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Quo Vadis Latinoámerica

Foto: Archivo

Eglé Iturbe de Blanco


En  la década de los 60, existió la Oficina Central de Coordinación de la Presidencia de la República CORDIPLAN , oficina asesora de la presidencia y responsable de la elaboración de los planes de desarrollo del país y de la coordinación de la administración pública, cuyo Jefe era Manuel Pérez Guerrero , y coincidió con el Programa del Presidente John Kennedy de los Estados Unidos de América, Alianza para el Progreso (1961-1974), con la finalidad de  apoyar financiera y técnicamente a los países de la región para su desarrollo acelerado y la formulación de sus planes de desarrollo. Para instrumentar estos programas se creó el Comité Interamericano para la Alianza para el Progreso CIAP, dependiente del Consejo Interamericano Económico y Social CIES. El Comité lo componían nueve personas de muy alto nivel de distintos países a los que comúnmente se llamaban los “nueve sabios”.

 En esos años CORDIPLAN tuvo la oportunidad de recibir asesoramiento y visitas frecuentes de importantes personas de los organismos internacionales y de destacados centros de pensamiento de América Latina y de los países desarrollados, así como de prestigiosas universidades, en especial de los Estados Unidos. Una de esas personas que visitaba periódicamente a Venezuela para asesorar en la elaboración de los planes y temas de mayor interés para la planificación era  el  profesor Paul Rosenstein Rodan. Director en esos años del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Boston. Economista de origen judío, emigró a Gran Bretaña en los años 30, fue profesor en el London School of Economic. Luego pasó a Estados Unidos, fue profesor en MIT y  posteriomente, funcionario de alto nivel del Banco Mundial. (+1985). En varias de sus visitas a CORDIPLAN, me correspondió ser su contraparte en las tareas que adelantaba y lo recuerdo como una persona extraordinaria y decidida a aportar ideas a jóvenes profesionales como los que en ese momento trabajaban en la oficina.

En una de sus visitas me entregó un escrito que había preparado para el Centro de Estudios Latinoamericanos de su universidad titulado: QUO VADIS LATINOAMERICA: REFLEXIONES SOBRE LA SOLIDARIDAD LATINOAMERICANA.  Revisando mi  bibliotecas sobre desarrollo, encontré y releí de nuevo el documento y al encontrar valor en los puntos que allí señalaba hace casi 60 años, decidí compartir sus reflexiones con los lectores de la revista del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, Politika UCAB, por el agudo conocimiento de lo que era y en cierta forma sigue siendo la región latinoamericana.

El profesor Rosenstein Rodan, centró sus reflexiones en los problemas de la cohesión regional y las asimetrías del poder en Latinoamérica. Sugirió que  no existía una política norteamericana para América Latina y  que se podría decir que ni siquiera existía Latinoamérica, sino 20 países con un común denominador: resentimiento de los Estados Unidos y que el problema de las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica parecía ser el difícil problema de establecer relaciones entre dos entidades inexistentes. América Latina parece haber sido una abstracción cepalina pero no hace que las masas se estremezcan. De hecho, no hay una bandera latinoamericana. La búsqueda de una identidad latinoamericana ha dado lugar a 20 identidades latinoamericanas. Las Américas y no Latinoamérica. El profesor acota más adelante al comparar la formación de los mercados comunes de Europa y de América Latina que estos últimos con grandes diferencias en ingresos y  grado de desarrollo, con economías competitivas en lugar de complementarias y con poco intercambio entre ellas, pudieran tener éxito en formar  un mercado común, que ha probado hasta esos años  ser solo una ilusión.

El profesor considera que la única forma de lograr esa integración es creando grupos subregionales como el grupo andino, el mercado común centroamericano, el cono sur, y se pregunta si estas subregiones son capaces de desarrollar solidaridad y adhesión suficiente para dominar el simple nacionalismo centrífugo de sus países miembros.  Es este el problema vital para juzgar el desarrollo de Latinoamérica. En ese momento habían tres países que eran el principal obstáculo para que América Latina se consolidara:  Argentina, Brasil y México. Se consideraban suficientemente grandes para asegurar las bases de un crecimiento y desarrollo nacional y en el mejor de los casos hacer declaraciones vacías acerca de la integración económica latinoamericana. Argentina lo considera un país surrealista  que solo Salvador Dalí puede describir y México, una gran potencia que puede servir de puente entre Latinoamérica y los Estados Unidos  señala que para ese momento Latinoamérica consiste básicamente en dos grandes unidades: Brasil que realmente no responde a ninguna vibración  latinoamericana, aunque acepta su participación en el concierto latinoamericano, y el Grupo Andino. Reflexiona que si el Grupo Andino  mantiene su mística y cohesión, los perfiles del  desarrollo  latinoamericano pueden tornarse menos oscuros. Es prematuro hablar de un patriotismo andino pero hay un “espíritu andino” .

Es muy interesante lo que el profesor Rosestein Rodan plantea sobre el papel de Venezuela, comenta de la extraordinaria oportunidad de hablar con una voz latinoamericana por su ordenado sistema democrático diferente de los regímenes militares, su nuevo poder económico, pero no político, genera un sentido de responsabilidad para usar su riqueza  con gran generosidad proclamando el valor del “nuevo orden” y forjando la unidad latinoamericana. Está por encima de cualquier sospecha de tener ambiciones doctrinarias de poder, también es un puente natural entre el sur, Centroamérica y el mundo del Caribe, asegurando una orientación externa en el Grupo Andino. Indudablemente tiene el ideal y los medios para abrir un nuevo camino a la unificación latinoamericana. Hasta ahora es incierto si va a utilizar un programa coherente o solo acciones aisladas, si efectivamente irradiará una nueva visión de largo plazo o se enredará en medidas de corto plazo. Los medios ideológicos e intelectuales puede que no necesariamente estén a la altura de los materiales…

Si evaluamos este análisis a la luz de la evolución de la integración de Latinoamérica en las últimas décadas podemos decir que Paul Rosenstein -Rodan estuvo muy claro en las condiciones en que se desarrollaría la historia política y las relaciones de integración .Fue asertivo en la posición de Venezuela frente al proceso integrador en las décadas de los 70 a los 90, pero nunca visualizó como ninguno  de los  venezolanos las dos últimas décadas donde el país ha pasado de ser la luz en el proceso latinoamericano a ser la más oscura realidad.

Muchas preguntas surgen de sus reflexiones;

¿Hemos alcanzado la solidaridad latinoamericana para hacer exitosos los programas de la integración regional? ¿Estamos en realidad hoy en día mirando hacia la región o estamos buscando mayores oportunidades hacia afuera, hacia Europa y la región del Pacífico, por  ejemplo? ¿Estamos privilegiando los acuerdos binacionales habida cuenta de la lentitud de los procesos de integración?

El dinamismo del GRAN, ahora CAN, se perdió por la salida de Venezuela y estaría interesado en que Venezuela reingrese a pesar de que ya no puede ser la luz que el profesor mencionaba, habida cuenta de que ahora Venezuela aunque sigue teniendo enormes recursos naturales y su privilegiada posición geográfica ,necesita de la solidaridad latinoamericana  y de los países amigos como Estados Unidos, Canadá, y los de la Comunidad Económica Europea, para poder acelerar su salida  de la crisis humanitaria en la que se encuentra.

Durante los últimos 20 años Venezuela no hizo sino destruir los procesos subregionales de integración, partiendo de la base del enemigo común: los Estados Unidos, tal como lo enunció Paul Rosensetein Rodan ,60 años atrás. Apoyado en esa ilusión promovió la creación de nuevas organizaciones de integración ALBA, UNASUR, solo con visión política, las cuales perturbaron los procesos existentes y hoy en día están en desmantelamiento. Debilitó la CAN con la salida de Venezuela en el 2006 y problematizó el MERCOSUR con su ingreso y falta de cumplimiento de las condiciones inicialmente acordadas.

¿La migración masiva de venezolanos huyendo de las precarias condiciones de vida en el país- que durante muchos años abrió sus puertas a  europeos, latinoamericanos y caribeños- ha desarrollado la solidaridad de la región o por el contrario, xenofobia y rechazo ?

¿En la lucha por la restitución de la democracia en Venezuela han estado presentes con fuerza los países de la región, o solo un grupo de ellos, con compromisos efectivos en lo político?

Podríamos llenar este artículo de preguntas relevantes para una larga discusión, pero lo importante es preguntarnos ¿QUO VADIS LATINOAMÉRICA? Adónde vamos sin la solidaridad latinoamericana como eje para el desarrollo de la Región y el destino de la integración latinoamericana.

 ¿Podremos intentar construir una Latinoamérica?

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