Editorial

Editorial N° 50: ¡La mamá de las crisis…!

Niño geopolítico observando el nacimiento del hombre nuevo, pintado por Salvador Dalí en 1943

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¡La mamá de las crisis…!

Gustavo L. Moreno V. / 30 de enero de 2014

Durante las últimas décadas hemos atravesado innumerables crisis económicas, institucionales, sociales, políticas, etc. No podemos olvidar la década de los noventa cuyo desastre hace posible que un hombre como Chávez llegara al poder. Si hoy nos preocupa el precio del petróleo alrededor de los 40$ por barril, hacia finales de los noventa rondaba los 10$. Los noventa fueron años de bancos quebrados, golpes de estado, corrupción, pobreza, gobiernos nefastos como el de Rafael Caldera, destituciones a presidentes como fue el caso de CAP, vacio total de liderazgo político, desconfianza en los partidos políticos, y pare usted de contar. Y así como los noventa, también los ochenta, tal vez no tan intensos pero igual de críticos: el Caracazo, El RECADI de Lusinchi, el viernes negro de Luis Herrera por solo nombrar algunos hitos fundamentales. Sin embargo, jamás habíamos tenido la sensación de duelo, de pérdida, de aturdimiento, de incomprensión, de impotencia… ¡de asco!… que hoy tenemos frente a lo que pasa en el país. Jamás se habían marchado miles de ciudadanos venezolanos, a cualquier destino, con tal de reconstruir la esperanza, de salvar su vida no solo de la delincuencia, sino del absurdo.

Imagen texto editorial 29 de eneroY es que hay diferencias sustanciales entre aquellas crisis y esta crisis, y esas diferencias radican, a mi juicio y con la mayor humildad posible, en la magnitud y en la consciencia de la descomposición moral, tanto del poder como de la sociedad. En las crisis de las dos últimas décadas del siglo XX, por no ir más atrás, había una descomposición moral de las instituciones y de la sociedad, pero jamás fue reconocida como ideal de “vida buena”. No fue el imperativo ético, por lo menos no en los discursos, en la cotidianidad de la gente de “a piè”. Hoy, por el contrario, la descomposición moral es el ideal de “vida buena”, además el único camino que parece que va dejando el poder para la sobrevivencia: bachaqueros, matraca, contrabando, raspado de tarjetas, cajeras de supermercados que cobran por “informar” cuando llega la harina o el aceite, delincuencia, mercados negros hasta para comprar café, cabillas, cemento, etc. Hoy, a diferencia de aquellos años, el quiebre moral es generalizado, sea por viveza o por sobrevivencia, da igual, pero generalizado.

Esa generalización ha hecho que en todos los espacios de nuestra cotidianidad nos enfrentemos cada día a ese quiebre, a esa “salvaje” forma de vivir, y como en cualquier proceso de aprendizaje, la experiencia nos construye la consciencia y hoy somos cada vez más conscientes de que formamos parte de un país cuyo gobierno y cuya sociedad están quebrados ética y moralmente, además sin ninguna señal de cambio, una realidad que parece estar en “vida vegetativa”. Por supuesto, frente a esta consciencia, a esta realidad que nos interpela de manera contundente e inevitable… nuestra sensación es de asombro con impotencia, de rabia con indignación, de miedo con parálisis, en definitiva… de “sálvese quien pueda”. La mamá de todas las crisis que estamos viviendo hoy, es la crisis moral.

Esta sociedad se fue descomponiendo moralmente en el tiempo, en las escuelas, en la calle, en los ministerios, en las aceras, en las juntas de condominio, en las clínicas y hospitales, en los espacios públicos y privados… y la revolución bolivariana ha hecho de esa descomposición su principal bandera, su arma, su estrategia, su discurso. Tal vez, que el gobierno de Chávez se estrenara con la desgracia del deslave de Vargas, fue un augurio de la tragedia nacional que nos esperaba, el lodo se llevaría vidas valiosas, consciencias valiosas, compromisos valiosos.

Pero aquí estamos, con este desastre ante nuestras narices. Con el país arrasado en todas sus expresiones. Pero al igual que el digno pueblo de Vargas, tenemos que mirar el desastre, llorar nuestros dolores y reiniciar la reconstrucción. Así como en ese duro diciembre de 1999 un país entero apoyó a un estado ante su tragedia, hoy ese mismo país entero tiene que reconocer su tragedia, apoyarse en sí mismo e iniciar una etapa de reconstrucción moral antes que nada, una etapa en donde nos sinceremos éticamente, en donde asumamos nuestra responsabilidad individual y nos transformemos desde adentro.

En la edición de esta semana les ofrecemos diferentes perspectivas desde donde se piensa al país que tenemos y cómo intentar comprender el momento de desconcierto en el que estamos. Por un lado, Benigno Alarcón, reinicia su columna El Faro para este año 2015. Nos trae una reflexión tan urgente como necesaria acerca de cuáles escenarios se planean frente a la profunda crisis de gobernabilidad en la que nos encontramos. Su artículo titulado “Los escenarios políticos del 2015: ¿Maduro se va o se queda?”, constituye un análisis acerca de cómo se mueven las fuerzas políticas en este momento y las posibles alternativas de desenlace en relación al gobierno de Maduro. Para Alarcón, “cuando un país es gobernado por un régimen como el que tenemos en Venezuela, que … no es democrático, sino un autoritarismo híbrido que utiliza los mecanismos electorales propios de la democracia para legitimarse y mantener el poder, tarde o temprano se llega a una coyuntura, como también sucede en las democracias, en la que sostenerse por los votos ya no es posible.

También en la sección Opinión y Análisis Carlos Romero, en su columna Debate Ciudadano, nos presenta su artículo La autonomía municipal en el marco de las parlamentarias”, en él nos recuerda que para lograr experimentar la democracia desde lo más cercano necesitamos que la sociedad se reencuentre con una Asamblea Nacional plural que oriente sus esfuerzos al rescate de una institucionalidad política fuerte, soportada en un orden jurídico inspirado en el bien común y comprometido con el respeto a la dignidad de la persona humana”.

En Otras Opiniones, Miguel Cardozo enfatiza sobre la inmensa responsabilidad ciudadana que hoy tenemos frente al país que queremos, nos recuerda que es nuestra acción política, nuestro compromiso ciudadano el único capaz de cambiar la realidad que vivimos por otra en donde se reconstruya la esperanza con un futuro mejor. Para Cardozo en su artículo ¿Trabajo de Dios o del hombre?, “en el seno de la hoy mayoría opositora debe abandonarse esa perniciosa actitud que queda con frecuencia evidenciada en el “que alguien haga algo” y –con seriedad y coherencia– asumirse la causa democrática como una lucha en la que cada uno de sus integrantes debe participar activamente en todos esos frentes que pueden resumirse en tres: calle, voto y acompañamiento”.

En la sección del Proyecto Integridad Electoral Venezuela, les ofrecemos hoy el Boletín Especial N°5, en él encontrarán un análisis completo del proceso de selección de Rectores para el CNE que se realizó el pasado mes de diciembre, sus implicaciones, sus primeras decisiones y los retos que se le plantean para los próximos años.

En la edición de esta semana inauguramos un nuevo espacio, correspondiente al Proyecto de Promoción de la Planificación Participativa para el Desarrollo Local, el cual es una iniciativa del Centro de Estudios de Políticos de la UCAB con el apoyo de la Unión Europea y en alianza con la Fundación Konrad Adenauer y la Unión Iberoamericana de Municipalistas. En esta oportunidad les ofrecemos una entrevista a la Profesora Liliana Godoy, quien además de ser parte del equipo que diseñó dicho proyecto, hoy es la coordinadora del mismo. Es un documento interesante, que refuerza la importancia de la formación en gestión pública, la necesidad de participación y de “remar hacia el mismo lado” por parte de todos para alcanzar de manera efectiva ese sueño de país y de localidad al que aspiramos.

En la sección Recomendados, les ofrecemos dos documentos de lectura obligatoria por su impacto dentro de la opinión pública nacional e internacional. Por un lado los invitamos a revisar la carta del expresidente de Costa Rica, Oscar Arias al foro “Poder Ciudadano y la Democracia de hoy”, sobre la situación venezolana. Por otro lado, el comunicado del Observatorio Electoral Venezolano en donde plantea que “el CNE debe y tiene que ganarse su puesto como árbitro imparcial”

La “mamá” de las crisis que hoy vivimos es moral, ética. Por eso debemos sincerarnos desde el aula de preescolar, hasta el ama de casa, el banquero, el autobusero, el médico, el educador… ¡Todos!. Si hablamos de diversidad, respetemos la diversidad; si hablamos de tolerancia, seamos tolerantes; si creemos en la democracia seamos demócratas en nuestra forma de llevar la vida, de vincularnos con “el otro”; si creemos en el esfuerzo, esforcémonos; si esperamos el cambio, cambiemos. El sistema falló, fallamos. Algo hicimos mal y es gallardía mirarnos y reconocer nuestros errores, solo desde allí podremos revertir este desastre y reinventar la Patria que soñamos.

 

Gustavo L. Moreno V

@gustavoleon70

1 reply »

  1. Muy cierto es que acudir al viejo adagio, de que “otros están peor”, o “esto ha sido así toda la vida”, es un intento risible para intentar salir de esta situación. Sin embargo si es un buen punto de partida para por lo menos tomar conciencia de la situación que vivimos. En mi articulo Qué Defendemos? https://politikaucab.net/2014/10/09/que-defendemos/ y en “El síndrome de la rana hervida” https://politikaucab.net/2014/12/11/sindrome-de-la-rana-hervida/ exploramos algunas cosas para sacudir a la sociedad y estimular la toma de conciencia colectiva de la situacion. como una via para iniciar el proceso que nos permita, como al ave Fénix, renacer de las cenizas. Finalizo mi comentario con un punto de humor que da cuenta de una realidad humana que demuestra que la historia es ciclica, pero asi como se repiten las crisis no hay que olvidar que tambien se repiten las salidas de las crisis. http://www.todotango.com/musica/tema/154/Cambalache/

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