo más en la pared recordando  a Pink Floyd. Como sentenció el flamante Presidente al asumir el cargo en 1999: esto tiene que morir y va a morir señores. Y como brujos que no conocían la hierba comenzaron su experimento de eutanasia económica e institucional. Lo desarrollaron a lo largo de 14 años devastando la economía, las instituciones y hasta el modo de vida del venezolano. Han jugado a revolucionarios y contrarrevolucionarios con mucha plata de por medio. Ha sido la revolución más rica de la historia que ha terminado como toda revolución marxista o marxistoide: pobre y empobreciendo a la nación. Estamos viviendo hoy los efectos perversos de tanto experimento.

Así con esa facilidad jugaron (no sólo Giordani) con el destino de millones de personas. Y hoy han nacido monstruos sociológicos por doquier que invaden al país. Ninguno entonces dijo nada. Todos callaban ante el mandamás. “Exprópiese”, “exprópiese”, solía decir en cadena nacional o en “Aló, Presidente”, como aquel domingo en la Plaza Bolívar, cuando  mandó a expropiar a varios edificios en los cuales funcionaban prósperos negocios. El coro repetía: “Así, así, así es que se gobierna” (con el que galicado incluido). Esa imagen quedó grabada por siempre en las mentes de quienes vieron al jefazo disponiendo de lo de otro. Todos aplaudían.

Mientras destruían por un lado; robaban por otro;  y, más allá, abandonaban las tareas básicas del país que debe atender cualquier gobierno: electricidad, infraestructura y servicios en general. En lugar de fortalecer el sistema de salud existente crearon uno nuevo en detrimento del otro; lo mismo ocurrió con las universidades: crearon unas nuevas pero abandonando y atacando a las existentes, sobre todo, porque éstas defendieron su libertad de pensamiento. Y así en todas las áreas. Un día, cuando estaban a punto de ser revocados, el abuelo de los dictadores les lanzó el salvavidas: las Misiones. Mercal, Barrio Adentro y así hasta llegar a 40 o más políticas sociales. Descubrieron el secreto para mantener el poder en democracia: enlistar a todo aquel que recibe un beneficio misional y buscarlo en cada elección, reforzando con mucho gasto clientelar, mucho talk-show populista dirigido por el ancla. Cada elección donde se ponía en juego el poder había que gastar el oro y el moro. Si no alcanzaban los ingresos petroleros se pedía prestado. Quedamos sin plata y endeudados por las próximas generaciones. Los 30 mil MM$ que se debían en 1998 son hoy una propina comparada con la deuda chavista. Expropiación, abandono, despilfarro, corrupción e ineficiencia. Esa era, y es, la ecuación de la destrucción nacional.

Giordani drena su rabia. Siente que no se respetó a Chávez, su voluntad de no cambiarlo antes de morir. Maduro lo mantuvo en 2013. Estaba muy reciente la muerte del jefe. Chávez habría aprobado un documento como guía para el ciclo post-Chávez al que nadie le hizo caso. Giordani revela datos contundentes acerca de la real situación de salud del candidato electo. Fue un candidato gravemente enfermo. Así estaría de mal que sólo hizo un Consejo de Ministros después del 7-O. Es decir, durante ese tiempo no se gobernó al país. Le mintieron a la gente sobre la situación de Chávez inventando “reuniones de trabajo de 5 horas” con el comandante.  Eso lo presumíamos y ahora lo confirmamos. Todo se sabe en la viña del señor.

Su carta también aspira a “alertar” al país que el camino tomado por Maduro lleva al desastre y él quiere salvar su responsabilidad. La que propuso y escribió en un libro titulado: La transición venezolana al socialismo. Lo  ve todo claro justo cuando es bajado del autobús de Maduro.  Antes no. O se lo calló para mantenerse. Entonces comienza a aparecer en la carta como el que se los dijo. “Vamos hacia el desabastecimiento”. Nadie le hizo caso. Le preocupa el gasto criminal realizado para ganar las elecciones del 7-O, pero no le dijo nada, en ese momento, al comandante. Nadie dijo nada. “Así es que se gobierna”. Había que retener el poder a toda costa, incluso, al costo de hundir al país. Como con  el dakazo: la economía por unos votos. No se le vio decir nada sobre ese paso de Maduro. Era el sacrificio que había que hacer para salvar la revolución; la revolución de las fantasías destructivas. La de la reelección indefinida o permanente, cáncer que carcome a la democracia y la razón de fondo de todo el desastre del siglo XXI.

Es tan fuerte el verbo destruir que el monje opta por disimular con otro que le suena menos grave: “desarmar”. Desarmaron el juguete que para ellos era Venezuela y no lo supieron armar de nuevo, como pasa con los niños que desarman sus carritos y luego le sobran piezas. Pero en el caso de los críos no pasa nada: lo deja por ahí tirado y busca otro. A lo sumo afecta el bolsillo del padre.  Pero el país no es un juguete para hacer experimentos. A trancas y barrancas, por fas o por nefas, aplicaron la teoría de Giordani, adobada con la inspiración volcánica del líder.

Cómodamente, desde las confortables oficinas de planificación, elaborabas los modelos de la transición hacia el socialismo. Sólo se requería pasar de la lógica del capital a la lógica del trabajo para hacer un socialismo productivo. Nada más. Así de simple. Suprimíamos la ganancia o imponíamos un porcentaje (aporte de Maduro) y ya. Estatizábamos todo lo estatizable.  Reducíamos al mínimo a la empresa privada; total esta lo que hace es explotar al pueblo y no hace nada realmente importante. El Estado hará lo que ellos hacen. Mejor aún, los trabajadores controlarán las empresas y las haciendas productivas y las convertirán en las más productivas del mundo y a precios muy baratos. A partir de ahí, la sociedad empezaba a satisfacer sus necesidades y el venezolano a trabajar, feliz, para hacer la sociedad socialista. Potencia mundial.

En eso estamos, Jorge. ¿O no? Si es así ¿por qué no lo valoras? El país está como tú querías. Escasez, inflación desatada, endeudamiento, déficit fiscal, improductividad y falta de dólares para comprar afuera. ¿O es que tú crees que nada tiene que ver con los 14 años en los cuales fuiste el guía ideológico del gobierno, cuando Maduro era igual a ti? ¿O es que tú crees que esto lo hizo Maduro solito? Maduro sólo clavó la estocada final en el toro moribundo de la economía para recuperar su popularidad. Hoy no dependemos del petróleo sino del gobierno. Comemos lo que el gobierno compra, no lo que queremos comprar. ¿Criticas porque te han sacado del gobierno y elevas tus quejas al comandante supremo?

La carta dice y deja de decir. Ha hecho en pocas páginas todo un diagnóstico de la destrucción del país que recibieron en 1998. Ese país de entonces sólo requería reformas por aquí y por allá. Hacerlo operativo, productivo y eficiente, gobiernos con buena gestión, partidos modernos, más democracia y poco más. Pero llegaron los grandilocuentes pretorianos y ultraizquierdistas planteando una solución de fondo, “revolucionaria”, “refundadora de la república”, según la cual, había que desarmar al país, destruir lo que había para crear algo nuevo. Giordani no se atrevió a decir “destruir” al país para construir uno nuevo. Pero eso fue lo que hicieron. Algo tenía que morir y murió. Desarmaron el carrito llamado Venezuela y ahora nos toca armarlos a otros.

Hablando de niños. En mi infancia solíamos oír, cuando caía la tarde, una novela radial llamada “El Monje Loco”. Era especialmente escalofriante escuchar el chirriar de las pesadas y antiguas puertas que abría el monje para salir de su encierro a narrar sus historias de terror, riéndose con una grotesca risotada que nos helaba la sangre. No sé por qué, pero algo me lo recordó.

Después de Giordani solo queda mantener el estatus actual, insostenible, o dar un viraje económico. Seguir por el camino de Chávez hacia Cuba o devolverse hacia la lógica económica, esa que tanto desprecian. Maduro intenta crear una “tercera” vía que es una colcha de retazos  económicos pues teme a los efectos sociales y políticos asociados a tomar en serio la economía y que serán duros para cualquiera que gobierne de aquí en adelante. Cada día se le reducen las opciones para actuar y aumentan quienes piensan que debe renunciar, incluso, en su propio partido y en el chavismo.

Confusion will be my epitaph

The King Crimson

 

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s