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“Grupos radicales crecen en América Latina con discurso de exclusión y resentimiento”

Tomada de El Nacional

Sofía Torres 

El internacionalista y profesor Félix Arellano sostuvo en el foro del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB, Politikafé, que América Latina padece una crisis intersistémica y multisistémica, que se ha visto agravada últimamente por la pandemia. Insiste en el registro de realidades que experimentan deterioro y colapso, al tiempo que claman por soluciones dinámicas que contemplen todas las variables de una situación compleja.

Para el también doctor en Ciencia Política, la  pobreza, desigualdad y exclusión conforman un problema histórico que se ha acentuado con la propagación del nuevo virus, con graves consecuencias. En ese sentido, recuerdó que las proyecciones optimistas del Banco Mundial no incluyen a Latinoamérica,  donde no hay una tradición en políticas asistenciales, ni recursos, y lo que hay es una crisis estructural con componentes demográficos, por ejemplo, a la que hay que sumarle la globalización económica.

“Si bien las tasas de crecimiento de Perú y Chile demuestran una efectiva apertura e inserción comercial en la región, la globalización ha generado algunas complicaciones; la brecha tecnológica incide negativamente en los que tienen menos capacidad, menos información y menos recursos”.

El divorcio característico

Arellano señaló que han crecido los  grupos radicales en Latinoamérica -porque también ha crecido la democracia- , esos que se  aprovechan de las debilidades de las instituciones y mantienen un discurso romántico, pleno de exclusión y  resentimiento. Añadió que revertir tal escenario supone una ardua tarea para los partidos políticos y la sociedad civil.

Hizo referencia “al divorcio que ha caracterizado a la región”, entre el campo y la ciudad, desconexión que se reporta especialmente en los países con  población indígena, donde hay mayor exclusión.

     “Ahí está Bolivia, si vemos Santa Cruz, vemos modernidad vertiginosa, de las más competitivas del planeta. Se hablaba de pobreza en ese país, la gente no ubicaba allí una industria voluminosa que además del petróleo, manufactura diversidad de productos. Eso es Santa Cruz, pero hay un divorcio entre esa montaña rural, indígena, más pobre y esa Bolivia industrializada, más rica, más moderna”.

Arellano en la enumeración de los caso prosigue con Ecuador, con “la rica zona de Guayaquil, donde hay  emprendimientos económicos, industriales, de  primer nivel, de primer mundo, frente a un sector rural, de montaña, empobrecido”. 

“En el oasis democrático, Chile, el que mejor se ha insertado en la economía mundial, vemos una protesta social que reclama graves condiciones de desigualdad, hablamos de divorcios, entre sectores modernizados frente a sectores rurales que sobreviven con condiciones muy rudimentarias. Crece una narrativa antisistema y los partidos democráticos locales no han sabido dar la talla”.

Ante este panorama, Arellano hizo hincapié en la necesidad de crear conciencia de la magnitud del problema que tiene la región,  y en tono reflexivo,  aseguró que “no estamos aportando diversidad de soluciones”.

  Señales de alerta

 El profesor rememoró que en México hubo el pasado 6 de junio unas elecciones competitivas, en las que a Andrés Manuel López Obrador, “quien camina hacia el autoritarismo”, no le fue bien en el  congreso, perdió mayoría calificada, pero ganó la mayoría de las gobernaciones. 

Hizo mención del caso de Guillermo Lasso, en Ecuador, que requiere alianzas en el parlamento para mantener la gobernabilidad. De los 137 miembros de la Asamblea, 49 son del movimiento Correístas, 26 del movimiento indígena Pachakutik, 18  de Izquierda Democrática, y 17 del Partido Social Cristiano. El mandatario apenas cuenta con 12 diputados. “El poder está secuestrado por sectores indígenas, que tienen una experiencia política muy importante. La relación de Lasso con los indígenas es clave,  es la elegibilidad del congreso y puede ser su futuro político”.

Arellano habló de la fragmentación de la oposición, “uno de los dramas en Nicaragua”, e inmediatamente se refirió al triunfo del MAS en Bolivia, que regresa con una “agenda revanchista” y cuya victoria fue posible gracias a la división del adversario.

Vea el foro “Turbulencia política en América Latina”:

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