
Tomada de Reuters
El presidente ruso, Vladimir Putin, negó que la caída del expresidente sirio, Bashar Al Assad, se trate de una derrota estratégica para Rusia.
«Se intenta presentar lo que ocurrió en Siria como una derrota para Rusia. Les aseguro que no es así», confirmó Putin durante su conferencia de prensa anual, y dijo que, pese a darle asilo en su país, aún no ha mantenido una reunión con Al Assad, pero piensa hacerlo.
Putin, considerado un gran aliado de Siria junto a Irán, que ayudó militarmente a Assad en 2015, dijo que el ejército ruso fue desplegado en Siria «hace diez años para que allí no se creara un enclave terrorista como en Afganistán. En su conjunto, logramos nuestro objetivo».
Señaló que los grupos que combatieron desde 2011 contra Damasco, «han vivido cambios internos». «No en vano Estados Unidos y muchos países europeos quieren entablar relaciones con ellos. Si son organizaciones terroristas, ¿por qué se meten ahí? Eso significa que ellos han cambiado», reflexionó.
«Debemos pensar en ello, ya que aún debemos decidir como se desarrollarán las relaciones con aquellas fuerzas políticas que ahora controlan o controlarán la situación en el país en un futuro. Nuestros intereses deben coincidir», indicó.



















