Carta del Director

Los resultados electorales: Fiel reflejo de la posición de los venezolanos

Foto: Manaure Quintero (Reuters)

Editorial

Los números resultantes, aún cuando es predecible que no son los definitivos y sufrirán ajustes en las próximas horas, son un fiel reflejo de la posición política de los venezolanos

Benigno Alarcón Deza


Los resultados electorales del 6D

Aún cuando el tema no está cerrado, y queda pendiente la elección de los diputados indígenas para el próximo 9 de diciembre, los resultados de ayer no fueron una sorpresa, al menos no para los analistas más realistas. Las predicciones que habíamos hecho en nuestro evento Prospectiva 2020, para el segundo semestre, realizado hace algo más de seis meses, se han cumplido con exactitud, y el gobierno, tras producir una elección parlamentaria, multipartidista, aunque no competitiva, echa mano a la Asamblea Nacional, en unos comicios, cuya gran ganadora es la abstención, con un 69%, según las cifras oficiales. El Polo Patriótico registró un apoyo de 68%, lo que se traduce en un 17% de los veinte millones de electores con derecho a votar, mientras que algo menos de un 8% salió a respaldar a todos los demás partidos que ayer vieron frustrado su intento de representar el rol de una oposición mayoritaria, que el régimen trató de desplazar y sustituir a través de esta elección.

Visto así, este es un round para quienes llamaron a la abstención, o sea, para Guaidó y el G4, que ganaron la Asamblea de 2015 con el apoyo de una mayoría equivalente a la que ayer se abstuvo de participar. La magnitud de la abstención -algunas encuestadores afirman que es todavía mayor- es un duro golpe a la ya cuestionada legitimidad de esta elección parlamentaria que, como ya sabíamos, no contaría con el reconocimiento de una buena parte de la comunidad internacional democrática y hace evidente su falta de legitimidad interna, da a los países que han desconocido a Maduro una razón de peso para ahora desconocer este proceso y, en consecuencia, a la nueva Asamblea Nacional.

Los números resultantes, aún cuando es predecible que no son definitivos, y sufrirán ajustes en las próximas horas, son un fiel reflejo de la posición política de los venezolanos. Un 70% rechazó y se negó a participar en la farsa electoral de este 6 de diciembre. El oficialismo, pese a hacer su mejor esfuerzo, no pudo movilizar a una parte significativa del electorado en medio de una jornada que lució desolada a lo largo de todo el día y que significó la movilización de dos millones de electores menos de los que votaron cuando perdió la elección parlamentaria de 2015. Mientras, los partidos de oposición que negociaron su participación con el régimen, y que pretendían ser la nueva oposición, perdieron más de seis millones de votos, si se les compara con la elección previa, lo cual los liquida como alternativa opositora.

Y ahora le toca a la consulta

Ahora toca el turno a Guaidó, el G4 y a los partidos minoritarios que le han acompañado y convocado a la consulta que se inicia hoy por medios virtuales y que se extiende hasta el próximo sábado 12 de diciembre, con su cierre presencial. Y aunque los números de la elección colocan la vara a una altura que debería ser fácilmente superable para la oposición, la consulta será la que nos dirá cuánto de ese 70% continúa acompañando a Guaidó y al G4, y cuántos no están ni con el gobierno ni con la oposición.

La meta para la oposición estaría en superar el 31% de participación electoral, es decir, obtener más de seis millones de votos a favor de sus propuestas; alcanzar los siete millones setecientos mil votos demostraría que la base de apoyo que la llevó a la Asamblea Nacional en 2015 se mantiene intacta, aunque no se debe ignorar que una parte importante de esos electores, hoy están fuera del país y manifestarían su voluntad desde el exterior.

A estas alturas, la oposición tiene obstáculos importantes que vencer en cuestión de horas. La consulta, a diferencia de la elección, no cuenta con los medios de comunicación masivos para informar a los electores sobre cómo funcionará y cómo participar. Al día de hoy resulta evidente que una mayoría del país aún no sabe cómo hacerlo. Asimismo, la consulta debe superar los riesgos que implica el uso de un internet controlado por el Estado. Pero el reto más importante está en convencer a una gran mayoría, que se opone a la continuidad del régimen, de que participar tiene alguna utilidad real. Todos los líderes y organizadores comprometidos con el éxito de la consulta, deben dedicar sus esfuerzos a construir una narrativa verosímil sobre la utilidad de este proceso.

En este sentido, sin subestimar la importancia de los venezolanos que viven en el exterior y están pendientes y dispuestos a continuar luchando por su país, el voto de una base de apoyo local es prioritario,  porque esa es la base que se moviliza internamente. Es por ello que el evento del 12 de diciembre, aún con los retos y el amedrentamiento que enfrentará, es vital para el éxito de la consulta, porque es en el acto presencial en donde se mueve la calle y se muestra el músculo con el que se cuenta, más allá de los fríos números que arroja una página en internet, por muy confiable y auditable que pueda ser el sistema.

Es así como la elección y la consulta, dos actos de naturaleza totalmente distinta, terminan sirviendo para un mismo fin: contarnos y saber cuántos continúan apoyando al gobierno liderado por Maduro, y cuántos, a la oposición liderada por Guaidó y el G4.

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