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Se requiere articulación social para lograr otro 23 de enero, sostiene el sociólogo y profesor de la UCAB, Francisco Coello

Foto: Archivo

A 63 años del derrocamiento de la última dictadura militar venezolana del siglo XX, Coello instó a los ciudadanos a mantener el espíritu de lucha y organización para motorizar la recuperación de la democracia. Recordó la importancia de la negociación política y la construcción de un proyecto común de país.

Producto del derrocamiento del régimen que durante una década encabezó el general Marcos Pérez Jiménez, el movimiento cívico-militar que condujo al 23 de enero de 1958 se ha convertido en un modelo de coordinación social para la restauración de la libertad y la democracia en Venezuela.

Aquella histórica jornada de alzamiento de la Fuerza Armada y protestas civiles callejeras, que culminó con la huida del dictador tachirense en la aeronave conocida como “La Vaca Sagrada”, sigue teniendo relevancia 63 años después. Así lo considera Francisco Coello, sociólogo y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, para quien la voluntad de lucha de aquel momento sigue viva entre los venezolanos, a pesar de la fragmentación política reinante en la actualidad.

Una celebración viva


El sociólogo asegura que, aun en medio de la crisis política y la desmovilización ciudadana, este 2021 hay razones para celebrar el 23 de enero, pues considera que la fecha abrió las puertas a la construcción de un gran pacto político, el Pacto de Puntofijo. Explicó que ese acuerdo constituyó un modelo para las transiciones políticas en otros países, en especial para los Pactos de la Moncloa, acuerdos de gobernabilidad que las élites españolas firmaron en 1977, tras la muerte del dictador Francisco Franco, y que permitieron la transición pacífica del régimen franquista a la democracia.

“El 23 de enero significó la concreción de una idea de país compartido, de un desarrollo de país con inclusión social. Además, es digno de celebrar que muchas democracias en el mundo nos hayan tomado como referencia de la democracia en una época en la muchos países de América Latina estaban sumidos en dictaduras y sus ciudadanos huían a Venezuela, para construir una vida y un futuro que no podían obtener en sus países”, apuntó el catedrático.

Coello señaló que los venezolanos mantienen viva la convicción de estructurar un cambio político, lo cual se refleja en los movimientos sociales de las últimas dos décadas y en el surgimiento de nuevos liderazgos de oposición, mientras que el sector oficial “mantiene las mismas caras de dirigentes, pero no de líderes”.

“Creo que el espíritu de lucha se ha mantenido y la mejor demostración es revisar lo que los medios de comunicación, aun en medio de la persecución, han registrado en los últimos 21 años: manifestaciones, organizaciones políticas y declaraciones. El ímpetu de lucha y de resistencia sigue ahí, en pie, a pesar del liderazgo tóxico y negativo de Chávez, que dio paso a un modelo conocido como ‘capitalismo ruso’ que busca adueñarse de los recursos del país con fines personales y nunca para beneficio del propio país”, dijo Coello. 


¿Es posible un nuevo 23 de enero?

Para el docente universitario, cada proceso histórico es distinto. Sin embargo, resaltó que hay aspectos en común entre lo ocurrido en 1958 y la actualidad: el “rechazo mayoritario de la población” a la élite gobernante y “una oposición que, aunque aún no ha conseguido el camino de la convergencia, está en esa dirección”.

Coello apuntó que si se quiere intentar replicar el escenario del 23 de enero de 1958 y un posterior proceso de transición, es imperativo promover la participación ciudadana y la negociación, así como mantener el apoyo recibido por los países democráticos del mundo desde el 5 de enero de 2021, que “validaron la consulta popular de diciembre y respaldaron la lucha por la democracia”.

“Hay que seguir promoviendo la idea de un Frente Amplio que articule todas las fuerzas democráticas del país, con integración de partidos políticos, Iglesia y demás grupos religiosos, universidades, sindicatos, empresarios y medios de comunicación con voluntad común. No es casualidad que en las últimas semanas el régimen haya perseguido a medios y organizaciones, eso se debe a que un régimen totalitario no puede tolerar dos cosas: la libertad de expresión y la mejoría de la ciudadanía, pues siente que son enemigos de su gestión”, puntualizó.

Por último, Coello indicó la importancia de revisar las contribuciones que, desde las universidades, se vienen haciendo en torno al futuro y la recuperación nacional, elementos imprescindibles para garantizar la estabilidad en un eventual período de transición. “Se ha escrito mucho en cuanto a la propuesta de país y hay muchas buenas ideas para sacarlo adelante”, dijo. “La UCAB tiene la propuesta conocida como Reto País, que representa una visión muy bien pensada, reflexionada y en la cual se pidió la opinión de los expertos venezolanos en distintas áreas, para estructurar la agenda de trabajo sobre la cual comenzar la reconstrucción”, finalizó.


*Texto: Albany Díaz/Dirección de Comunicaciones UCAB

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