Opinión y análisis

Del tamaño del compromiso

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Guillermo Ramos Flamerich – 18 de marzo de 2016

Decía un viejo chiste que Venezuela es de los pocos países en los que no existe la Ley de la Gravedad: aquí todo los productos que suben más nunca bajan. La única gravedad que se da es la del deterioro acelerado de la situación económica, social y política. No sabemos cuál país tendremos al finalizar esta década, pero tampoco sabemos cómo estaremos al cerrar el año. Mientras tanto el gobierno sigue ahí, como un estorbo al país posible y el país posible se aleja, los sueños se los comen las pesadillas y las pesadillas se transforman en realidades. En la amargura diaria de una cola, de un grito de espanto por el hampa. Por esa maldad que nos corroe como sociedad, la violencia en el discurso y las acciones. Pero el gobierno sigue ahí, justificándose. Hablando de la perrarina de los ochenta y de la conspiración y ataque imperial para bajar los precios del petróleo, para no poder importar todo eso que necesitamos para vivir. Todo eso que no producimos.

La masacre de los mineros en Tumeremo, la búsqueda desesperada de ingresos a costa de nuestro patrimonio natural, la entrega de la soberanía con prebendas y tratos desfavorables para la nación. ¿Es que acaso la “Revolución Bolivariana” no piensa en sus hijos, nietos, en un país verdaderamente nuestro? Las acciones indican que no. Les importa el instante de placer, la adulación eterna, el guiso, la unión narco-pranática que los convierte en carceleros de treinta millones de personas. La muerte y enfermedad de miles de venezolanos por falta de medicinas e insumos médicos son el retrato del legado de este ciclo histórico. La pobreza que tanto dijeron representar y luchar contra ella, cada día crece, así como la indolencia.

Nuestra labor como alternativa es vencer la resignación, decir la verdad y demostrar con palabras y acciones lo que hemos sido, somos y podemos ser. Porque la lucha contra este sistema corrupto es también un trabajo diario por la verdad. Esa verdad que nos hace libres y que nos ayuda a tomar las mejores decisiones como pueblo. Como alternativa no es momento de discursos altaneros ni de copiar lo que se ha criticado por casi veinte años. Al liderazgo de la Unidad Democrática le compete la ardua labor de marcar la diferencia, de trasladar los referentes autoritarios y despóticos por valores que comulguen la libertad, pero también la justicia. Revelar un país que puede vivir en democracia, con instituciones firmes, perdurables en el tiempo, con un sistema capaz de responder a tiempo a las necesidades de los venezolanos. Necesidades que hoy no están cubiertas y no lo estarán mientras estos hampones sigan en el poder.

venezolanos_y_derechos-humanosLa Mesa de la Unidad Democrática ha presentado una hoja de ruta: revocatorio, enmienda y pedir la renuncia de Nicolás Maduro. Hay que agotar todas las instancias democráticas, pero el fin último no debe ser la salida de un gobierno, sino la transformación de Venezuela en un Estado Democrático. En paralelo, toca seguir integrando a los ciudadanos en la construcción de un país donde todos podamos estar representados. Dejar los odios a un lado, abogar por la reconciliación, pero nunca por la impunidad. Creer y servir con pasión a esta tierra. Estar claros de la larga senda que está por delante, de lo importante de la perseverancia y el entendimiento.

Es un compromiso inmenso, pero podemos lograrlo. Como dice ese conocido refrán: El llanero es del tamaño del compromiso que se le presente. Todos los venezolanos, también.

Cable a Tierra cumple un año en Polítika UCAB con la fuerza y determinación de quien cree firmemente que los mejores tiempos de Venezuela están por llegar.

2 respuestas »

  1. Se establece claramente en tu articulo la necesidad de una diligencia alternativa, que en estas circunstancias representa como esperanza la llamada Unidad Democrática. Su conducta, sus acciones, va develando cuál compromiso real tiene con la urgencia del cambio; que por cierto de no ser aquí y ahora marcaría una prolongación peligrosa del status quo.
    De nuestra parte, mi persona y otras que nos mantenemos en contacto y disposición permanente de participar, ratificamos como ciudadanos nuestra inquebrantable actitud contra la manipulación de expectativas populares,a través de la definición de lineas de acción cuya prioridad, cálculos y arreglos de beneficios en ubicaciones de poder, sean el compartir con dicho status quo ciertos beneficios de poder, derivándonos esto hacia una oposición fatua.
    Claridad y compromiso con la salida democrática, concertada y asumida por todos los factores para liberar a Venezuela es nuestra obligación….
    Luis González del Castillo.

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