Editorial

Editorial N° 39: Segunda emigración

editorial

Segunda emigración

PDF   compartir

Gustavo L. Moreno V.  / 16 de octubre de 2014

Los ciudadanos son aquellos individuos que han nacido en una ciudad, y este hecho los hace acreedores de una serie de deberes y derechos establecidos por esa comunidad. Las definiciones de ciudadanía, son tan variadas como variadas las teóricas políticas y el papel del sujeto dentro de una comunidad; desde los enfoques más de izquierda en donde el individuo pasa a segundo plano frente a la sociedad y sus intereses siempre estarán supeditados a los intereses de la comunidad, hasta las posiciones más liberales para quienes la ciudadanía es el goce de un cuerpo de deberes y derechos que permiten desarrollarse individualmente. Para los primeros, la felicidad de la comunidad es lo que posibilita la felicidad del individuo; para los segundos, la felicidad de la sociedad es la suma de las felicidades individuales. En el medio de estas dos propuestas, hay diversidad de enfoques, énfasis, lineamientos que generan discusiones y posiciones sobre las implicaciones de la ciudadanía.

Sin embargo, independientemente de esta diversidad de enfoques, parece que lo que sí está claro es que la ciudadanía supone la dimensión política del sujeto, su manera de actuar y asumir “la ciudad”, es decir “lo público”, lo “común”. En nuestro país, es precisamente ese espacio público lo que se ha venido destruyendo paulatinamente en las últimas décadas, y con él la dimensión ciudadana del sujeto.  No pienso que la llegada al poder de Hugo Chávez fue el inicio de esta destrucción, pues comenzó mucho antes, es más, Chávez fue la opción política de gran parte de esa sociedad cansada de políticas públicas ineficientes.

Sin embargo hay alguna diferencia entre ese “antes” de estos 15 años de gobierno y el “ahora”. Décadas atrás era relativamente más sencillo que el sujeto se aislara ante la ineficiencia del Estado y creara un mundo paralelo en el espacio de lo “privado”, así por ejemplo frente a un sistema educativo público señalado como deficiente, proliferaron los colegios privados; frente a la dificultad de la seguridad ciudadana las comunidades empezaban a cerrar calles, a contratar vigilancia privada, etc; ante un sistema de salud pública desbastado, se miró a la salud privada… y paremos de contar. Sin embargo ese país de “lo privado” era posible para cierto grupo social que contaba con mínimos recursos para “creárselo”, además era la aspiración del esfuerzo personal para la movilidad social; pero quien no lo alcanzaba seguía a las buenas de Dios en un Estado ineficiente. Hoy la realidad es mucho más crítica, la destrucción de “lo público” que hoy vemos, es tan profunda que las opciones de evadirla en el mundo de “lo privado” son prácticamente inexistentes. Por eso en otrora, “prosperar” era emigrar a ese espacio de “lo privado”, mientras que hoy “prosperar” es emigrar del país, por eso hoy es la segunda emigración del venezolano.  En ambos casos, ayer y hoy, con la destrucción del espacio público, lo que se destruye han sido las posibilidades de ser “ciudadanos” de un país democrático; y viceversa: con la destrucción de la ciudadanía, se destruye aun más el espacio público. Se monta de esta manera un círculo macabro que hoy nos traga, lanzándonos a la mayor desesperanza con la que nos hemos enfrentado, y esta desesperanza reside en que cada vez renunciamos o no encontramos el camino para ejercer nuestro rol político dentro de este país que se nos cae a pedazos.

Razón tiene nuestro Rector P. Francisco Virtuoso, cuando la semana pasada en la Lección Inaugural del año 2014-2015, cuyo documento les ofrecemos en la sección Recomendados de esta edición,  señalaba: No me queda duda al afirmar que la causa fundamental está en que se ha destruido la capacidad de vivir políticamente como polis, como res-pública, como comunidad ordenada al bien común. Sin política, la sociedad humana no puede constituirse. Allí donde no hay política solo impera la violencia; allí donde hay violencia solo triunfa la muerte”. Frente a esto nos queda un camino: o nos reconstruimos y asumimos nuestro rol de ciudadanos de un Estado, con toda la responsabilidad que esto implica, o bajemos la santa maría y apaguemos la luz.

En la sección Opinión y Análisis de nuestra edición de esta semana, les ofrecemos dos artículos. Por un lado Carlos Romero, en su columna Debate Ciudadano, nos presenta el artículo titulado “Basura, gobiernos locales y reconocimiento internacional” soluciones interesantes y exitosas que algunos gobiernos locales le han dado al problema de la basura y de los desechos sólidos.  Por otro lado, Juan Manuel Trak en su columna Enfoque Político, nos presenta una reflexión a partir de los últimos resultados de la encuesta sobre Gestión de Gobierno y Coyuntura Política del Instituto Venezolano de Análisis de Datos (IVAD). Paquidermo agonizante”, es el título de este artículo de Trak, en donde nos deja la pregunta de “si la ciudadanía continuará siendo un observador pasivo o se organizará para reconstruir lo que queda de país”.

En la sección del Proyecto Integridad Electoral Venezuela (PIEV), les ofrecemos el Dossier N°7 en donde encontrarán los pasos que siguen para que, una vez nombrados los 10 miembros de la sociedad civil que completan la Comisión de Postulaciones Electorales (CPE) el pasado 14 de octubre por la Asamblea Nacional, tengamos nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral. También les ofrecemos el Reporte Especial N°2.1, relativo al proceso de elección de rectores. Además las noticias que han salido en la prensa nacional y en los medios de comunicación en relación a PIEV y el tema de la selección de rectores y el Sistema Electoral. Dentro de estas noticias resaltan: la entrevista que Macky Arenas y Manuel Felipe Sierra le hicieron a Benigno Alarcón, a Héctor Briceño y a Jeniffer McCoy  en el programa La hora clave, el pasado lunes 13 de octubre. También el audio de la entrevista a Héctor Briceño en la emisora KYS FM, la semana pasada.

En Recomendados, además de la Lección Inaugural del Rector Francisco J. Virtuoso que ya le comentamos, les ofrecemos “Carta de un joven que se ha ido”, una respuesta contundente y dura escrita por el joven cubano Iván López Monreal estudiante que emigró a Bulgaria, a otra carta titulada Carta a un joven que se va” de Rafael Hernández, Director de la revista Temas, es una lectura demoledora, que debe alertarnos de hacia dónde caminamos.

Reconstruir nuestro rol ciudadano, desarrollar competencias para ejercerlo, y comprometernos con esto es una tarea apremiante, urgente. Ya se emigró una vez, ya se abandonó el espacio público para refugiarnos en lo privado y esta emigración nos ha traído consecuencias devastadoras en la construcción del país que soñamos. Hoy muchos sueñan con irse a un país que les brinde oportunidades y esperanzas, es una opción legítima, pero lamentablemente en ella continuaremos abandonando la “res pública”, entregando nuestro derecho y nuestra responsabilidad de asumirnos ciudadanos de un país que se merece otro futuro. Ejercer la ciudadanía implica, parafraseando a nuestro Rector en su Lección Inaugural, asumir los costos que supone disfrutar de las bondades de una sociedad institucional y funcionalmente moderna.

1 reply »

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s