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El 10 de enero, los astros y la Asamblea Nacional

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FOTO: AFP

Ezio Serrano Páez

19 de noviembre de 2018

Eran  tiempos  de militancia febril y dogmática, valga la redundancia. El más leído del grupo solía atizar la pasión revolucionaria con una frase que, según sus textos, le pertenecía a Prudhon, el célebre anarquista: “Los poderosos nos parecen grandes porque nosotros estamos de rodillas”. ¡Levantémonos!”. Un llamado a la unidad de los débiles frente a los poderosos. El incesto ideológico que compartíamos, nos permitió ver las mismas palabras atribuidas a Bakunin, Kropotkin, Fidel, El Che, Bolívar o Martí. Un predicador también la citaba atribuyéndole relación con algún pasaje bíblico. Y hasta Ramón Benítez, alias El Enano, por su cuenta y riesgo, la escribía en un muro del barrio como grafiti recordatorio de su “culebra” con alias El Pincho, su agresor de 1,90 metros de estatura.  Por lo visto, los fake  news tienen  profundas  raíces  sociológicas.

1.- Mentiras verdaderas

Décadas más tarde, dónde menos imaginaba, saltó la liebre. Caminábamos   por una estrecha y empinada  calle de un pueblo andino,  cuando sobre una pared enmohecida nos abordó un graffiti: “El gobierno nos parece poderoso porque nosotros estamos divididos… ¡Unámonos!”. Sin exégesis erudita, y dejando de lado el resentimiento de alias El Enano, es posible afirmar  que, tanto en el muro rayado por éste y en el grafiti de la empinada calle andina,  hay un llamado a la unidad frente a un enemigo poderoso. En el primero, la oración unimembre (¡levantémonos!) usada de modo metafórico, invoca a los oprimidos, los explotados, los proletarios, etc., a unirse frente a los ricos, los capitalistas, los burgueses. En el segundo mensaje, el poderoso es el gobierno opresor de una comunidad dividida. Que la unión hace la fuerza y asegura la victoria es una verdad tan verdadera como aquella creencia ptolomeica: la tierra es el centro del universo, el sol nace por el este y muere en el oeste. Una mentira verdadera afincada en el sentido común.

2.-Los pecados de la unión  

Los astros pueden mostrar la verdad, pero tienen un terrible defecto: se les debe interpretar. Con lo cual se libra a raudales el discurrir de la superchería. Y, justamente, lo que hizo Ptolomeo fue interpretar la sucesión de días y noches  como la prueba irrefutable de su teoría  geocéntrica. De la misma manera, parece irrefutable que si la unión hace la fuerza ese es el verdadero modo de vencer la opresión. Pero la verdad genuina es que la unión, por sí sola, no asegura la victoria, como la sucesión del día y la noche no explican, por sí mismas, la dinámica celeste. La verdad suele desafiar el sentido común  y sus argumentos favorables.  Pero, entre el cielo y la tierra hay algo peor a la derrota, esto es la pérdida de la fe y la esperanza experimentada por quienes son derrotados a pesar de la unidad. Esperanza y unidad van de la mano, por esto aquella es lo último que se pierde cuando se pierde la unión.

3.- Medios y fines

La dialéctica subyacente entre la esperanza y la unión es bien conocida por quienes practican la política como continuación de la guerra por otros medios. No se trata solamente de lograr la victoria sobre el enemigo, además, se le debe arrebatar la esperanza. Al decir “en la unión esta la fuerza”, debería asaltarnos la pregunta: ¿fuerza para qué? La fuerza derivada de la unión, como toda fuerza, siempre será un medio para alcanzar un fin. Es decir, su efectividad está condicionada por la finalidad.

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FOTO: NYT

En diciembre del 2015, la unidad política de los venezolanos produjo una gran fuerza, pero luego no se supo dar el uso adecuado a ella. Se perdió su finalidad. A la premisa que asocia la unión con la fuerza se le opone otra: dividir para vencer. Los del Gobierno, con certeza, no solo procuraron convertir su revés en victoria. Focalizados contra la unión lograron debilitar la esperanza, atomizando. Renacerá la esperanza si renace la unión, pero no habrá victoria si la unión  no determina su finalidad. ¿Para qué la fuerza de la unión? Nuevamente la pregunta se hace presente.

4.- La conjunción astral

En modo alguno se pretende llenar el vacío cósmico (o cómico) de tanto  clarividente empeñado en alimentar las fake news sobre el final de la dictadura venezolana. No ha de ser fácil darle al clavo, a juzgar por la gran cantidad de intentos fallidos producidos por  astrólogos, quirománticos, tarotistas, hechiceros, operadores de astrolabio y los inefables chimó-videntes, analistas de escupitajo. Pero de tales ciencias tales credos, dijo un alquimista agorero, mientras observaba astrólogos haciendo politología, y politólogos con telescopio. Y es que todo parece desembocar en las densas arenas del narcisismo intergaláctico de nuestra época, hermanando a propios y extraños, pues a  falta de Oráculo y Apolo, valen profetas con buena puntería.

Con desparpajo de vendedor ambulante, tomaremos el concepto conjunción astral parafraseando el sentido del 10 de enero próximo. De acuerdo con esta definición, aparece nuevamente la acción combinada: dos o más elementos interactuando para producir un resultado. Más que la unión es la alineación en una trayectoria (latitud celeste), que produce energía, vibraciones, fuerza. ¿Por qué es tan importante la fecha?  Porque ese día se resuelve el problema de la finalidad de la unión. Renacerá la esperanza si renace la unión, y esta adquiere sentido cuando hay finalidad. No es un truco de prestidigitación, es la implacable lógica de la política. ¿Queremos salir del tipo? ¿O esperamos le caiga un meteorito al dinosaurio? Se  pueden discutir los medios, pero no los fines.

Y para que nuestro destino no sea el resultado caprichoso de la actuación de los dioses, debemos desplegar nuestra voluntad de ser libres. Los alquimistas de la Asamblea Nacional deberían percibir la vibra, la energía y alinearla con la fuerza de la unión. La finalidad está servida y muy clara,  liberarnos de Maduro, el peñón sideral retrógrado. Si se pierde la finalidad se dispersa la energía, no habrá unión. Todos estamos llamados, desde los Acuario a Capricornio, desde Leo a Cáncer. Ojalá no se aparezca Ramón Benítez, alias El Enano, convocando la unión para sumar fuerzas en su “culebra” con El Pincho.

@EzioNoc

El autor es doctor en Historia. Director de Investigación del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno.

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