
Tomada del Nuevo Herald
Bashar al-Ássad, otro dictador que cayó en desgracia, ahora acompaña el incierto destino de la exclusiva cofradía de autócratas y aliados de la Revolución del siglo XXI quienes recibieron la Espada de Bolívar como “libertadores del mundo nuevo«
Francisco Olivares
17.12.24
El dictador de Siria, Bashar al-Ássad, llegó a Caracas en horas de la mañana, de un viernes de junio de 2010. Ya llevaba gobernando 10 años como sucesor de su padre, quien lo había hecho durante 29 años. Era la primera parada de una gira por los países aliados de Latinoamérica como Cuba con Fidel Castro, Argentina con Cristina Kirchner y Brasil con Lula Da Silva.
El hombre fuerte de Siria fue recibido con honores por Hugo Chávez en el Palacio de Miraflores y condecorado con la orden Gran Cordón Libertador en Primera Clase al tiempo que recibió la preciada réplica de “La Espada de Bolívar”.
“Esta es la espada de Bolívar, la espada de la liberación de los pueblos, para ti que la mereces. No exagero al decir que tú eres uno de los libertadores del mundo nuevo”, exclamó Chávez al imponerle la condecoración.
En gesto de reciprocidad, Ássad también le entregó a Chávez la Orden de los Omeya, la más alta orden de Siria y destacó que era una manera de rendirle tributo, así como al pueblo venezolano, por ser símbolos de la resistencia en América Latina y en el mundo entero. “En valoración de sus posturas de parte de las causas justas en el mundo y especialmente en nuestra zona árabe, de la causa palestina, de la causa de Siria de recuperar los territorios ocupados del Golán, en valoración a su lealtad a los valores humanos que usted y su pueblo representan, reciba el más alto orden de la República Árabe Siria”, exclamó al entregar la condecoración.
Desde el pasado 8 de diciembre, tras la caída del dictador sirio se difunden imágenes de la liberación de presos de cárceles sirias saliendo incrédulos a recibir el sol por primera vez después de no menos de 20 años sepultados bajo tierra en unas estructuras blindadas de la cárcel de Saydnaya. Un centro penitenciario creado por el régimen para castigar a quienes se le oponían. Más que una prisión el lugar ha sido denominado “centro de exterminio” y se le compara con el holocausto nazi. Familias enteras, jóvenes que perdieron sus vidas allí enterrados, al ser liberados por el movimiento que derrocó al dictador, al salir nada sabían del mundo que transcurría en la superficie. Un episodio que quedará grabado por generaciones de hasta dónde puede llegar la crueldad de los dictadores que se arrogan el derecho a permanecer eternamente en el poder.
La fascinación por las dictaduras y las alianzas que se han consolidado en 25 años de chavismo tienen una larga historia, y han llevado en Venezuela, no sólo a moldear “políticos” y formas de actuar a semejanza de tantos autócratas, sino que han buscado identificar a Simón Bolívar con figuras como el recién derrocado al-Ássad, ahora refugiado de Vladimir Putin en Rusia, Muamar Gadafi o Robert Mugabe; figuras de la estirpe de al-Ássad que han implantado los regímenes más sanguinarios de los últimos 50 años.
Un proyecto para permanecer
Cuando Chávez llegó a Miraflores ya sabía que su proyecto requería permanecer en forma indefinida como gobernante. Era el pensamiento que lo acompañaba desde sus tiempos en el ejército venezolano por lo que creó el Movimiento Revolucionario Bolivariano 200.
Pero no sólo era eso. La ambición de hacer realidad ese sueño compartido con su entorno militar y tantas personalidades que lo auparon, lo condujo a sentirse como una especie de mesías enviado por fuerzas espirituales para cumplir una misión, no solo en Venezuela sino en el mundo.
En muchos episodios mostró su autoidentificación con Bolívar como cuando irrumpió contra la democracia el 4 de febrero de 1992 y dijo: “el verdadero Bolívar, el Bolívar del pueblo, el Bolívar revolucionario, nació el 4 de febrero de 1992”. Quizás otro acto relevante fue el 15 de julio de 2010, cuando los científicos abrieron la urna de plomo que resguardaba los restos del Libertador, Chávez ordenó desalojar la sala en la que se encontraban también figuras del gobierno con la misión de exhumar los restos que allí reposaban para estar a solas con el Padre de la Patria.
En su acelerado mimetismo no requirió esperar los análisis de los especialistas que tenían la misión de comprobar si en efecto eran los restos de Bolívar. Allí, frente a quien consideraba “su padre” confesó que Bolívar le habló, se comunicó con él y le dijo: “¡sí soy yo! pero despierto cada cien años cuando despierta el pueblo…”
El episodio de la exhumación trajo críticas y supersticiones que comenzaron a circular. Seguidamente una serie de muertes en el entorno político del chavismo reforzó la idea de que “la maldición de Bolívar” se estaba cumpliendo, tal como aseguraban los promotores de la profecía.
A las supersticiones que germinaron tras las muertes de revolucionarios se unió la sospecha de que el maleficio hacía de las suyas también con algunos dictadores y autócratas aliados de la revolución, a los que Chávez ungió con la Espada de Bolívar, algunos de los cuales cayeron en desgracia, padecieron enfermedades o fueron derrocados.
Los dictadores y las espadas
El primer mandatario en recibir la Espada de manos de Chávez fue Fidel Castro en su visita a Venezuela el 19 de octubre de 2000, el más importante referente de la revolución chavista. Ocho años después el histórico líder de la revolución cubana anunció su renuncia como presidente y comandante en jefe después de medio siglo gobernando la isla y murió 16 años después dejando un país en la pobreza extrema y una histórica migración que aún no termina.
El líder del pueblo libio
En septiembre de 2009 Chávez condecoró con la orden del Libertador al dictador libio Muamar el Gadafi en la isla de Margarita, donde el líder africano se encontraba de visita oficial, tras haber participado en la II Cumbre América del Sur. En ese acto, Chávez reiteró: “el camino a la salvación del mundo es el socialismo(…) Estamos aquí para cambiar la historia, para acabar con el imperialismo, para construir el socialismo, el nuevo socialismo en Arabia, el socialismo en África, el socialismo en el Caribe, el socialismo en América Latina (…) El socialismo es el camino a la salvación de los pueblos (…) la salvación del mundo”.
“Esta es la espada que libertó a América hace 200 años (… ) esta espada está viva y hoy anda por América Latina a nombre de nuestro pueblo, de la revolución bolivariana, la entrego a ti, soldado revolucionario, líder del pueblo libio, líder de los pueblos del África”, le dijo Chávez.
Dos años después del homenaje, el 20 de octubre de 2011, el militar, dictador de Libia, que había logrado mantenerse por 42 años en el poder fue derrocado por fuerzas opositoras del Consejo Nacional de Transición. Luego de un ataque, intentando huir, fue capturado por un grupo de combatientes opositores y a pesar de rogar por su vida y pedir piedad, lo golpearon y le dispararon.
Solo y olvidado
Otro significativo homenaje en nombre de Bolívar lo recibió el dictador de Zimbabue, Robert Mugabe. El 27 de febrero de 2004, Mugabe asistió a la cumbre del Grupo de los 15 en Caracas y Chávez le entregó la Espada de Bolívar. Mientras en Venezuela se festajaba la presencia del líder africano, en Zimbabue cinco millones de ciudadanos habían abandonado su país. La hiperinflación destruía los ahorros y propiedades; la corrupción y la ideología acabaron con el sistema productivo; se expropiaron granjas agrícolas que eran la base de la economía y una mafia alrededor del dictador se apoderó del gobierno y las riquezas de la nación africana. Con 37 años en el poder, en 2017, se vio obligado a renunciar luego que su propio ejército le quitó el respaldo. Ya fuera del poder estuvo varios meses hospitalizado por un cáncer de pulmón y falleció en septiembre de 2019, de 95 años, en Singapur, donde residía en la soledad del exilio.
La historia de Putin
Vladimir Putin recibió la Espada de Bolívar de manos de Chávez en abril de 2010. Sin embargo, en enero de 2015, a dos años de la muerte de su gran aliado, Putin sorprendió al heredero, Nicolás Maduro, devolviéndole la Espada. La devolución a Maduro la hizo durante una gira presidencial por los países de la OPEP. La explicación ofrecida por el gobierno de Maduro es que había sido un gesto de amistad con el pueblo venezolano. Pero los creyentes en supersticiones no descartaron que el líder ruso tomase en cuenta el destino trágico de los autócratas, poseedores de ese símbolo de la “Libertad”. Lo cierto es que 10 años después Putin permanece en el poder y trata de avanzar con su proyecto de llevar a Rusia a ser el gran imperio que fue en la época de los zares.
En septiembre de 2019, Maduro volvió a entregarle a su homólogo de Rusia la réplica del sable que utilizó Bolívar en la batalla de Carabobo, durante la reunión que ambos mandatarios sostuvieron en el Kremlin.
El dictador originario
El 3 de enero de 2006, Chávez le entregó a Evo Morales una réplica de la espada de Bolívar, que el líder boliviano agradeció por el apoyo incondicional de Chávez y las facilidades para recibir 150 mil barriles de petróleo. En el encuentro, Morales y Chávez anunciaron su unión por la causa común del antiimperialismo: “estamos acá incorporándonos a esa lucha anti neoliberal y antiimperialista”, dijo Evo, y Chávez ratificó señalando: “Washington y sus aliados representan el eje del mal; nosotros somos el eje del bien. (…) Vamos a apoyarle modestamente para que se haga realidad lo que Evo ha llamado el rescate de la dignidad de Bolivia”.
Curiosamente, en marzo de 2014, se conoció la noticia de que le habían robado ese importante símbolo bolivariano cuando en sus memorias reveló un extraño incidente: “era linda la espada, estaba en mi cuarto, después de unos tres años reviso y el estuche estaba vacío. Me la robaron”.
Evo se mantuvo en el poder desde 2006 hasta 2019 cuando trató de reelegirse nuevamente a pesar de que la Constitución se lo impedía. Actualmente, con un país en una profunda crisis económica y política, intenta regresar al poder enfrentado a quienes fueron sus propios aliados. No devolvió la Espada como Putin sino que se la robaron de su propio dormitorio. Es factible que esa Espada de Bolívar aún se encuentre en algún lugar de Bolivia. Una historia que aún no concluye.
Los eternos aliados
Así otros aliados del socialismo, que han gobernado sus países durante años, como Cristina Kirchner, su fallecido esposo Néstor Kirchner y Lula Da Silva, formaron parte del exclusivo grupo de honrados con la Espada de Bolívar. A Cristina y Néstor con ambas espadas en la mano les fue muy bien durante unos cuantos años. A Néstor se la entregó el propio Chávez en 2003 al ser invitado a su toma de posesión que inició la era de los Kirchner. En 2007 lo sucedió su esposa Cristina, quien al día siguiente de ser electa recibió la Espada de Bolívar. Gobernaron sin contratiempos durante los primeros años. Pero en 2010 Néstor falleció de un paro respiratorio.
Cristina asumió la presidencia en diciembre de 2007, repitió en 2011 y culminó su mandato en 2015. Fue calificada por la revista Forbes como una de las mujeres más poderosas del mundo. Sin embargo, a partir de 2017, siendo senadora por Buenos Aires, comenzaron las acusaciones en su contra por corrupción, lavado de dinero y traición a la patria. Fueron 745 denuncias en su contra y de funcionarios y ministros de su tren gubernamental. Cristina tiene 298 denuncias y 10 expedientes aún abiertos.
Tal vez siguiendo los ejemplos de sus aliados, Putin y Morales, Cristina denunció en septiembre de 2016 que le habían sustraído las dos réplicas de la Espada de Bolívar, la de ella y la de su fallecido esposo, que se encontraban en su residencia en la región costera de Calafate, durante una inspección judicial.
La historia de Cristina, al igual que la de Lula Da Silva ha trascurrido entre conflictos legales y su apetencia por el poder. Lula además de los juicios por corrupción ha padecido graves enfermedades y luego de su regreso al poder desde 2023, sigue en la lucha por la sobrevivencia. Su compleja carrera comenzó desde aquel cumpleaños número 57, dos días antes de su triunfo electoral de 2002. Ese día, el 27 de octubre, Chávez le envió al jefe del Partido de los Trabajadores una réplica de la Espada de Bolívar a nombre de la Revolución Bolivariana junto a los “líderes libertarios que cambiarían el mundo”. Actualmente se recupera luego de dos intervenciones para drenar el hematoma que se le había formado en el cráneo, producto de una caída en octubre pasado.
@folivares10
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