Destacado

Tres visiones de la división opositora de cara a las elecciones del 6D

Foto extraída de: RCTV

Juan Manuel Trak, doctor en Procesos Políticos Contemporáneos; el politólogo Benigno Alarcón y y el doctor en Ciencias Políticas Daniel Varnagy coincidieron para El Diario en que la división opositora beneficia al régimen de Nicolás Maduro, al que consideran como uno de los responsables de la fractura en los liderazgos opositores. Creen que la unidad, por lo pronto, es muy difícil. 

Por Raúl Castillo | El Diario

Las elecciones parlamentarias convocadas por el régimen de Nicolás Maduro para el 6 de diciembre crearon un cisma en la oposición venezolana. Con posiciones aparentemente irreconciliables y sin estrategias claras, la unidad de la dirigencia opositora parece una utopía. La descoordinación, apuntan los expertos, solo favorece al chavismo.

Henrique Capriles ha marcado la pauta. El dos veces candidato presidencial llamó el pasado miércoles a participar en las elecciones para “no dejar a la sociedad civil sin opciones”. Y, además de oponerse al “boicot” de las elecciones, aseguró que no debe existir un “gobierno en Internet”, en relación al gobierno interino de Juan Guaidó, que se proclamó el 23 de enero de 2019. 

El régimen de Maduro ha sabido mover sus fichas. El lunes 31 de agosto, el entonces ministro de Comunicación Jorge Rodríguez anunció el indulto de 110 presos, al menos la mitad de ellos políticos. Días antes, dictó casa por cárcel al diputado Juan Requesens. Capriles se adjudicó las liberaciones, lo que supuso un nuevo frente de negociaciones con el régimen de espaldas a la mayoría de los partidos opositores, incluso de Primero Justicia (PJ), que se ha distanciado de cualquier negociación.

En la línea de la abstención está Guaidó. Este lunes 7 de septiembre, el presidente interino presentó el Pacto Unitario -que cuenta con el aval de 37 partidos políticos y del gobierno de Estados Unidos-, el cual plantea, entre otras cosas, una consulta popular como alternativa a la no participación en las parlamentarias. Algo que, por otra parte, había pedido una Iglesia católica cada vez menos considerada para conciliar a la dirigencia opositora.

Foto: Getty Images.

Otro frente abierto de la oposición es el de María Corina Machado. La dirigente de Vente Venezuela rechazó un acuerdo en torno a la estrategia de Guaidó y pidió más presión internacional. Esta vez la respuesta fue del mismo gobierno estadounidense. “Hay personas que solo piensan en el plan B, que piensan solo en que va a llegar el momento mágico de una intervención militar y no sé qué, y esto es muy dañino”, dijo James Story, actual encargado de negocios de la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela, en entrevista para El Diario.

Responsabilidad compartida

Para Juan Manuel Trak, doctor en Procesos Políticos Contemporáneos de la Universidad de Salamanca, hay múltiples errores que ocasionaron la división opositora. “En política nada es unicausal, todo es multicausal”, dijo.

En este sentido, mencionó la capacidad que tiene el gobierno de Maduro para cooptar a sectores de la oposición, así como la imposibilidad de los partidos políticos para tener autonomía legal o económica. También mira la calidad del liderazgo opositor y, al mismo tiempo, el hermetismo político dentro de los partidos y del llamado G4.

La perspectiva en el debate público, donde la brecha se agranda por acusaciones a diestra y siniestra de llamar a cualquier persona de “colaborador”, es otro factor que menciona Trak. Las bajezas en el discurso, marcadas más por las disputas personales y por los insultos, es ya cuestión generalizada dentro de la oposición al régimen. Desde el gobierno interino, los partidos, hasta Capriles y María Corina Machado. “No están a la altura del momento y esto lo estamos viendo por la forma de cómo se reacciona”, aseguró Trak.

Pero la voz de liderazgo en la oposición venezolana recayó, desde enero de 2019, en Juan Guaidó. Lejos de lograr una unidad en torno a él o a la Asamblea Nacional, su posición es cada vez más cuestionada. La razón, dice el también sociólogo, está en el origen mismo del cargo que hoy ostenta. La lista de “fracasos” –el fallido levantamiento militar del 30 de abril de 2019, la malograda entrada de la ayuda humanitaria, o los inexistentes acuerdos en las negociaciones de Oslo-, todos ellos inherentes a asumir un gobierno interino, socavaron la unión opositora.

En vez de abrir el juego, lo cerraste, y en la medida en que no se daban avances, esa posición de liderar un movimiento social fue menguando. Es decir, al tener el mantra del ‘cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres’, ataste toda la estrategia a que primero saliera Maduro y ¿qué pasa si no lo logras? ahí es donde hubo un error. Si bien hubo aciertos, el resultado final no pareciera ser el más feliz”, dijo.

De cara al futuro, aunque cauteloso en algunos aspectos, el doctor en Procesos Políticos Contemporáneos señala una certeza: una eventual continuidad administrativa de la AN, además de carecer de sentido, ya no solo dividiría a la dirigencia política entre sí, sino también a los dirigentes de la sociedad civil. Y, en peor medida, trasladaría el cisma local al plano internacional.

Pero la unanimidad de la comunidad internacional con respecto a Venezuela podría resquebrajarse incluso antes. Esto pasa, según Trak, por una eventual participación de la Unión Europea (UE) en las elecciones del 6 de diciembre como observadores, tal como ya lo propuso el régimen de Maduro y que avala Capriles.

Y, por otra parte, la sombra del gobierno de Estados Unidos sigue teniendo mucho peso en la oposición, pero a la vez es muy difusa.“Lamentablemente han visto que el aliado no es Estados Unidos como país, sino el presidente (Donald) Trump. De esta forma, su estrategia entonces está atada a los vaivenes de la política exterior de Trump, quien ha demostrado no ser alguien confiable (…). No hay consistencia en la política exterior hacia Venezuela. Atar el discurso al Partido Republicano, además de Trump, ha sido uno de los errores de política exterior más grandes, no mantenerse neutral tratando de alcanzar acuerdos bipartidistas”, aseveró.

Juan Manuel Trak habla sobre la división en la oposición
Juan Manuel Trak. Foto: El ucabista

Pero, al mismo tiempo que divide, para Trak la irregularidad de la política exterior de la Administración Trump también sirve para depurar ciertos factores que en sí mismos son divisorios. Cuando se le menciona a María Corina Machado, Trak es contundente. Si no cambia su idea de que la única manera de salir del régimen de Maduro es con una intervención militar, dice, quedará en la irrelevancia política.

Por lo tanto, valora la posibilidad de la negociación que plantea Henrique Capriles en pro de participar en las elecciones parlamentarias, aunque la fiabilidad de la estrategia la determinará las condiciones en las que se produzcan.

“Quien crea que en este proceso político que va en busca de una transición no habrá negociación, es muy iluso. No hay manera de que haya barrida y mesa limpia. No hay casos en los cuales una parte del sector oficial no haya negociado. La pregunta es si esta negociación es significativa o no. Eso sería significativo si se logran importantes avances, como por ejemplo en la mejora de condiciones electorales, liberación de todos los presos políticos, normalización de la vía de los partidos políticos y posiblemente una posposición de las elecciones. Pero habrá que esperar”, aseguró Trak.

De tal manera que, para alcanzar una unidad en torno a la idea de votar, para el sociólogo además de que existan condiciones, también se debe cambiar el objetivo de la participación en esas elecciones. Es decir, el voto no como un fin para salir del régimen de Maduro, sino como estrategia de movilización, de reclamar derechos políticos y civiles, y como una demostración de desafío hacia el gobierno.

En todo este contexto del resquebrajamiento del debate público racional, la Iglesia católica puede ser un mediador. Pero antes, en opinión del doctor en Procesos Políticos Contemporáneos, algunos actores de la misma Iglesia tendrían que desvincularse de la estrategia del G4. La solución a todo este conflicto interno, por lo tanto, no parece ser ni fácil ni cercano.

“Lo que viene es una recomposición de la oposición, un nuevo panorama político y ver cuáles son los horizontes estratégicos que cada uno de estos actores se traza y cuál es su propuesta para hacer frente al gobierno autoritario. De esta forma, veremos cuáles son las reconfiguraciones de las alianzas o si sale algún actor político relevante o si bien la sociedad civil es la que asume las riendas del liderazgo frente al gobierno autoritario”, dijo Trak.

Sin incentivos para acuerdos

Daniel Varnagy, doctor en Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar (USB), apunta con mayor énfasis al régimen chavista. Para él, más allá de la falta de cohesión de las oposiciones –así se refiere–, el cisma de la oposición obedece a una estrategia que tiene 20 años fraguándose.

La estrategia de pulverizar a la oposición no viene de la misma oposición, viene del gobierno. Todo sistema radical de izquierda es hegemónico y homogeneizante, es decir, trata de eliminar cualquier disidencia (…). Esto que nosotros vemos como una pelea o un desencuentro entre distintas posiciones de la visión, es producto de una cosa sumamente sistemática, muy bien articulada y que está inspirada en lo que fue la experiencia soviética y lo que es hoy en día el gran maestro de todo lo que ocurre en el gobierno, que es Cuba”, dijo el también profesor en la USB.

La unidad para las elecciones parlamentarias de 2015, explica, fue una excepción electoral más no estratégica. De allí las diferencias de las distintas dirigencias del Parlamento durante los últimos cuatro años.

Sobre “las distintas oposiciones”, menciona tres bloques. En un extremo, que cataloga como “disruptivo”, está el de María Corina Machado. “Cuando se quiere reconstituir un Estado de derecho no se puede hacer en convivencia con quienes la ocasionaron”, opinó. Para Varnagy, contrario a Trak, si bien cree que el liderazgo de la dirigente de Vente Venezuela se resiente luego de las declaraciones de Story o de Elliott Abrams, no desaparece. Explicó que, como es habitual en un año electoral en Estados Unidos, la postura del gobierno estadounidense suele ser más neutral.

No obstante, coincide en la actitud divisoria de Estados Unidos. “Es una cosa completamente diferente lo que piensa el Departamento de Justicia que el Departamento de Estado. Tienen una forma de pensar completamente distinta”, comentó.

Para el doctor en Ciencias Políticas, la situación en el resto de las oposiciones no es muy diferente en cuanto a la viabilidad de sus estrategias. En un punto medio ubica a Guaidó, quien afirma mutó de la vía electoral a principios de año, a una abstención sin propuestas claras. De acuerdo con Varnagy, esto se traduce solo en una pérdida de confianza no solamente en el presidente interino sino en la AN. Y, al no capitalizar un cambio de gobierno y su propuesta disruptiva de “cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres”, pierde también la capacidad de lograr mayor consenso y unidad en torno a sus futuras propuestas.

Daniel Vargagy plantea su visión sobre la división en la oposición
Daniel Varnagy. Foto: Roberto Mata

Una de ellas, por ejemplo, podría ser la continuidad administrativa del Parlamento. Aunque la reconozcan algunos países, dijo, su capacidad de legislar sería nula “porque es un sistema hegemónico, no democrático”. Para Varnagy, las instituciones duales durante los últimos años perjudicaron las instituciones democráticas.

Finalmente, el sector que representa Capriles está en el extremo de la negociación. A efectos prácticos, el politólogo considera que es efectista, en el sentido de que Capriles recupera cierto protagonismo político y de popularidad, debido a que se atribuyó la liberación de los presos políticos. Sin embargo, cree que no es efectiva en cuanto a los intereses de Venezuela, porque –dice Varnagy– no habrá ningún cambio en la conducción del país.

Por lo tanto, considera no solo que la postura de Capriles asienta la división, sino que tampoco logrará movilizar a la sociedad entretanto persista en el mismo modelo de gobierno imperante.

En estas posiciones en las que el politólogo ubica a los diferentes liderazgos y partidos, tampoco encuentra un incentivo para la unidad en torno a una misma estrategia, o al menos en una que sea más efectiva que otra en el corto plazo. En este sentido, al igual que Trak, Varnagy no ve en la Iglesia católica un mediador posible en el conflicto interno opositor. Las razones, eso sí, son completamente diferentes.

“Creo que en este momento hay cierta zozobra en ese tejido que llamamos oposición y que es posible que en este momento no tenga mucha capacidad de convocatoria porque los documentos que emanaron de ella –dice en referencia al comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana– parecieran estar un poco de espalda al razonamiento de la política que han tejido las distintas fracciones de la oposición”, dijo el profesor de la USB.

Pero más allá de los partidos, el cisma afecta también a la población venezolana que se traducirá en una pérdida de la confianza en la política como vía para la resolución de la crisis.

“Algunos liderazgos quedarán en desprestigio por un tiempo, luego otros van a subir, pero en este momento no se avizora ninguna resolución de la solución política del venezolano. Eso probablemente vaya a reconstituir, una vez más, la forma en la cual los líderes de la oposición o de las oposiciones se van a tener que sentar a restablecer sus relaciones entre ellos y sus relaciones con el poder. Pero eso lo veo más probable más para el año 2021, veo no muy probable que haya cambios abruptos en la escena hasta después de las elecciones”, comentó Varnagy.

Dejarse dividir

Para Benigno Alarcón, director Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Maduro es el principal ganador de la fractura opositora. Así lo quiso y así ocurrió. Pero, al igual que Trak, dice que la responsabilidad es compartida. Del régimen chavista por dar incentivos electorales para que así sea y de la oposición por dejarse dividir en este momento tan importante para el país.

La oposición es responsable de dejarse dividir en un momento determinado. No podemos poner la responsabilidad del gobierno en algo que la oposición tiene que cuidar, que es su capital político y que es su capacidad de mantenerse cohesionada para poder lograr los objetivos”, dijo Alarcón.

En este punto, el catedrático considera que solo un liderazgo tan importante como el de Capriles, por ser dos veces candidato presidencial, puede generar una división de tal magnitud.

“No se trata de arrastrar más opositores o más participación de la oposición a las elecciones de 2020 para darle mayor legitimidad, sino que también se trata de a quién arrastro. No es la cantidad sino la calidad. Obviamente arrastrar a Capriles a esa elección es un peso importante y termina materializándose en una fractura muy importante y muy lamentable en la oposición. Capriles sabe que se está divorciando de sus socios naturales, para juntarse con otros que no son sus socios naturales y donde tiene una sociedad de mayor riesgo”, analizó.

Benigno Alarcón presenta su visión sobre la división de la oposición
Benigno Alarcón. Foto: Cinco8.

El resultado de las elecciones, de acuerdo con Alarcón, no cambiará con las concesiones del régimen de Maduro. Para el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, medidas como el indulto a los presos políticos no es una “concesión graciosa” que indica un cambio en el manejo institucional del país por parte del chavismo.

“Al final del día, yo doy las condiciones a mi manera de forma de no poner en riesgo lo que tengo, que es el poder, y para tratar de alguna manera de dar este gran debate que la tiene la oposición, la misma sociedad no solo los políticos. Abrir el debate en Twitter es entender que la estrategia del gobierno está saliendo magistral”, aseveró.

Por lo tanto, cree que el mejor incentivo para retomar una unidad útil para el país pasa únicamente por una misma estrategia consensuada. Sin eso, opina que la sociedad misma permanecerá dividida y cualquier movimiento político carecerá de apoyos. Entretanto, el futuro será igual de desalentador que la actualidad.

“Ninguno de los tres grupos –el de Guaidó, el de Henrique Capriles y el de María Corina Machado– tiene fuerza suficiente para lidiar con este proceso. Ciertamente ninguna de los tres presenta ninguna estrategia que uno pueda considerar que está clara, y es un camino nítido hacia dónde deben ir las cosas. Nos estamos encaminando hacia un escenario donde prácticamente haya que hacer borrón y cuenta nueva, porque nos quedamos sin una oposición representativa de la mayoría del país que quiere cambio, y nos quedamos con unos liderazgos fragmentados. Lo que hay que apostar es recomponer, porque por ese camino no se va a llegar a absolutamente a ningún lado”, dijo Alarcón. 


Artículo extraído de: El Diario | Redactado por: Raúl Castillo

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s