Destacado

Desdemocratización en Venezuela (XXI): Boom y recesión precedieron al chavismo

Tomada de Ciudad MCY

Andrés Cañizález @infocracia

Los ciclos de expansión del gasto público y luego recesión, se repitieron en Venezuela entre el post-boom petrolero (1980) y la llegada al poder del chavismo, prácticamente con el despuntar del siglo XXI. El liderazgo nacional no logró sacar al país de esa lógica perversa, a fin de cuentas se estuvo esperando siempre que llegara otro maná. Esta dinámica de altas expectativas, profundas recesiones, envolvió también a la sociedad venezolana.

Acá están posiblemente algunas de las claves que ayudan a explicar el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998. Aquel era un año de recesión.

A mediados de 1998, el economista Luis Zambrano Sequín describió en breves líneas lo que había sido una constante en materia de política económica en Venezuela, en las últimas décadas del siglo XX: La sucesión de episodios de fuertes booms por fases profundamente recesivas es algo que típicamente caracteriza a la economía venezolana, dado su carácter petrolero y su ya crónica debilidad institucional. No en vano, Venezuela ha sido calificada como uno de los países más volátiles del mundo.

La volatilidad económica, con un notable impacto en la vida social, terminó cimentando una volatilidad política. La desdemocratización venezolana tiene explicaciones, entre otros factores, en aquella crisis cíclica que vivió el país a partir del llamado viernes negro y lo que fue una falta de respuesta de envergadura por parte del liderazgo. Correr la arruga, como se suele decir popularmente, fue lo que distinguió a algunos que tuvieron mucho poder en aquella era.

A mitad de 1998, en medio de la campaña electoral que terminaría llevando a Hugo Chávez por primera vez a la presidencia, vivía Venezuela una situación económica que se catalogaba de otro post-boom. Sostenía Zambrano Sequín, por ejemplo, que el país había vivido, entre 1996 y 1997, una importante expansión del gasto privado, pero fundamentalmente se había expandido el gasto público, en medio de un clima positivo. Sin embargo, en 1998 se registraba un nuevo deterioro de las expectativas en el terreno económico, además en un contexto electoral.

Aquel ciclo no parecía tener fin. El artículo de 1998 revelaba que el gobierno de Rafael Caldera no había tomado previsiones, tras el ajuste de 1996, “contando que el boom había llegado para quedarse”, llevando al país a una dinámica de incrementar el gasto público, “alimentado por los ingresos extraordinarios petroleros y los provenientes de una reanimación de la economía interna”.

Tal imprevisión, que resultaba inexplicable tras la experiencia nacional, colocó de nuevo al país en una dinámica recesiva en 1998, lo cual desde nuestro punto de vista,  también contribuirá con la consolidación de Hugo Chávez como alternativa de cambio, con calado en los sectores más pobres.

El autor, en 1998, señala otra característica que parece inherente al ejercicio del poder político y el manejo de las finanzas públicas, y que además ha estado muy presente en la historia democrática del país: “Como también suele suceder en Venezuela, los shocks positivos son asumidos como permanentes, mientras que a los negativos siempre se les considera transitorios. Por ello durante el boom, se generan las causas de la próxima recesión”.

Justamente este autor, dos décadas después al hacer un balance de la economía nacional en la segunda mitad del siglo XX,  enfatiza en la ausencia de liderazgo político como el mal de la sociedad venezolana. Ello explica, a su juicio, lo que fue una pérdida de oportunidades que generaron los ingresos petroleros a partir del año 1970.

En tanto, en aquel 1998 que traía vientos de cambios, la revista SIC órgano del Centro Gumilla y de la Iglesia católica, dejaba en claro que no compartía el entusiasmo que empezaba a envolver a la candidatura de Hugo Chávez. Hablamos a mitad de 1998, aún Irene Sáez encabezaba las encuestas.

La revista, en una política consistente de compromiso con los más pobres que había definido el Centro Gumilla, trataba de darle una lectura y comprensión al fenómeno que estaba en gestación. Chávez estaba calando en el sector popular con su discurso de cambio radical: “No creemos en Chávez; pero sí entendemos las razones de los chavistas”. Con esta frase zanjaba SIC su postura ante el naciente chavismo.

Se recordaba en esa publicación que Chávez había dado muestras de ser “un tipo echao pa´lante” y que tenía una clara capacidad de absorber como una esponja lo que le proponían asesores y su equipo de colaboradores, “pero esas cualidades no bastan ni mucho menos para conducir la República (…) además no tiene un equipo consistente ni puede articularlo para el año que viene. Por eso para nosotros (decía la revista SIC) no es un candidato creíble”.

Seguidamente el editorial repasaba la lista de razones que alimentaban el respaldo popular hacia Chávez. Apuntaba más que a pobres, a los excluidos ya que no se habían beneficiado de las bonanzas petroleras, no eran tomados en cuenta por los partidos políticos y además debían sufrir los rigores del ajuste económico.

Este texto culminaba llamando a las élites (políticas, económicas y mediáticas) a tomar en serio el estado de ánimo que se cultivaba en el país y a darle respuestas orgánicas y verdaderas a la población. Sin embargo, vale acotar que lo ocurrido en aquella campaña, apuntó en una dirección contraria. Francisco José Virtuoso señaló medio año antes de que triunfara Chávez, que los partidos que habían dominado la escena desde 1958, AD y Copei, sencillamente habían optado por la estrategia del avestruz, no enfrentaron el desafío que les exigía aquel período de cambio.

El liderazgo político, que no supo conducir al país en medio de la bonanza de las décadas anteriores, tampoco tuvo la capacidad de interpretar y dar respuesta al momento que vivía la sociedad venezolana en 1998.

Fuentes:

Prieto, Hugo (2019) “Entrevista a Luis Zambrano Sequín: “El Estado venezolano está condenado a ser pobre”. En: Prodavinci, texto en línea: https://prodavinci.com/luis-zambrano-sequin-el-estado-venezolano-esta-condenado-a-ser-pobre/

Virtuoso, Francisco José (1998) “AD y Copei cambian para no cambiar”.  En: SIC. Vol. 61. N° 605. pp. 210-212. Caracas: Fundación Centro Gumilla.

Zambrano Sequín, Luis (1998) “La situación económica venezolana: shock, recesión y ajuste”.  En: SIC. Vol. 61. N° 605. pp. 218-219. Caracas: Fundación Centro Gumilla.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s