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Las mujeres en los gabinetes de gobierno

Foto: Runrunes

Eglé Iturbe de Blanco


            Hasta fechas recientes las mujeres han tenido un papel poco relevante en la alta gestión pública en la mayoría de los países de  América Latina, donde en entre 1990 y 2002, apenas 414 fueron ministras, (9,7%)[1] de las ministras de todo el mundo. Y es posible que las múltiples crisis de gobernabilidad que han afrontado  los países de la región puedan haber estado influenciadas por la falta de visión integral en las políticas públicas, considerando que la participación de la mujer en la definición e instrumentación de las políticas públicas, no es una concesión graciosa, sino  un derecho. por ser la mitad de la población, lo cual conlleva incorporar en las mismas, los aspectos económicos, políticos y sociales necesarios para la vida de los ciudadanos en los regímenes democráticos.

            Esta situación ha ido mejorando paulatinamente y ya para el 2011 la participación de la mujer en los gabinetes de gobierno se había elevado a 23,4% en la región, destacando siete países por encima del promedio latinoamericano (Nicaragua, Costa Rica, Bolivia, Ecuador, Chile, Perú y Venezuela). La región ha mejorado su participación a medida que ha avanzado el proceso de democratización y la mujer se ha incorporado a la educación, lo que ha permitido que puedan ocupar no solo las carteras de ministerios sociales para las que inicialmente se designaban, sino carteras duras en las área económica, de apoyo al gobierno e infraestructura. La primera mujer ministra de Hacienda de la Región se nombró en Venezuela en 1989, seguida por Brasil ese mismo año.

La incorporación de las mujeres en los gabinetes de gobierno en el caso venezolano se inició en 1953, cuando el general Marcos Pérez Jiménez nombró una ministra de Educación. Durante los 40 años de la democracia (1960-1998) se designaron 32 ministras, las cuales fueron seleccionadas principalmente por su preparación académica y su competencia para el cargo, sin desestimar su filiación política. Destacaron entre ellas, Aura Celina Casanova,(1967) la primer mujer ministra de Fomento, a quien siguió Haydee Castillo (1969) e Imelda Cisneros(1990). Mercedes Pulido (1979), Aura Loreto (1989) y Evangelina García Prince (1991),fueron las defensoras de los derechos de la mujer .Maritza Izaguirre  asumió la cartera de Planificación (1981) y Hacienda en (1998-1999); en esta cartera la precedió Eglé Iturbe (1989). Destacan también Adela Calvani en promoción popular(1974); en Juventud, Virginia Olivo(1983), y en Familia, Teresa Albánez en (1990) y Marisela Padrón(1991), quien luego asumió la cartera de Trabajo (1989). En Cultura, Paulina Gamus (1986), y Dulce Arnao (1989) asumió Ciencia y Tecnología, y Beatrice Rangel (1990) la Secretaría de la Presidencia de la República.

En los veinte años del presente siglo, han pasado a regir los destinos de los países latinoamericanos, elegidas por el voto popular, diez mujeres en ocho países. (Argentina, Bolivia, Brasil, Costa Rica, Ecuador Nicaragua y Panamá). Venezuela no ha tenido mujeres en la presidencia de la República, pero han tenido una alta participación en los procesos electorales como candidatas al cargo, destacan entre ellas, Ismenia de Villalba (1988), Irene Sáez, politóloga y exreina de belleza (1998) y María Corina Machado, diputada, presidente del partido político Vente Venezuela (2012).

La revolución bolivariana ha orientado en general la selección de las ministras por su afinidad política y no por sus competencias para el cargo, con algunas excepciones. En todo el periodo han designado 88 ministras.  Hugo Chávez Frías nombró 38 ministras, el 13% de los ministros del período y las designó en un 42% para el área social. Nicolás Maduro nombró 50 ministras en los siete años y 9 meses de gestión, el 29,1% del gabinete, la mitad de las mismas en el área social.

Pocas ministras, designadas por HCHF y luego por NM para diferentes carteras, han servido a lo largo del período de la revolución. Ellas han sido Erika Farías, Isis Ochoa, (Comunas y Protección Social), Maryan Hanson (Educación), Iris Valera (Servicios Penitenciarios) y Jaqueline Farías  (Ambiente y Comunicación e Información) Blanca Ekenhout (Comunicación e Información, Mujer e Igualdad de Género, y Comunas y Movimientos Sociales).

El posicionamiento de las mujeres en los gabinetes ministeriales en la región significó vencer importantes limitaciones y asumir grandes desafíos, que fueron muy similares para casi todos los países donde se investigó el tema[2], y los mismos fueron atenuados por la experiencia y el conocimiento técnico, y la participación y conocimiento político de las seleccionadas, así como por algunas de sus cualidades personales, como su capacidad de resolver conflictos, capacidad gerencial, habilidad para manejar personal, entre otras.

En el estudio mencionado donde se entrevistaron por diferentes modalidades 94 ministras, exministras y otras altas funcionarias de 17 países de la región, se trataron de identificar los factores que han determinado o dificultado su designación, los apoyos necesarios, una vez designadas, la necesidad de capacitación y el papel de las organizaciones políticas en la formación de líderes integrales para la gestión de gobierno.

En general la mayoría de las entrevistadas no se consideraron discriminadas, aunque sí manifestaron limitaciones para el acceso y su desempeño, donde las más relevantes fueron las siguientes:

  1. La necesidad de demostrar conocimiento, capacidad y habilidad para la función que le encomendaban. Permanentemente estar sometida al escrutinio de sus pares masculinos, los cuales esperan de ellas un grado de conocimiento y capacidad que no se les exige a ellos.
  2. La necesidad de ganar autoridad para ser considerada a la par de los otros ministros, sin dejar de ser mujer, para ganarse el puesto en el gabinete, usualmente mayoritariamente masculino.
  3. La necesidad de compatibilizar la vida familiar con la vida profesional, porque cuando una mujer asume el compromiso de ser ministra el tiempo de trabajo no está delimitado por un horario, debe estar siempre a disposición de los problemas de su sector y las innumerables reuniones entre despachos y con el jefe de Estado. Para ello necesita contar con el apoyo familiar y en especial de la pareja.
  4. En la región las decisiones se suelen tomar de manera informal, por un pequeño grupo de ministros o asesores cercanos al presidente, y en horas y condiciones de confianza donde no tienen acceso en general las ministras, lo cual impide, a veces, que sus opiniones sean escuchadas antes de tomar una decisión. Esto ha mejorado en los últimos años cuando el papel de la mujer ha tenido más relevancia y los gabinetes han sido más paritarios en algunos países, aunque por corto tiempo. Y suelen ser las fichas más débiles a la hora de una crisis política que se resuelva con cambiar el gabinete porque no tienen suficiente apoyo político.

Venezuela es un caso típico de esta última circunstancia donde los gabinetes se seleccionan por dos criterios: pertenecer a las Fuerzas Armadas o ser ficha fundamental del partido de gobierno, lo cual excluye a las mujeres que no cumplan una de esas condiciones, a menos que sean relevantes en las situaciones de poder dentro de la revolución. La vicepresidenta ejecutiva y varias ministras y altos cargos,  son una excepción en estos momentos.

            La participación de la mujer en los gabinetes de gobierno es importante para lograr mejores y más integrales políticas públicas, porque su visión desde el punto de vista profesional es más integral, suele tener buen criterio para motivar a su personal y estimular la cooperación con los demás dentro del ministerio y dentro de la estructura institucional, además de ser menos proclive a la corrupción, que no es poca cosa en estos momentos en el país  y en el mundo.

            Para aumentar y mejorar la participación de la mujer en los cargos AGP es necesario incentivar dentro de los partidos políticos su preparación para gobernar y estimular el desarrollo de su liderazgo. Programas para capacitarlas para “gobernar en incertidumbre” deberían ser promovidos por todas los organizaciones partidistas de la democracia.


[1] Worldwide Guide to woman in leadership. woman ministers and female head of government. http://www.guide2womenleaders.com2011

[2] Iturbe (2012). Mujeres latinoamericanas en la gestión de las políticas públicas. BID, Serie de Informes técnicos del Departamento de Desarrollo Sostenible. Agosto 2003. http://ww.iadb.org/s/scs

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