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La Universidad necesaria: la transformación que falta

Tomada de Alfabetización Digital

Alex Fergusson 05.02.26

La necesidad de transformar/reformar la educación superior no es solo una cuestión de actualización o “cambio curricular”; es una respuesta necesaria a una transformación estructural de la sociedad, la economía, la tecnología y el mercado laboral.

Las universidades se encuentran en una encrucijada donde el modelo tradicional de «transmisión de conocimiento, su modo de pensar y su modo de trabajar”, está requiriendo ser reemplazado por otro que permita gestionar las competencias y la complejidad.

​Para adaptarse a estos cambios, la transformación/reforma universitaria debería articularse con base a cuatro pilares fundamentales:

A)Flexibilidad curricular y micro-credenciales, pues el modelo de carreras rígidas de 4 a 6 años está perdiendo vigencia frente a un entorno que demanda aprendizaje continuo (aprendizaje a lo largo de la vida), esto incluye, ​modularización, es necesario dividir los grados en módulos independientes que permitan al estudiante entrar y salir del sistema según sus necesidades; ​micro-credenciales, puesse deben reconocer habilidades específicas obtenidas en cursos cortos, permitiendo que el estudiante construya su perfil profesional de forma personalizada; ​inter y transdisciplinariedad, ya que el conocimiento nuevo, el que nos permitirá enfrentar el futuro, ya no está en el corazón de las disciplina, sino que son productos de la hibridación y de lo que ocurre en las fronteras de las disciplinas, lo cual supone eliminar los «claustros» académicos para que un estudiante de ingeniería o ciencias pueda cursar filosofía o ética aplicada, o uno de artes aprenda sobre gestión de datos o computación.

​B) Integración de la Inteligencia Artificial y tecnología, pues la tecnología ya no es solo una herramienta de apoyo, sino el entorno donde ocurre el aprendizaje. Esto requerirá la ​personalización del aprendizaje, pues al usar Inteligencia Artificial (IA) se podrán detectar las lagunas de conocimiento de cada alumno y ofrecer rutas de estudio adaptadas; alfabetización digital profunda, pues no basta con saber usar software; se requiere entender la ética y la lógica de los algoritmos y la gestión de la información en la era de la desinformación.

C) El nuevo rol del docente: De orador a mentor, puesen un mundo donde el contenido está disponible a un clic, la función del profesor debe transformarse radicalmente, para convertirse en un ​facilitador de experiencias, ya quedebe diseñar retos y proyectos con contenido práctico, donde el alumno aplique lo aprendido, más que dictar conferencias magistrales, así desarrollar competencias blandas (“Soft Skills») y fomentar el pensamiento crítico, la resiliencia, el trabajo en equipo y la inteligencia emocional, áreas donde la IA aún no puede competir.

D) Vinculación orgánica con el sector productivo, ya que la brecha entre lo que se enseña y lo que se requiere en el mundo real es uno de los mayores desafíos actuales. Esto supone la concreción de modelos dualesque alternan periodos de formación en la universidad con estancias prácticas reales en empresas o centros de investigación aplicada, pero también se debe fomentar la ​investigación aplicadapara orientar los trabajos de grado y postgrado a resolver problemas reales del país, de la comunidad o de la industria local.

​Pero no basta con querer cambiar; las universidades enfrentan barreras significativasy grandes desafíos para la implementación de los cambios. Los más relevantes son: un modelo epistemológico disciplinario y simplificador que impide la visión del todo y de las partes, así como la hibridación; un modelo organizativo que entorpece la comunicación, la cooperación y la integración, y convierte a la universidad en un verdadero archipiélago; un modelo pedagógico que promueve la domesticación y no el discernimiento ni el desarrollo del pensamiento crítico; una cultura de resistencia al cambio y unos modos de pensar y hacer que con frecuencia perciben la flexibilidad como una pérdida de rigor; una ​burocracia administrativa cuyo modo de pensar y trabajar tienen como propósito principal mantenerse a sí misma y cumplir con sus normas y reglamentos, por lo cual suelen ser incapaces o muy lentos para responder a los cambios externos y, particularmente, a los tecnológicos; y finalmente, una brecha digital que deja atrás a la institución misma y a los estudiantes con menos recursos económicos o con formación más deficiente, pero también a los portadores de condiciones especiales.

La revolución de la IA

Como si esto fuera poco, la impronta de la IA, nos está forzando a considerar los siguientes temas: a) el fin del «ensayo estándar» y el examen de memorización, pues como la IA puede escribir ensayos coherentes en segundos, las universidades están siendo empujada a migrar hacia modelos de ​evaluación de procesos y no solo del producto, ya no basta calificar solo el trabajo final, sino las versiones previas, los mapas mentales y las instrucciones que el alumno usó para colaborar con la IA; ​defensa oral y debates  que valoren la capacidad de argumentar en vivo: si no puedes explicar tu trabajo frente a un panel, no importa qué tan perfecto sea el texto. ​Evaluaciones adaptativas en tiempo real, ya existen plataformas que utilizan algoritmos para cambiar la dificultad del examen mientras el alumno responde. Si el sistema detecta que domina un tema, pasa automáticamente a preguntas de nivel superior o de aplicación crítica, o si la IA identifica que un estudiante se detiene demasiado tiempo en una pregunta específica, entonces sugiere una ruta de aprendizaje diferente para ese concepto antes de seguir evaluando. ​

En áreas como medicina, ingeniería o negocios, la evaluación se traslada a entornos virtuales con el uso de «gemelos digitales» y simulaciones que permiten que tanto el profesor como el estudiante enfrenten escenarios impredecibles como ocurre con un paciente virtual o a una crisis financiera simulada por IA. Allí no hay una «respuesta correcta» única, sino una serie de decisiones cuyas consecuencias, la IA evalúa en tiempo real. Además, en lugar de esperar semanas por una nota, el estudiante recibe un informe detallado sobre sus fortalezas y debilidades al terminar la simulación.

También es posible evaluar la capacidad de pensamiento crítico frente a la IA, que permita a profesores y estudiantes identificar los errores, sesgos éticos o falta de fuentes en el texto o respuesta producida, así como desarrollar la habilidad para integrar información generada por máquinas con investigación propia y juicio humano.

Se trata entonces, sin duda, de enfrentar grandes dilemas particularmente, el de seguir como estamos o innovar, pues el futuro inmediato nos está exigiendo redefinir el sentido y propósito de la universidad, apresurar los cambios y aumentar la resiliencia.

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