Opinión y análisis

Hola Samuel, es tu papá

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Juan Manuel Trak – 20 de mayo de 2016

Naciste en Venezuela en marzo de 2016, un año convulso en aquel país. En 2016 estábamos sufriendo una de las peores crisis económicas y sociales de nuestra historia contemporánea. imagesPrepararnos para tu nacimiento fue toda una odisea, desde que supimos que venías en camino cambiamos todas nuestras prioridades y empezamos a buscar todo lo que necesitarías durante tu primer año de vida. Como en aquél momento la escasez era lo normal, empezamos a comprar pañales desde el primer mes de embarazo, no importaba la talla ni la marca, comprar lo que se consiguiera era el objetivo. Tuvimos que soportar humillaciones y abusos, como cuando a tu mamá, teniendo una barriga de 6 meses, le pidieron el eco para venderle dos paquetes de pañales, o cuando me los negaron porque no era el día asignado a mi último número de lo que se llamaba Cédula de Identidad. Lo mismo ocurría para conseguir las vitaminas y medicinas que necesitaba tu mamá para que te gestaras fuerte y sano. Gracias a la política intervencionista del gobierno y a su corrupción desaparecieron muchas medicinas en el país, cosas como el ácido fólico, necesario para garantizar tu sano crecimiento, eran inexistentes, y afortunadamente alguien nos trajo de afuera. Hicimos malabares para conseguir tus vacunas, ni la de la polio se conseguía y la BCG tardó tres semanas en llegar.

Igual o peor era para medicinas de otra índole. Por aquellos días murió mucha gente porque no consiguió el tratamiento para la tensión, epilepsia o cáncer que necesitaba. Los hospitales y las clínicas carecían de lo básico para poder atender dignamente a los pacientes, muchos recién nacidos fallecieron en hospitales como consecuencia de la negligencia e indolencia de los responsables de la salud pública del país.

Afortunadamente tu mamá pudo amamantarte durante los primeros meses de vida. Sin embargo, para muchas madres la ausencia de alimento para recién nacidos significó un problema muy grave, la leche infantil desaparecida del mercado, peor aun conseguir alimento para los bebes con algún tipo de alergia o intolerancia a la lactosa. Muchos niños de tu generación crecieron con problemas de desnutrición, impidiendo el desarrollo pleno de sus capacidades cognitivas, ahora están atrapados en el ciclo de la pobreza que significa no haber logrado culminar su ciclo educativo por las carencias nutricionales de su momento.

Pero la escasez estaba presente en todas partes, desapareció la harina, las pastas, el arroz, el pan, la mantequilla, la leche. La carne y el pollo se conseguían pero a precios muy elevados, en ese año la inflación se comió los ingresos de todo el mundo, no había forma de ahorrar, mucho menos de darse un gusto. Recuerdo que tu abuela tuvo que hacer bastantes colas para poder conseguir algunos alimentos en los supermercados, la mayoría de las veces salía con dos o tres cosas nada más, a veces con las manos vacías. A pesar de estas dificultades, pudimos sobrellevar la situación, peor lo pasaban la gente en los sectores más pobres del país.

El año de tu nacimiento la crisis nos había deshumanizado como sociedad: saqueos, linchamientos, asesinatos y violencia caracterizaron a aquel país. Para la élite en el poder la dignidad de las personas solo se medía por la lealtad política a un “ideal revolucionario” de un personaje que logró potenciar los peores vicios de nuestra sociedad y, luego de su muerte, nos dejó como “legado” al que posiblemente haya sido el peor presidente que tuvo el país y que destruyó aquella república.

Hijo, en aquel momento la polarización política sacó lo peor de nuestra sociedad. Unos pocos lograron someter a toda una nación para quedarse con el dinero y los privilegios mal habidos. Prefirieron ver como los venezolanos morían, sufrían y se peleaban por comida antes que reconocer sus errores y pagar sus crímenes. Prefirieron perseguir a quienes nos opusimos a ese estado de cosas antes que permitir el cambio político, social y económico que se necesitaba. Prefirieron romper hogares, bien sea porque la inseguridad acabó con alguno de sus miembros, o porque la situación obligó a emigrar a otros, antes que permitir la transformación de lo que estaba mal, muy mal. Tú mismo lo has vivido, yo crecí con mis primos en el mismo país, fui a sus piñatas; tú no pudiste hacerlo sino hablar con tu primo a través de una video llamada cuando el peor internet de la región lo permitió.
Samuel, cuando naciste eso que llamábamos Venezuela estaba rota, y quienes tenían la responsabilidad de dirigir el país colocaron sus intereses mezquinos por delante. Debo confesar que recuerdo con alegría ese año gracias a tu nacimiento, pero también con tristeza porque a los pocos meses aniquilaron la poca democracia que quedaba en el país. Un hombre y su camarilla optaron por la represión y el cierre de los mecanismos democráticos para conservar un poder que no le pertenecía; ellos que llegaron al poder mediante el voto luego destruyeron las instituciones democráticas para conservarlo a toda costa.

bandera-venezuelaOjalá que para cuando tengas capacidad de comprender lo que aquí te escribo el país haya superado esa penosa situación. Ojala hayamos logrado salir de ese conflicto sin derramamiento de sangre, ojala hayamos tenido un liderazgo político a la altura del momento. En ese momento era difícil no caer en la desesperanza, gracias a tu nacimiento tu mami y yo pudimos afrontar la calamidad que vivía nuestra nación, fuiste la fuerza para seguir adelante y no desfallecer en el intento. Ojala que cuando puedas comprender lo que aquí te escribo hayamos reconstruido una democracia verdadera, hayamos logrado el desarrollo social y económico que necesitábamos para que la pobreza fuese lo menor posible y la gente pudiera vivir su vida de manera plena y feliz. En caso contrario, ojala hayamos encontrado un lugar donde tú pudieras crecer tranquilo y en paz.

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