
Tomada de Diario Panorama
El Gobierno argentino se dispuso a intervenir la Casa de Moneda, empresa estatal creada en 1875, encargada de la impresión de billetes y acuñación de monedas de curso legal. La medida fue anunciada por 180 días y el interventor encargado es Daniel Cavagnaro. Desde ayer se decidió dejar de imprimir billetes, tras demoras en la provisión de billetes de 1.000 y 2.000 pesos.
La medida fue ejecutada desde que el Banco Central anunció que la Casa de Moneda no cumpliría con la provisión en tiempo y forma de los nuevos billetes. El abastecimiento de monedas de mayor denominación llega desde el extranjero, desde China. Pese a que la emisión monetaria es cero se requieren nuevos billetes para reponer los que están deteriorados.
«En el marco de la reestructuración de la Casa de la Moneda se dejan de emitir billetes de 2.000 pesos, un sinsentido heredado de la gestión anterior», dijo el portavoz Manuel Adorni en la conferencia de prensa. «Es un sinsentido, más allá del costo de la Casa de la Moneda, efectivamente lo que queremos es hacerla más eficiente», detalló.
De acuerdo al Gobierno, la Casa de la Moneda posee grandes problemas de infraestructura, maquinaria obsoleta y una deuda de aproximadamente 400 millones de dólares. Por ahora, la empresa perteneciente al Estado sólo mantendrá activa la línea de producción de pasaportes, estampillas, matrículas y documentos de vehículos.



















