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La victoria de Trump y su consecuencia en Venezuela: sanciones, emigración y petróleo

Tomada de France 24

Manuel Sutherland

13.11.24

La política exterior de EE.UU. es trascendental para los países latinoamericanos, en especial, para los países exportadores de petróleo, y más aún, para los países que sufren severas sanciones y restricciones comerciales. A partir de ello, es bien sabido que Estados Unidos y Venezuela no tienen relaciones diplomáticas desde 2019 y que EE.UU. ha impuesto más de 350 sanciones contra Venezuela en los últimos siete años, además de otras sanciones en contra de funcionarios. El gobierno de Trump congeló los activos del Estado venezolano en Estados Unidos, revocó visas y dificultó (al extremo) al empresariado venezolano la realización de cosas como: apertura de cuentas, transacciones financieras y compras de diversas mercancías. El Departamento de Justicia estadounidense acusó al presidente Maduro de narcotráfico y ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por información que conduzca a su detención; así como brindó recompensas de varios millones de dólares por varios de los líderes del proceso bolivariano, en el primer Gobierno del presidente Trump (2017-2021).

La política de “máxima presión”, con fuertes sanciones a la economía desde agosto de 2017 ha sido el eje central de la política estadounidense de la primera administración de Donald Trump. Con la entrada de Joe Biden fue mutando a formas más diplomáticas en aras de buscar entendimientos con el Gobierno de Caracas, con miras a ayudar a la oposición y permitir espacios democráticos. En este marco, en octubre de 2023, el Gobierno venezolano y la Plataforma Unitaria Democrática (PUD) firmaron un acuerdo diseñado para instituir reformas democráticas y crear un camino para realizar elecciones medianamente “competitivas”. Tras ese acuerdo, el Gobierno de Biden eliminó la prohibición de comerciar en el mercado secundario con algunos bonos venezolanos y eliminó varias sanciones sobre el petróleo durante seis meses. Estados Unidos había prometido liberar millones de dólares para uso humanitario, el llamado Acuerdo Social, si el gobierno venezolano cumplía su parte del trato, fundamentado en eliminar inhabilitaciones, permitir las elecciones primarias, liberar presos políticos y permitir la libre asociación de partidos políticos de cara a una elección presidencial “competitiva”. Casi nada de esto fue cumplido, lo que hizo que en abril de 2024, el gobierno de Biden no renovara la flexibilización de las sanciones y no liberará los recursos retenidos.

Las sanciones hacen que la Office of Foreign Assets Control (OFAC), prácticamente, sea el ministerio de hidrocarburos de la nación caribeña, determinando quién, cuándo y cómo puede Venezuela realizar cualquier actividad energética. Chevron es el máximo exportador de petróleo en el país y quien nutre, con sus impuestos, a casi todo el mercado cambiario nacional, siendo el sostén de la política antiinflacionaria en Venezuela, al anclar el tipo de cambio a un nivel de apreciación elevado, ideal para la apropiación privada de la renta, a través de la adquisición de divisas casi preferenciales. Por ende, el resultado electoral en la Casa Blanca es absolutamente determinante para la política y economía venezolana. Ya lo dijo el presidente de Colombia, Gustavo Petro: “para solucionar la crisis política electoral en Venezuela, tomando medidas clave, es necesario esperar a las elecciones en Washington”.

Negociaciones de Washington con Caracas y la diplomacia de terciopelo de Biden

Tener sancionados, al mismo tiempo, a Irán, Rusia y Venezuela, es problemático para los mercados energéticos internacionales, crea una sombra que dificulta las garantías de suministro energético global, sobre todo, para los países importadores netos de energía, y tiende a encarecer el precio de los hidrocarburos por la inestabilidad geopolítica que dicha acción despliega. Ello, puede ser uno de los motivos que impulsó la flexibilización de las sanciones hacia Venezuela (octubre de 2023) y los acercamientos de la administración de Biden, particularmente con su otrora asesor en jefe para América Latina, Juan González.

Otro asunto central son los problemas derivados de la inmigración venezolana en EE.UU., ello pasaba por acuerdos para coordinar la repatriación de indocumentados y amainar la crisis económica, de modo que se crearan estímulos para no emigrar de Venezuela hacia EE.UU. Algunos expertos afirmaron que la blanda estrategia del gobierno de Biden, que muchos habían criticado por ser demasiado indulgente, ayudó a sentar las bases para las elecciones del 28 de julio, dinamizó a la oposición y permitió que Edmundo González pudiera ser candidato presidencial y que llegara hasta el final de la contienda electoral.

Días después de la elección presidencial, la oposición protestó los resultados electorales ofrecidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE). En pocas palabras, sus voceros han dicho que ha sucedido un fraude electoral y que los resultados anunciados por el CNE no se corresponden con las actas de escrutinio que el mismo CNE imprimió, mesa por mesa, en los centros electorales. La reacción de la Casa Blanca ha sido extremadamente diplomática (Sutherland, 2024). Con extrema delicadeza, el secretario de Estado, Antony Blinken, pidió al presidente venezolano, Nicolás Maduro, entablar un nuevo diálogo con la oposición tras las controvertidas elecciones de julio, y agregó que Estados Unidos está listo para apoyar ese proceso. Tanta suavidad, ha dejado al orbe atónito.

Elecciones presidenciales en EE.UU., encuestas fallidas y campaña electoral extremista

“Hoy añado que soy vuestro guerrero, soy vuestra justicia. Y para aquellos que han sufrido agravios y traiciones, yo soy vuestra venganza. Yo soy vuestra venganza.”

Donald Trump

Trump, en su campaña, fue un duro crítico de la política de Biden-Harris, en particular con América Latina. “Harris se presenta con el plan de Maduro. (…) es algo salido directamente de Venezuela o la Unión Soviética”, ello lo afirmó en alusión a la “propuesta de controles de precio” de su rival. En un mensaje en la red social Truth, Trump insultó a la actual vicepresidenta, a la que llamó “loca Kamala Harris” y la acusó de haber cerrado con Maduro “uno de los peores acuerdos de todos los tiempos”. Trump, el 1 de agosto, dijo textualmente: “la loca Kamala ayudó a liderar la liberación del principal blanqueador de dinero de Maduro (Alex Saab), y a sus dos sobrinos narcotraficantes convictos, a cambio de una promesa obviamente falsa de elecciones libres y justas para el pueblo de Venezuela” (Zona Cero, 2024). Trump utilizó la dócil política de Biden para con Venezuela, para atacar políticamente a Harris y restarle votos en el importante nicho latino en EE.UU., donde Kamala evidenció estar débil, sobre todo en el segmento del voto latino masculino.

En septiembre, Trump afirmó que de ser electo en noviembre, llevaría a cabo “la mayor deportación” de inmigrantes en la historia de su nación: “vamos a sacar a esa gente. La vamos a llevar de vuelta a Venezuela” (Deutsche Welle, 2024). En julio, Trump indicó que las tasas de crimen en Venezuela habían disminuido porque sus criminales habían sido exportados a EEUU. La «mayor operación de deportación interna en la historia de Estados Unidos», requeriría reubicar tropas militares en la frontera entre Estados Unidos y México, autorizar redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), negar el debido proceso a los inmigrantes no autorizados, construir centros de detención adicionales del ICE a lo largo de la frontera sur y revocar el acuerdo Flores, que brinda protección a los niños migrantes (Hogan, 2024).

En lo que respecta a los promedios de las encuestas más conocidas en Estados Unidos, sitios como “RealClear Polling” mostraban que Kamala Harris superaba a Donald Trump por 1,6 puntos porcentuales. Otros portales hablaban de una ventaja para Harris del 3,4 %. Con el diario del lunes, se puede decir que casi todas las encuestas fallaron en estimar la votación final, lo cual, podría atribuirse a una especie de voto “oculto” o “privado”.

Donald Trump también logró ganar el voto popular, con una gran ventaja. Los pronósticos sobre una elección reñida se desvanecieron y el republicano llega nuevamente a la Casa Blanca con un proyecto aún más radical (Iber, 2024). Su campaña fue la más abiertamente racista e intolerante de la historia moderna de Estados Unidos, convirtió a varios grupos de inmigrantes en enemigos ejemplares, afirmando que el país estaba siendo invadido por bandas de venezolanos, que los haitianos se comían a los animales domésticos y que Joe Biden y Kamala Harris estaban importando deliberadamente gente del “Tercer Mundo” para votar por Harris (Iber, 2024). La derecha venezolana está en júbilo con la victoria de Trump: “supone un golpe fulminante para ese veneno mortal del alma llamado agenda woke; y el freno en seco del poder de los fabricantes de armas.” (Sosa, 2024)

Trump y el previsible cambio drástico de la política exterior para con Venezuela

“…la gran lección que la victoria trumpista deja para los aspirantes  autoritarios del mundo entero: no hay ficción tan extrema, ni mentira, que no pueda ser aceptada por la sociedad.”

Juan Gabriel Vásquez (Vásquez, 2024)

Si Harris hubiese ganado la elección, era previsible una “continuidad” de las políticas de la Casa Blanca en relación con Venezuela de los últimos 2 años, sin mayores sobresaltos. Una de sus características hubiese sido “el uso político de las sanciones económicas de manera persuasiva”, en aras de tratar de influir positivamente en cambios de conductas que demuestren un talante democrático. La idea era no impulsar ninguna política confrontacional contra el régimen de Maduro, para evitar que el diálogo se resquebrajara.

Trump, que gobernó Estados Unidos entre 2017 y 2021, lideró una política de máxima presión para forzar la salida del poder de Maduro con el recrudecimiento de sanciones a instituciones y la industria energética de Venezuela, entre 2017 y 2019. En su administración se manejaron recursos para impulsar salidas, por la fuerza, del gobierno de Maduro. Se hicieron tratativas agresivas, que, según se comentó en la Casa Blanca, se frenaron por la debilidad del liderazgo “artificial y juvenil” de Juan Guaidó. En esa época se promovieron firmas de contratos con mercenarios (Jordan Goudreau), operaciones armadas para la fuga de presos políticos (Leopoldo López) e intentos de rebelión militar (la “toma” de la base aérea la Carlota -30 de abril de 2019-). Casi todas esas iniciativas fracasaron, por ende, fue lógico no escuchar en su campaña promesas para resolver el asunto de la perenne crisis venezolana. A pesar de todo ello, es bastante probable que la nueva administración de Trump de al traste con la política de “Laissez faire, laissez passer”, que Biden ha aplicado a Venezuela.

Un Trump amigable con el presidente Maduro, un escenario improbable…

« Es un nuevo comienzo, apostando por el ganar-ganar y que nos vaya bien a Estados Unidos y a Venezuela (…) Estamos dispuestos a relacionamientos de respeto, diálogo, sensatez, y le ratifico a EE.UU. que el camino son las buenas relaciones con América Latina y el Caribe. 

Nicolás Maduro, noviembre, 2024.

Algunos analistas consideran que Trump podría continuar la política de “guantes de seda” de la administración Biden. Para ellos, es posible que Trump busque negociar y llegar a acuerdos convenientes para ambos países, explorando una relación ganar-ganar, más pragmática y alejada de las posiciones extremas del pasado (Puchi, 2024). Para Shifter, es posible que Trump pueda dar un giro de 180 grados y decir que va a cambiar su enfoque frente a Venezuela, tratar de acomodar el régimen de Maduro y buscar un acuerdo tal vez sobre el tema migratorio, facilitar oportunidades de negocios para sus amigos y ganar mucho dinero; a Trump le encantan los hombres fuertes (Shifter, 2024).

Analistas chavistas son más entusiastas con el nuevo gobierno de Trump. Para ellos, el gobierno de EE.UU. necesita del petróleo venezolano, en tal sentido, le convendría continuar con la generosa política de licencias de Biden, tal como viene ocurriendo con la licencia 41 de la OFAC, para que Chevron siga operando en suelo patrio (Crespo, 2024). Otros autores, van más allá y aseguran que Trump no tienen ni siquiera alternativas. Para José González, Trump, tiene que entenderse con Maduro, debido a los 226 mil barriles diarios de petróleo que salen de nuestro país hacia el mercado estadounidense, por ende, Venezuela sería clave para Estados Unidos, sus reservas de petróleo son indispensables (González, 2024).

Según palabras de Trump, en su campaña, EE.UU. no necesita del petróleo venezolano, tiene reservas de sobra y se proveerá de nuevas licencias para incrementar la explotación de gas natural y petróleo (fracking) dentro de su territorio, tras haber derrotado a todo el ambientalismo del Partido Demócrata, que frenaba esos permisos. Trump ha dicho que el petróleo venezolano es extrapesado y muy sulfuroso, por ende, más costoso que el que pudieran ellos explotar en su terreno. Los 230 mil b/d de Chevron se supone que están atados a un pago de acreencias, poco más. Parece difícil de creer, que Trump pueda pelear y cargarse mediáticamente a buena parte de su base de apoyo latina, por unos barrilles que no llegan a ser ni el 1 % del consumo diario de su país. Aunque es cierto que Trump quedó muy decepcionado con el interinato, la situación política actual derivada de lo sucedido el 28 de julio, lo sitúa en un escenario totalmente diferente a 2017.

Trump, Prince, Scott, Musk, Rubio, Grenell, Trujillo, Salazar: halcones y mano dura

Los nombres que suenan para la conformación del gabinete gubernamental de Trump son la línea más dura del ala radical del partido republicano, lo cual ya es decir bastante. Ello sugiere que esta administración se va a desmarcar del liderazgo apacible y dialogante de Biden, a nivel internacional.

Senadores, congresistas y probables altos funcionarios de la administración de Trump, se han caracterizado por haber hecho discursos públicos muy agresivos contra el chavismo. Este conspicuo grupo tendrá un control absoluto sobre el Congreso, Cámara Baja y Senado, por al menos dos años, sin oposición, lo que podría incentivarlo a tomar medidas extremas.

Parece ser casi un hecho que el senador Marco Rubio, será el nuevo secretario de Estado. Rubio ha llamado al régimen bolivariano: “narco dictadura”, además de haberse involucrado con extrema profundidad con el interinato y los intentos de aplicar acciones de fuerza contra Maduro. En 2018, Rubio dijo, sin ambages, que apoyaría un levantamiento militar. También comentó, parafraseando a Simón Bolívar, que siempre es noble conspirar contra una tiranía. Hace poco, solicitó una alerta roja a Interpol para tratar de capturar al actual presidente de Venezuela. Mike Waltz, probable asesor de Seguridad Nacional, está muy empapado del caso venezolano y en Florida es habitué de las reuniones con los latinos que tienen las propuestas más radicales para tratar los asuntos relacionados con América Latina.

Rick Scott, probable líder de la mayoría en el Senado, está promoviendo la ley “STOP Maduro” que aumenta la recompensa por la captura del presidente venezolano, de 15 millones a 100 millones de dólares, dinero que saldría de una enorme cantidad de activos congelados a multimillonarios exfuncionarios chavistas que tienen una cantidad enorme de riquezas en EE.UU. Elon Musk, muy cercano a Trump, tendrá gran influencia en el gobierno y elaborará un plan para  reducir la ineficiente burocracia federal. Musk también desarrolló un enfrentamiento público con Maduro, lo llamó dictador y le profirió otros insultos. Lo cual pareciera indicar que no sería muy proclive a una negociación que ofrezca legitimidad y reconocimiento, al presidente venezolano.

Estas figuras y sus adláteres, de la derecha más anticomunista del continente, y que tendrán roles centrales en la administración Trump, no dejan de afirmar en las redes sociales que el gobierno de Caracas ha establecido redes de cooperación, ayuda o financiamiento con grupos como Hamas, Hezbollah, Guardia Revolucionaria Islámica iraní, FARC-disidentes-, ELN, Tren de Aragua, etc. Dichas afirmaciones se han elaborado para sugerir que el Gobierno bolivariano es una muy seria amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Ello parece crear un aura de confrontación bélica extremadamente preocupante, para quienes amamos la paz.

El gobierno ha perdido apoyos clave de aliados históricos como Brasil, Colombia y Chile, todos ellos con regímenes presididos por una izquierda de muy amplia trayectoria. A partir del 10 de enero, la legitimidad del Gobierno de Maduro lucirá aún más resquebrajada, muchísimos gobiernos no lo van a reconocer como presidente legítimo, lo cual podría derivar en un nuevo rosario de sanciones económicas cada vez más duras. A lo interno, a la inmensa mayoría, le es imposible creer que el CNE no ha publicado los resultados detallados de las elecciones presidenciales del 28 de julio. Este, a juicio de muchos, es el momento más débil del Gobierno bolivariano, por ello, ha tenido que recurrir a lo que organismos multilaterales como la ONU ha descrito como un gigantesco despliegue represivo, lo cual también lo complica ante la Corte Penal Internacional, debido a las gravísimas denuncias de violación de derechos humanos que penden sobre su cuello. La esperanza de cierta legitimidad en el grupo BRICS también se ha disuelto, en un histórico fracaso diplomático sin precedentes.

En este contexto, se hace muy cuesta arriba imaginar una posible negociación de Trump, es decir, un convenio que le otorgue legitimidad al Gobierno venezolano; un apoyo que ni Brasil, Colombia y Chile, están dispuestos a dar, mucho menos EE.UU.

Corolario: emigración, crisis y estancamiento

Las cifras de la migración venezolana son apabullantes: casi 8 millones de personas han abandonado Venezuela desde 2014, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El sondeo reciente de la encuestadora venezolana ORC Consultores muestra que más del 18% de los encuestados consideraría abandonar el país, si Maduro fuera envestido el 10 de enero. Los venezolanos ya fueron el segundo grupo más grande de migrantes detenidos por funcionarios de la Oficina de Aduanas de Estados Unidos en 2023, con más de 260.000 encuentros, cinco veces más que en 2020, cuando hubo menos de 50.000 (CNN Español, 2024).

Si EE.UU. acomete una política de “máxima presión” y tolerancia cero, se podría entonces ingresar a un escenario pleno en sanciones devastadoras, hasta la posibilidad de embarcarse en aventuras bélicas de tipo no convencional. Este escenario sería económica y socialmente catastrófico, partiendo de los actuales niveles de pobreza y fuertes limitaciones materiales de la clase trabajadora. En este caso, podría haber una explosión migratoria de proporciones antediluvianas, en términos numéricos, podría estimarse en unos 4 millones de personas (Gallardo, Angelo, 2024), en menos de 3 años. Una emigración, con sanciones, tan fuerte, haría imposible hasta el más mínimo atisbo de recuperación económica, social y salarial. El país necesita otro derrotero con urgencia vital.

Trabajos citados

CNN Español. (5 de Noviembre de 2024). ¿Cómo podría afectar a Venezuela el resultado de las elecciones en Estados Unidos? Obtenido de https://cnnespanol.cnn.com/2024/11/05/situacion-venezuela-elecciones-eeuu-orix

Crespo, M. (10 de Noviembre de 2024). Ventajas y desventajas para Venezuela con el Triunfo de Donald Trump. Obtenido de Aporrea: https://www.aporrea.org/ideologia/a336003.html

Deutsche Welle. (14 de Septiembre de 2024). Trump dice que masiva deportación comenzaría con venezolanos. Obtenido de DW: https://www.dw.com/es/trump-dice-que-masiva-deportaci%C3%B3n-comenzar%C3%ADa-con-venezolanos/a-70216030

Gallardo, Angelo. (22 de Agosto de 2024). Trepiccione: Más de 4 millones de personas podrían migrar, dependiendo de la evolución política y económica del país. Obtenido de El Impulso: https://www.elimpulso.com/2024/08/22/video-l-trepiccione-mas-de-4-millones-de-personas-podrian-migrar-dependiendo-de-la-evolucion-politica-y-economica-del-pais-22ago/?utm_source=arepita.beehiiv.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=y-el-tsj-le-echo-bolas

González, J. (10 de Noviembre de 2024). Trump presidirá un nuevo período obligado a entenderse con Maduro. (E. Universal, Entrevistador) Obtenido de https://www.eluniversal.com/politica/194716/trump-presidira-un-nuevo-periodo-obligado-a-entenderse-con-maduro

Hogan, M. (9| de Septiembre de 2024). Trump vs. Harris on immigration: Future policy proposals. Obtenido de Peterson Institute for International Economics: https://www.piie.com/blogs/realtime-economics/2024/trump-vs-harris-immigration-future-policy-proposals?utm_source=arepita.beehiiv.com&utm_medium=newsletter&utm_campaign=que-su-muerte-no-quede-impune-activistas-partidos-y-hasta-eeuu-abogan-por-justicia-par

Iber, P. (Noviembre de 2024). ¿Cómo Trump logró hacerlo de nuevo? Obtenido de Nueva Sociedad: https://nuso.org/articulo/como-trump-logro-hacerlo-de-nuevo/

Puchi, L. (11 de Noviembre de 2024). Venezuela-Trump: ¿Hacia un nuevo equilibrio? Obtenido de El Universal: https://www.eluniversal.com/politica/194850/venezuelatrump-hacia-un-nuevo-equilibrio

Shifter, M. (7 de Noviembre de 2024). No descarto que Trump busque con Nicolás Maduro algo parecido a lo que hizo con Kim Jong-un: dar un giro de 180 grados y cambiar su enfoque frente a Venezuela. (G. Lissardy, Entrevistador) Obtenido de https://www.bbc.com/mundo/articles/cy0gwdxp00zo

Sosa, J. (7 de noviembre de 2024). Entrada en la red social «X». Obtenido de Trascendencia del triunfo de Donald J. Trump: https://x.com/jcsosazpurua/status/1854699291484242097?t=t6vAHxdQ7TDL5zsJInllGw&s=08

Sutherland, M. (10 de Octubre de 2024). Escenarios de la economía postelectoral: 75 días sin resultados, deslegitimación, sanciones y éxodo. Obtenido de PolitikaUCAB: https://politikaucab.net/2024/10/10/escenarios-de-la-economia-postelectoral-75-dias-sin-resultados-deslegitimacion-sanciones-y-exodo/

Vásquez, J. (9 de Noviembre de 2024). El apocalipsis según Donald Trump. Obtenido de EL País: https://elpais.com/opinion/2024-11-10/el-apocalipsis-segun-donald-trump.html

Zona Cero. (1 de Agosto de 2024). La loca Kamala ayudó a la liberación del lavador de dinero de Maduro. Obtenido de https://zonacero.com/mundo/la-loca-kamala-ayudo-la-liberacion-del-lavador-de-dinero-de-maduro-trump

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