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Encrucijada del G4 sobre elecciones podría ser catalizador de nuevos liderazgos regionales y de base

Tomada de Blue Radio

Héctor Antolínez

Desde inclusive antes que se conociera la directiva del nuevo CNE, en la coalición opositora existía un fuerte debate sobre si se participaría o no en las elecciones de este año. Ahora, con una fecha anunciada, los liderazgos tradicionales podrían perder terreno ante dirigentes que, más allá de la línea de su partido, ven con buenos ojos la idea de participar

La convocatoria de unas nuevas elecciones para gobernadores, alcaldes, consejos legislativos de estado y concejos municipales, mantiene a los partidos del G4 (Acción Democrática, Voluntad Popular, Primero Justicia y Un Nuevo Tiempo) en una encrucijada sobre participar con un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), o mantener su postura abstencionista, la cual podría causar una ruptura con los liderazgos emergentes en las regiones y las bases de las organizaciones.

Ha pasado ya más de una semana desde que el nuevo directorio del CNE anunció que el 21 de noviembre de este año será la fecha en la que se elegirán los cargos regionales y municipales del país, en una nueva elección que pone a prueba al sector opositor del país, que se mantiene bajo el liderazgo de Juan Guaidó.

Se trata de un nuevo dilema para el gobierno interino y la comisión delegada, que todavía no ha definido si participará o no en los venideros comicios, que pudieran ser una oportunidad para capitalizar el rechazo que actualmente existe contra la coalición gobernante que encabeza Nicolás Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

Ante esto, Guaidó ha sido reiterativo en dos cosas: la primera es que elecciones regionales y municipales no resolverán la crisis política, social y económica del país; y la segunda, existen la intención y el deseo de participar pero solo si se dan las condiciones para que las elecciones sean “confiables”.

Desde el nuevo CNE, dos de sus rectores principales: Enrique Márquez y Roberto Picón, han señalado que esto es exactamente lo que se busca, y han prometido revisar el estatus de inhabilitación de los partidos políticos intervenidos por el Tribunal Supremo de Justicia, permitir que millones de venezolanos no inscritos en el Registro Electoral lo hagan, hacer las auditorías necesarias y además promover la observación internacional para el 21 de noviembre.

Más allá de estas promesas, Guaidó se ha referido al tema de la participación en los comicios como “un falso dilema” y al nuevo CNE como “ilegítimo”, lo cual podría llevar a pensar que se mantendrá en la postura abstencionista que ha reinado en el G4 desde el año 2017, luego de las irregularidades registradas en las elecciones a gobernadores del 15 de octubre de ese año.

Hasta ahora, lo único que se ha colocado sobre la mesa es la posibilidad de un nuevo diálogo entre las fuerzas del G4 y el gobierno de Nicolás Maduro, pero con la experiencia previa de fracasos en negociaciones como República Dominicana y Barbados, no existe un antecedente en estos encuentros que logre generar un consenso que permita bajar la presión en la arena política.

El fracaso de una estrategia y la posibilidad de nuevos liderazgos

Para el politólogo y director de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, Fernando Spiritto, el único culpable del panorama actual del G4 es la propia coalición de partidos opositores, por lo que una nueva postura de no participación podría derivar en un nuevo “polo opositor”, que sí sea favorable a la participación electoral.

“Esta decisión de permitir algunos representantes de la oposición en el CNE podría vislumbrar el surgimiento de un nuevo polo opositor. ¿Qué podría pasar? Que hay líderes regionales y municipales que quieren ser candidatos, a estos líderes les conviene participar por razones obvias, el problema es que este nuevo polo opositor iría en directa contradicción con la postura del G4”, señaló.

Para el académico, “el mayor error de la oposición en los últimos años fue desechar el voto como herramienta”, y esto la ha dejado en un dilema complicado, en el que por un lado existen dirigentes y líderes en los estados y municipios que ven con buenos ojos la participación, y por el otro, está el costo político de la dirigencia nacional de reconocer que la estrategia planteada en los últimos años, fracasó.

“No es un tema solo de Guaidó. Creo que el G4 debe reconocer el fracaso de su estrategia, pero es algo que es muy costoso para un político. Que el G4 diga que se equivocó después de haber acabado con la alternativa electoral y haber quemado las naves, es algo muy grave”, insistió Spiritto.

Para el politólogo, lo que ocurre actualmente con la oposición tradicional es consecuencia, además, de haber mantenido la abstención y el no reconocimiento del gobierno de Maduro como una estrategia única y no como un elemento de un abanico más grande de frentes de lucha política.

“Con el pasar del tiempo lo que quedó demostrado es que la abstención no era suficiente, como tampoco lo fue la presión internacional. El error fue pensar que por sí solos estos elementos lograrían algo, la estrategia siempre debió ser complementada a lo interno, con la movilización de la sociedad y la participación electoral”, destacó.

Con una estrategia que no sirvió en los últimos años, el capital político completamente desgastado, un rival que ya se adaptó a las sanciones, y una base inconforme, Spiritto señala que son muchos los retos frente al G4, que tendrá que tomar una decisión en las próximas semanas y esperar para ver las consecuencias que pueda generar.

“Las expectativas están insatisfechas, el sector opositor del G4 agotó su capital político y está muy mal posicionado para iniciar una estrategia electoral. Este es el centro de la crisis opositora. ¿Un nuevo polo opositor tendría más éxito que el G4?, ¿puede el G4 hacer un vuelvan caras y motivar la participación electoral? Es complicado, pero estos son los grandes retos de la oposición”, comentó.

El peso de la dirigencia de base

Para el politólogo y coordinador del Centro Gumilla en el estado Lara, Piero Trepiccione, la situación actual del G4 se traducirá en el fin de la política “inconsulta” que se ha venido realizando, aquella en la que los dirigentes nacionales de los partidos han impuesto sus decisiones sobre la base de las organizaciones, y en cambio, similar al polo opositor que predijo Spiritto, podría evolucionar en una dirigencia de base con más peso, que inclusive se rebele ante las directivas partidistas.

“Han ocurrido muchos errores, se han dado muchas acciones que no fueron consultadas y además existe una burocratización en torno al liderazgo de Juan Guaidó, estos procesos en torno a la presidencia interina han permeado la estrategia opositora y causado una división”, sostuvo.

Para Trepiccione, esta división entre la dirigencia nacional y la de base, se traduce en que la palabra final sobre participar o no en las elecciones del 21 de noviembre, no será exclusiva de los directivos de los grandes partidos. Comentó que para él, la pelota está en la cancha de la dirigencia de base y que esta tendrá un peso determinante en el rumbo de la oposición y el G4.

“La prioridad la tienen los dirigente de base, la gente que patea el barrio, la calle, la comunidad. Ha llegado el momento de la rebelión de las bases, la dirigencia de los partidos tiene que escucharlas, debe haber un cambio. Ese tipo de liderazgo de cogollos que consulta poco, está totalmente desconectado de la realidad”, agregó.

Para el politólogo será vital el rol que las bases tomarán, por ese motivo habló de una rebelión, pues cree que la postura radical de las direcciones nacionales de los partidos simplemente ya no puede competir con el liderazgo innato de las bases.

“Es la hora de las bases, definitivamente, es la hora de que las bases tomen protagonismo y por eso tendrán un peso determinante en todas las decisiones que se van a tomar”, aseguró.

Liderazgos establecidos contra liderazgos emergentes

La lectura que Spiritto y Trepiccione hacen de la situación de los partidos y sus bases, fue confirmada por José Gregorio Cáribas, presidente de Un Nuevo Tiempo para Caracas y coordinador del Frente Amplio Venezuela Libre para la ciudad capital.

Cáribas confirmó que la abstención “minimizó la participación de muchos dirigentes que aspiraban en su momento a ser concejales”, y que por la postura abstencionista se creó la división actual entre las dirigencias y las bases, división que solo aumentará con el tema electoral.

El dirigente de Caracas asegura que entiende la postura de las direcciones, aquella que señala que verdaderamente no existen condiciones reales para la participación electoral y se refirió a los “zarpazos” que desde el TSJ han seguido dando en contra de los partidos políticos, pero añadió que es necesaria la lucha electoral.

“No es una decisión fácil. No hay salida rápida. Uno quiere que esto se arregle en las elecciones, pero después reflexionas sobre todo lo que han hecho desde el CNE y en contra de los partidos y, por lógica, se generan muchas dudas”, apuntó.

Independientemente, Cáribas manifestó que en la actualidad “no existe una buena relación entre los liderazgos nacionales y los de base”, y afirmó que este es el motivo por el que “en muchos casos, dirigentes de base se han apartado de organizaciones políticas para buscar otras”.

“Muchos dirigentes van a participar, eso es un hecho, digan lo que digan los partidos, muchos van a ir. Si tienen razón o no en participar, eso solo lo dirá el tiempo”, advirtió.

El político de Caracas aseguró que en muchos casos la decisión ya está tomada y que por este motivo, si los partidos deciden no participar el 21 de noviembre, lo que se podría ver es una especie de éxodo de líderes de base, que migrarían a otras organizaciones políticas para mantener lo que les queda de liderazgo en sus zonas.

“Se habla de diálogo entre la oposición y Maduro, pero el primer diálogo tiene que ser entre nosotros mismos en la oposición. Tenemos que sentarnos y evaluar las cosas. Hay muchos liderazgos que se apagaron y que creen que siguen teniendo el peso que tuvieron alguna vez, eso también forma parte del malestar, porque hay otros que han ido surgiendo y quieren su oportunidad. Acá más de uno se va a lanzar y se va a quedar sorprendido cuando vea que no tiene la respuesta que esperaba”, concluyó Cáribas.

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