Opinión y análisis

El desafío de las elecciones locales

Foto: El Impulso

Carlos Romero Mendoza

17 de noviembre de 2017

El recorrido hacia las elecciones de alcaldes del 10 de diciembre de 2017 exige que la dirigencia política y los líderes comunitarios o vecinales de nuestros municipios valoren las decisiones tomadas en relación a participar o no en las elecciones de alcaldes, y evalúen, a partir del 11 de diciembre, sus consecuencias en el marco de un régimen que está al margen de la Constitución y del orden democrático.

Participar o no en las elecciones de alcaldes era un debate que debió facilitar el encuentro, discusión y acuerdos entre la dirigencia política municipal y las organizaciones de la sociedad civil que hacen vida en aquellos municipios que en el 2013 legitimaron una gestión pública de unidad democrática a través del voto directo, secreto y universal, pero la distancia que existe  entre ambos sectores no lo permitió.

En algunos municipios, como Baruta y El Hatillo, la sociedad civil organizada asumió la tarea de valorar la importancia de defender las alcaldías y en función de ello, diseñaron algunas acciones buscando una fórmula para exigir de los candidatos una demostración de madurez para lograr una candidatura de unidad.

Específicamente, el 2 de noviembre, una asamblea de ciudadanos en el Municipio Baruta con participación de unos 100 vecinos, exhortó a una candidatura de unidad. Luego, el 13 de noviembre, lograron reunir a un grupo de candidatos que se comprometieron con un debate público debidamente organizado.

Aun cuando los partidos nacionales expresaron no participar en las elecciones para alcaldes, la realidad dice mucho en cuanto al apoyo popular a esa decisión, pues no sólo han surgido muchísimos candidatos de oposición al régimen, sino que algunos militantes de esos partidos nacionales que expresaron no participar se han postulado también.  Por lo tanto, la decisión de no participar como rechazo al fraude electoral del 10 de octubre pareciera no tener la contundencia y la fuerza esperada.

Esta extraña jugada de no lograr una estrategia de unidad frente a las elecciones de alcaldes, expone crudamente la incapacidad de nuestra dirigencia en construir consensos y enfrentar en unidad y coherencia al régimen de Maduro. La ausencia de unidad y el doble mensaje, alimenta aún más la desconfianza que el 10 de octubre sembró el régimen en los electores frente a sus dirigentes, los partidos y la transparencia en el proceso electoral.

La existencia del Municipio está gravemente amenazada en este proceso electoral del 10 de diciembre y ese peligro no pareciera inspirar las propuestas de algunos candidatos, es más, han iniciado campañas diseñadas de forma tradicional que no reflejan el momento, la angustia y la incertidumbre que nos agobia.

Nuevamente, como sociedad estamos demostrado nuestra incapacidad de negociar, dialogar y construir consensos, en un tiempo que se nos presenta rudo y confuso, que golpea la autoestima de la sociedad y que progresivamente intenta arrebatarnos nuestra condición de ciudadanos.

Foto: AFP

El 11 de diciembre el vaso estará medio lleno o medio vacío, pero la división en la oposición y la ausencia de una estrategia clara y coherente frente a esa elección de alcaldes tendrá un resultado que debe ser evaluado con suficiente madurez y responsabilidad.

Por lo pronto, y dado lo corto del proceso electoral, de no haber capacidad de ceder las aspiraciones individuales, arriesgando el resultado electoral, por lo menos, sería útil e importante que allí donde hay pluralidad de aspirantes se lograré firmar entre candidatos y electores un pacto o acuerdo de defensa del Municipio y la democracia local, en cuyo contenido se comprometan a:

–Defender la autonomía restringida de nuestros municipios, que supone exigir el respeto a las competencias municipales garantizadas en la Constitución.

–Exigir al régimen el reconocimiento al alcalde electo como autoridad legítima.

–Acompañar en unidad la exigencia por recursos financieros oportunos y justos para satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

–Acompañar en los primeros 100 días al alcalde en la definición de un Plan Municipal de Desarrollo en defensa del municipio y sus vecinos, en cuyo contenido podría adecuarse a la realidad local los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030.

No lograr un mínimo de acuerdo para enfrentar las elecciones de alcaldes y limitarnos a la organización electoral atenta contra la oportunidad de cohesionar una fuerza electoral con un mensaje contundente y efectivo, además, advierte que no estamos entendiendo la amenaza que supone para la democracia local estas elecciones.

 

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