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Palabras de Mons. Diego Padrón, Arzobispo de Cumaná y Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana en la apertura de la CIX Asamblea Ordinaria Plenaria

PALABRAS DE MONS. DIEGO PADRÓN, ARZOBISPO DE CUMANÁ Y PRESIDENTE DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA,

EN LA APERTURA DE LA CIX ASAMBLEA ORDINARIA PLENARIA.

CARACAS, 07 DE ENERO DE 2018

Saludo

Saludo cordialmente a los Sres. Cardenales, Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras Cardozo, Arzobispo de Mérida, Presidentes de honor de la Conferencia Episcopal Venezolana.

Saludo al Excmo. Mons. Aldo Giordano, Nuncio Apostólico de Su Santidad el Papa Francisco.

Estimados Hermanos Obispos de la Presidencia de la CEV y de las Arquidiócesis y Diócesis de Venezuela.

Rvdo. Padre Francisco José Virtuoso, s.j. Rector de esta casa de estudio, Universidad Católica “Andrés Bello”.

Rvdo. Padre Francisco Méndez, Presidente, y demás miembros de la Junta Directiva de la Conferencia de Religiosos y Religiosas de Venezuela (CONVER)

Dra. María Elena Febres, Presidenta, y demás miembros de la Junta Directiva del Consejo Nacional de Laicos (CONALAI).

Sra. María García de Fleury, Secrertaria y demás miembros de la Junta Directiva de la Academia Internacional de Hagiografía.
Superiores y Superioras Mayores de los diversos Institutos de Vida Religiosa presentes en el país.

Estimados sacerdotes Subsecretarios de la CEV, Sres.

Directores y Directoras de los Departamentos del Secretariado Permanente del Episcopado Venezolano (SPEV), sacerdotes Secretarios ad casum de las Actas de esta Asamblea.

Sres. Representantes de los Medios de Comunicación Social.

Sres. Invitados

Sras., Sres.

Exordio


Comienzo agradeciendo a mis hermanos Obispos, sacerdotes, religiosas y laicos que durante mi enfermedad en los meses de Agosto y Septiembre elevaron a Dios sus súplicas y oraciones por mi salud y progresiva recuperación. Dios les pague.
Al concluir este segundo período de servicio a la Iglesia como Presidente de la Conferencia Episcopal, agradezco profundamente a mis hermanos Obispos de la Presidencia y a todos los hermanos Obispos, sacerdotes Subsecretarios y Directores de los Departamentos del Secretariado Permanente por su apoyo, sugerencias y cordialidad.El año que acaba de terminar nos deja la alegre doble noticia de la pronta beatificación de la Madre Carmen Rendiles, Fundadora de la Congregación de las Siervas de Jesús, tercera religiosa venezolana elevada a los altares, y la del reconocimiento de las virtudes heroicas de otro venezolano, el Siervo de Dios Tomás Morales Pérez, sacerdote de la Compañía de Jesús, fundador de los Institutos Seculares “Cruzados y Cruzadas de Santa María”, nacido en Macuto el 30 de octubre de 1908 y fallecido el 1 de octubre de 1994 en Alcalá de Henares (España).Una primera confesión


Los Obispos llegamos a nuestra primera Asamblea Ordinaria del nuevo año después de una de las Navidades más tristes en la reciente historia de Venezuela. Es verdad que no traemos tristeza, porque cada uno de nosotros la dejó en su mesa de noche, pero de nuestras visitas a las parroquias y comunidades traemos la angustia y el clamor de la gente por pan y remedios, y más que todo, fe y esperanza en el poder salvador de Dios, palabras de consuelo y proyectos de solidaridad para nuestro pueblo.
Panorama Eclesial
En el segundo semestre del año pasado, la Iglesia en Venezuela llevó adelante su programación en conformidad con el Plan Trienal 2015-2018 y las orientaciones de la Asamblea Nacional de Pastoral en relación con una mirada global desde la fe a la realidad nacional, que nos compromete a ser generadores y portadores de la esperanza cristiana (PTr), y a contribuir al fortalecimiento de la democracia, animando la formación y participación, especialmente de los laicos, en instancias políticas y económicas que favorezcan la construcción del bien común (ANP, 4).Al interior de la comunidad eclesial, pero con repercusiones fuera de ella, celebramos el quincuagésimo aniversario de Ordenación Sacerdotal de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino y Baltazar Porras Cardozo. Su amor de entrega al santo pueblo de Dios y al país es testimonio vivo de fidelidad a su vocación de pastores-servidores, que nos motiva e interpela permanentemente a Obispos, Sacerdotes y fieles. Festejamos también con hondo sentido de fraternidad la ordenación episcopal de Mons. Helizandro Terán, Obispo de Ciudad Guayana y de Mons. Luis Enrique Rojas, Obispo Auxiliar de Mérida, y las Bodas de Plata de las Diócesis de Carora y de Valle de la Pascua. Gracias a Dios, en este momento no hay diócesis vacantes. El trabajo del Sr. Nuncio, en comunión con la CEV, ha sido arduo, pero efectivo. Los obispos y toda la Iglesia en Venezuela se lo agradecemos mucho.1. 50 años de la Encíclica Populorum Progressio
En el mes de agosto, en el marco del Centenario del nacimiento del Beato Mons. Oscar Arnulfo Romero, el Departamento de Justicia y Solidaridad del CELAM y el Secretariado de Caritas para América Latina y El Caribe se dieron cita en San Salvador para conmemorar los 50 años de la publicación de la Encíclica Populorum Progressio (El desarrollo de los pueblos) del Beato Papa Pablo VI.

En el Mensaje Final del encuentro conmemorativo los participantes destacan “los diversos desafíos que hoy nos interpelan y nos duelen: La pobreza, y la tendencia regresiva a ella de millones de personas en nuestros países, producto de sistemas económicos y políticos que valoran más el tener que el ser, el beneficio económico más que la vida, las ideologías por encima de las personas, y que asumen el poder como dominación y no como servicio liberador. Ante estos desafíos hemos analizado y reflexionado algunos temas de interés propuestos en la Encíclica. La intuición del Beato Pablo VI al concebir el desarrollo, no como un simple crecimiento económico, sino como la promoción integral y solidaria de toda persona en todas sus potencialidades y de todas las personas y pueblos (PP 14), la necesidad del desarrollo integral y solidario para que se dé una paz duradera, la centralidad de la persona humana en todos los procesos de desarrollo desde un humanismo integral, genera un compromiso y “un imperativo para todos y cada uno de los hombres y mujeres, para las sociedades y las naciones, en particular para la Iglesia católica y para las otras Iglesias y Comunidades eclesiales” (SRS 32). Desde una Iglesia en salida misionera, el Papa Francisco nos invita a “tomar la iniciativa sin miedo”, a primerear en los procesos de transformación de la realidad; a involucrarnos como Jesús cuando lavó los pies a sus discípulos; de igual manera, a realizar un acompañamiento permanente, paciente y fraterno; a saber recoger los frutos de vida nueva, “aunque en apariencia sean imperfectos o inacabados”; y, finalmente, a celebrar la vida que crece en nuestras comunidades (EG 24).

Esta Encíclica, que tuvo en su momento resonancia mundial, no ha perdido vigencia, porque lo que el Papa planteó en ella a escala mundial se repite hoy en el interior de cada país. El 24 de marzo de 1987, un venezolano de excepción, el Dr. Rafael Caldera, en el acto inaugural del Coloquio conmemorativo de los veinte años de la Encíclica, con gran valentía, pronunció estas palabras: Veinte años después tenemos que reconocer que ni se ha logrado el desarrollo ni se ha asegurado la paz, pero el mensaje está vigente (Editorial, en INFORME ODCA, Nº 152-153 (Abril-Mayo 1987), Caracas 1987). Hoy podemos añadir: en nuestra situación su actualidad es dramáticamente interpelante.

2. Los 50 años de la Conferencia de Medellín
Un año después de la Encíclica Populorum Progressio tuvo lugar en la ciudad de Medellín la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Era el final de la década de los 60, en la que en el mundo entero hubo grandes manifestaciones de pensamiento y de movimientos y sacudidas sociales que auguraban una nueva era de cambios y transformaciones. El Episcopado latinoamericano se adelantó a otras Iglesias de mayor tradición y facilitó la recepción y aplicación del Concilio Vaticano II. Su actitud fue de gran apertura a nuevas ideas e iniciativas en el campo teológico-pastoral, de profunda identificación con las luchas sociales y, sobre todo, con la opción preferencial por los pobres.

3. La nueva visita del Papa a Latinoamérica

La CEV estuvo muy atenta al desarrollo de la Visita del Papa Francisco a Colombia por el significado y las circunstancias que la determinaron, por la proyección de su mensaje en toda América Latina y, en particular, para nuestro país. Los Obispos de la Presidencia de nuestra Conferencia, menos quien les habla, (por razones de enfermedad) se hicieron presentes en Bogotá y fueron recibidos en audiencia por el Santo Padre, quien manifestó que sigue con preocupación los acontecimientos en Venezuela y les pidió que mantuvieran su compromiso con el pueblo, le siguieran acompañando y defendiendo sus derechos.

El 7 de septiembre, en su discurso a los Obispos en Colombia, dijo el Papa: “Les ruego tener siempre fija la mirada sobre el hombre concreto. No sirvan a un concepto de hombre, sino a la persona humana amada por Dios, hecha de carne, huesos, historia, fe, esperanza, sentimientos, desilusiones, frustraciones, dolores, heridas, y verán que esa concreción del hombre desenmascara las frías estadísticas, los cálculos manipulados, las estrategias ciegas, las falseadas informaciones, recordándoles que «realmente, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado» (Gaudium et spes, 22)”.

El mismo día, en su encuentro con el CELAM, reafirmó esta idea con la siguiente declaración: “La Iglesia debe reapropiarse de los verbos que el Verbo de Dios conjuga en su divina misión. Salir para encontrar, sin pasar de largo; reclinarse sin desidia; tocar sin miedo. Se trata de que se metan día a día en el trabajo de campo, allí donde vive el Pueblo de Dios que les ha sido confiado. Es necesario dirigirse al hombre en su situación concreta; de él no podemos apartar la mirada. La misión se realiza siempre cuerpo a cuerpo”.

Una vez más el Papa sintetizó su pensamiento tanto sobre el Evangelio, al decir que el Evangelio es siempre concreto, jamás un ejercicio de estériles especulaciones, como sobre la Iglesia, comunidad enviada por Cristo con la misión de servir al hombre de todos los tiempos en su contexto vital e histórico. Misión de servicio que manifiesta la actualización del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios “por nosotros los hombres y por nuestra salud” (Credo Niceno-constantinopolitano) en el hoy de la historia.

4. Sínodo de los jóvenes y Sínodo para la región Amazónica.
En los días 4 y 15 de octubre respectivamente fueron anunciados por el Papa Francisco dos eventos eclesiales de significativa importancia para Latinoamérica y el mundo: el primero, la convocatoria a la reunión pre-sinodal en la que participarán jóvenes de diferentes lenguas y culturas, junto con expertos, educadores y formadores juveniles, para una consulta en referencia a la próxima Asamblea Ordinaria General del Sínodo de los Obispos sobre el tema Los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional, pautada para el mes de octubre de 2018; y el segundo, la convocatoria a una Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos para la región amazónica, que tendrá lugar Roma en el mes de octubre de 2019. Estos dos eventos comprometen desde ahora a nuestra Conferencia Episcopal en su preparación, sus aportes y sus resultados.

5. I Jornada Mundial de los Pobres
El pasado 19 de Noviembre, la Iglesia en Venezuela se unió con vivo entusiasmo, a la I Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco al final del año jubilar extraordinario de la misericordia, mediante su carta apostólica Misericordia et misera, publicada el 21 de noviembre de 2016. Esta Jornada, muy cercana a la solemnidad de Cristo Rey, tuvo como objeto mostrar que el reinado de Cristo no se sustenta en el poder y el lujo, como los reinos de esta tierra, sino en la proclamación profética de la dignidad del pobre y su liberación de la pobreza por la acción de la caridad y la solidaridad. “En ese domingo –escribió el Papa- si en nuestro vecindario viven pobres que solicitan protección y ayuda, acerquémonos a ellos: será el momento propicio para encontrar al Dios que buscamos. De acuerdo con la enseñanza de la Escritura (cf. Gn 18, 3-5; Hb 13, 2), sentémoslos a nuestra mesa como invitados de honor” (FRANCISCO, 13 de junio de 2017). Con innovadoras iniciativas todas nuestras diócesis llevaron a cabo la tarea de concienciar a los católicos sobre su compromiso social, nacido del Evangelio, de mejorar la situación social del país mediante la solidaridad, a partir de las cosas pequeñas de la vida ordinaria de cada día.

6. Encuentro de laicos con responsabilidades políticas en Latinoamérica
Con poco relieve mediático, pero con extraordinaria significación, se llevó a cabo en Bogotá, durante los días 1 a 3 de diciembre pasado, el Encuentro de Laicos con responsabilidades políticas en Latinoamérica. La idea fue del propio Papa Francisco, puesta en escena por la Pontificia Comisión para América Latina (CAL). El Dr. Guzmán Carriquiry, Secretario de la misma con encargo de Vice-Presidente, desarrolló una Conferencia titulada “Las grandes prioridades y desafíos de la política en América Latina, según el Magisterio del Papa Francisco y del Episcopado Latinoamericano”. Fue igualmente novedoso e interesante el pánel: Qué dicen los políticos a los pastores y a las comunidades cristianas y Qué dicen los pastores a los políticos. El Encuentro concluyó con la Conferencia del Cardenal Sergio Da Rocha, Presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil, sobre una interrogante que, al menos, en nuestro país es aún “materia pendiente” por responder: ¿Cuáles han de ser las características fundamentales del testimonio y acción del católico en la política, a la luz del magisterio del Papa Francisco y del servicio a los pueblos latinoamericanos? De Venezuela participaron en el Encuentro dos políticos.
7. Congreso latinoamericano en Medellín
En este año, entre el jueves 23 y el domingo 26 de agosto, se celebrará en la ciudad de Medellín un Congreso latinoamericano que, en palabras del CELAM, busca reconocer con gratitud la aplicación de [la doctrina de] Medellín en nuestras iglesias particulares, profundizar en algunos de los temas fundamentales, que siguen siendo actuales en el presente, examinar nuevos signos de los tiempos de hoy y proyectar una acción evangelizadora que tenga en cuenta el espíritu de esa II Conferencia, enriquecido con el Magisterio de la Iglesia latinoamericana, así como el Magisterio Pontificio, especialmente con la enseñanza del Papa Francisco (CELAM, Documento base de organización).Nuestra Iglesia venezolana se dispone no sólo a recordar el acontecimiento sino también a revivir el espíritu de Medellín, pues, como dijo el Papa Francisco, Es más cómodo transformar (estos acontecimientos) en recuerdos, de los cuales se celebran los aniversarios:¡50 años de Medellín, 20 de Ecclesia in America, 10 de Aparecida! En cambio, es otra cosa: custodiar y hacer fluir la riqueza de tal patrimonio (Discurso al CELAM, Bogotá, 07-09).El 17 del presente mes de Enero se abre el Año Jubilar de los ochocientos años de la Orden de la Merced. Saludo a Mons. Ulises Gutiérrez, Arzobispo de Ciudad Bolívar, miembro de la Orden.

En el mes de Septiembre la Conferencia Episcopal realizará su Visita ad Limina Apostolorum, la renovación de su fe ante los sepulcros de los santos Apóstoles Pedro y Pedro, el encuentro con el sucesor de Pedro, el Papa Francisco, y con los Dicasterios romanos de la Santa Sede.

Este panorama esperanzador de la Iglesia aviva la memoria, anima la misión de los pastores, nos señala las líneas de acción y nos pide respuestas. Pero, por otra parte, contrasta con la situación de nuestros pueblos y naciones. Sobre ella reflexionará nuestra Asamblea, durante estos días, en búsqueda de conciencia renovada, decisiones oportunas, acciones adecuadas.

PANORAMA NACIONAL


9. Balance del año 2017
El año 2017 los venezolanos no lo hemos vivido; ante todo, lo hemos sufrido. Entre Abril y Julio más de 130 muertos, 1500 heridos y miles de detenidos, llevados a la cárcel ilegalmente. En los últimos meses ha crecido y se ha extendido de modo acelerado el malestar general del país. La comida y la medicina no sólo escasean sino que, cuando aparecen, aumentan exorbitantemente de precio cada día.
Pero no hay que resignarse o acostumbrase al mal que viene de las decisiones erradas, de la violencia, la injusticia o la mentira. La primera reacción ha de ser de rebeldía interior, como signo de “salud moral”. Porque estos males, y el mal en sí mismo, cuyo origen está fuera del ser humano, no son, en modo alguno, creación de Dios, sino que fueron sembrados de noche, por el Maligno, como la cizaña, en el corazón del hombre (cf Mt 13,24-30), cuando éste, engañado, decidió apartarse de Dios, fuente de todo bien, para seguir un camino errado.. No es pues, Dios el que inflige daño a los hombres sino el hombre mismo cuando actúa con un corazón torcido, una inteligencia distorsionada, una voluntad seducida No hay, por tanto, que someterse, ni resignarse ni renunciar a la calidad de vida a que todos tenemos derecho.El sufrimiento actual del pueblo venezolano es de carácter ideológico, ético-político y económico. La raíz del sistema político que nos gobierna es el marxismo castrista, traducido en criollo como “Socialismo del Siglo XXI”, repetidas veces denunciado por nosotros, pastores, en nuestros documentos. De esa raíz ideológica nacen una política económica equivocada, científicamente desactualizada, técnicamente superada e históricamente fracasada en cuantos países ha sido lamentablemente aplicada, una organización política de manifiesta intención excluyente, una inclinación a perpetuarse en el poder y una política histórico-cultural y comunicacional de talante fiscal y centralizador.Es bueno refrescar la memoria y tener presente que fue justamente la lucha contra la corrupción, el argumento principal que invocó en 1992 la nomenclatura cívico/militar que hoy nos rige, para irrumpir contra el Gobierno legítimo y democrático del momento. Lo que por ahora sucede en el país constituye una burla trágica de aquel fracasado intento, porque el actual Gobierno, no democrático en sus decisiones, actuaciones y proyectos, no es tampoco legítimo en su desempeño
La asamblea nacional constituyente es un engendro estratégico de carácter político que no es ni originaria, ni plenipotenciaria, puesto que lo originario es sólo el poder soberano del pueblo. Todos los demás poderes son constituidos y están regulados por la Constitución vigente hasta tanto el pueblo, en consulta, decida y manifieste que quiere darse una nueva constitución, mediante sufragio universal y directo que lo confirme.

10. La Iglesia es pueblo
La Iglesia, aunque por naturaleza trasciende toda noción étnica de “pueblo” y no puede identificarse con ninguno en particular, es también “pueblo”, tanto en el sentido religioso-cultual como en el político-social, por ser una amplia comunidad, encarnada en la cultura y abierta a todos, pero que se distingue de la sociedad común. . Ella levanta su voz, la de sus fieles y pastores, en defensa de la vida y de los derechos del mismo pueblo. Esta postura es una opción justa y necesaria de la Iglesia en Venezuela; es lo propuesto hace cincuenta años por la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín y más recientemente por el magisterio pontificio, y hoy, particularmente, del Papa Francisco.

A nosotros, Pastores, nos preocupa sobremanera la vida de nuestro pueblo: su salud, su alimentación, sus medicinas, su seguridad, su empleo, su educación, pero de modo particular, su identidad espiritual de autenticidad cristiana y su consecuente vida moral. Nos duele la situación inhumana en que viven la mayoría de los presos, comunes y políticos, acrecentado este dolor con la pena de que el sistema penitenciario ni siquiera nos permite visitarlos.

11. Las consecuencias socio-políticas del anuncio del Evangelio.
La Iglesia no tiene como tarea propia el cambio directo de las estructuras sociales y políticas por sí mismas en cada pueblo o nación sino, ante todo, el anuncio del Evangelio. Pero como consecuencia inmediata de ese anuncio, el discernimiento de su identidad y misión a partir de una opción explícita por el pueblo pobre y su cultura.

A su vez, el anuncio evangélico, si es íntegro, conduce a la liberación del pueblo de cualquier clase de opresión, política, social, moral o económica. La Iglesia, por tanto, no es neutral ni en el anuncio ni en su praxis evangelizadora. Los destinatarios de su mensaje y su acción son, en primer lugar, los pobres, los oprimidos y los excluidos. Ella tiene sus preferencias, aunque no excluyentes, como las tuvo el mismo Jesucristo. El inauguró su misión profética y evangelizadora en la sinagoga de Nazaret con este llamativo anuncio liberador: El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado con su unción para anunciar a los pobres la Buena Nueva; me ha enviado a proclamar la liberación de los oprimidos, a dar la vista a los ciegos, a poner en libertad a los presos y a proclamar un año de gracia del Señor (Lc 4,18-19).

Jesús –comenta el Beato Papa Pablo VI -como núcleo y centro de su Buena Nueva anuncia la salvación, ese gran don de Dios que es liberación de todo lo que oprime al hombre (cf Pablo VI, Evangelii Nuntiandi, 9).

Hoy en Venezuela, como en tiempos de Jesús, los oprimidos son la mayoría del pueblo, sin distinciones de clase o ideología. El anuncio evangelizador, por consiguiente, no puede desentenderse de la suerte de nuestro pueblo ni dejar de apoyar todo lo que evangélica y legítimamente lleve a su liberación. Este es uno de los principales desafíos de nuestra Iglesia en el momento actual. Un desafío que no nace de una opción política sino del corazón mismo del Evangelio, del corazón de Cristo, pues, junto a las Bienaventuranzas del Reino de Dios, su proclama imperecedera es: Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados y yo los aliviaré (Mt 11,28).

En la actual coyuntura –escribe Mons. José Luis Azuaje Ayala, actual primer Vicepresidente de esta Conferencia Episcopal- los Obispos han sido conscientes de lo que sucede en el país, han compartido diagnósticos con diversos sectores, han asumido responsabilidades que quizás se sitúan en la frontera de su misión, y han sufrido también los vaivenes del mundo de la coyuntura política por decir verdades que duelen y que muchas veces no se quieren oír. Y concluye con esta cita de la Encíclica de San Juan Pablo II, Pastores de la grey: Ante estas situaciones de injusticia …, que abren inevitablemente la puerta a conflictos y a la muerte, el Obispo es defensor de los derechos del hombre…Predica la doctrina moral de la Iglesia, defiende el derecho a la vida desde la concepción hasta su muerte natural…., asume la defensa de los débiles, haciéndose voz de los que no tienen voz para hacer valer sus derechos… (PG, 67) (J.L. Azuaje: El magisterio episcopal ante una realidad interpelante, Cáritas de Venezuela, Colección Mensaje Social 2, Caracas, 2009.

Esta Conferencia Episcopal ha intentado, y en parte lo está logrando, ofrecer al país, desde Cáritas, Invecapi y Apep una ayuda efectiva e inmediata en alimentos, medicinas, educación y capacitación para el trabajo. No se ha quedado en el mero asistencialismo. Ha implementado el análisis, la investigación y diversos programas socio-educativos, todos vigentes. Marca pauta en este momento el Programa SAMAN, de Cáritas, es decir, el Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en nutrición y salud, cuya finalidad es librar a los niños comprendidos entre 0 y 5 años de edad de la desnutrición galopante. Este programa hace ver la inhumana realidad de centenares de infantes, ayuda a las familias de menos recursos y alerta a la población y al Gobierno sobre los riesgos de predecibles enfermedades cerebrales que pueden causar estragos –ya hay, desgraciadamente, más de un indicio en ese sentido – en una generación que da sus primeros pasos para incorporarse sana e integralmente a la sociedad.


12. Proceso de negociación política.
Aunque el problema fundamental de Venezuela no es sólo político, los venezolanos hemos dejado que la política lo invada todo o casi todo, lo coloree y lo determine. De tal modo que si cambia la política, todo o casi todo cambia. El proceso de negociación política que está previsto continuar en República Dominicana dentro de pocos días es en sí válido y necesario, porque la búsqueda de entendimiento entre adversarios, en concreto el Gobierno y la representación partidista de la Oposición democrática, es razonable, y se justifica en la medida en que contribuya a cambiar la calamitosa situación del país. Una negociación sin resultados favorables para el pueblo sería un fracaso.
No obstante, este proceso de negociación no tiene el favor mayoritario del pueblo. Genera, por el contrario, suspicacia, pues el pueblo no tiene confianza ni en los actores ni en la claridad de los objetivos ni en la consistencia de sus condiciones. Ha faltado comunicación asequible y transparencia sobre todo el proceso. Nuestro mejor deseo, sin embargo, es que la negociación llegue a un acuerdo creíble, ponderado y realizable: por ejemplo, la reestructuración equilibrada del Consejo Nacional Electoral (CNE) y la garantía internacional de las elecciones presidenciales libres, justas, y confiables, en un clima de suficiente paz social sostenida por el respeto efectivo al pluralismo y la diversidad.

Si la negociación no llega a un acuerdo, reitero, aumentarán la desilusión de la gente y la amenaza de que se suelten los demonios del poder.
13. Las protestas por el hambre.
Desde hace algunos días, en numerosos sitios del país, se vienen realizando contra el régimen manifestaciones de protesta, con destrozos y saqueos de negocios, motivadas por el desabastecimiento de alimentos y gasolina. Puede decirse que se va desarrollando paulatinamente en el país un proceso de convulsión social.El hambre de un pueblo, en particular, no se logra resolver estructuralmente ni con bolsas de comida, ni con bonos mensuales. Estas son medidas de emergencia aplicadas en poblaciones que han sufrido grandes inundaciones, terremotos y tsunamis. Esas bolsas si, por una parte son un paliativo, por otra crean hábitos de mendicidad. A este desastre económico, cuyos nefastos resultados padecemos todos, sin distinción, se añade la más inescrupulosa corrupción en los dominios del oficialismo y en su vecindario dependiente. ¡Un cuadro dantesco! O los tribunales del país la castigan con justicia o se escribirá en el frontispicio de los mismos aquella sentencia condenatoria de la Divina Comedia: Lasciate qui ogni speranza!

Puesto que los pronósticos de los analistas e intérpretes sociales son desalentadores para los días por venir, es tarea de los venezolanos, encontrar la justa y pronta respuesta al hambre en la solidaridad. ¡A los cristianos, la caridad de Cristo nos urge a socorrer a los más necesitados! (2 Co 5,14). Y nos obliga también en conciencia a evitar acciones que contribuyan a aumentar la violencia, dañar la propiedad ajena y responder con odio y con armas las injurias sufridas. El perdón y la reconciliación son la base de la solidaridad y la paz.

14. Conclusión
Los Obispos comenzamos hoy nuestra Centésima Novena Asamblea Ordinaria con profunda fe en el Dios liberador y con gran fe en el pueblo venezolano. Sabemos de su nobleza, de su jovialidad para enfrentar los reveses, de su capacidad de resistencia frente a dictaduras y malos gobiernos, de su espíritu indómito con el que canta: sobre la tierra, la palma y sobre la palma, los cielos; sobre mi caballo yo, y sobre yo mi sombrero. Un pueblo, sobre todo, que profesa su fe, y hace su camino con Dios y la Virgen.

Muchas gracias.

 

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