Espacio plural

¿Qué está pasando con las capacidades del régimen chavista para gobernar y sortear la crisis?

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Werner Corrales Leal / 25 de junio de 2015

Entre algunos políticos de Oposición se oye con frecuencia decir “Yo no veo que el gobierno se esté cayendo… Está intacta su capacidad para ejercer el poder”, mientras en otros grupos suele escucharse “Está muy débil, es necesario aprovechar esta oportunidad”.

EP Werner Corrales 2A continuación ofrezco algunas reflexiones basadas en los signos que percibo en cuatro esferas del ejercicio del poder por el gobierno.  Se trata de ámbitos en los cuales es necesario hacer seguimiento a la capacidad del régimen para gobernar, y en los que es recomendable tener acciones estratégicas para promover el cambio.

Ellos se refieren a la capacidad del régimen para mantener funcionando la economía dentro de límites que eviten la precariedad extrema y la desesperación de la población; de la eficacia del sistema de represión violenta del régimen para atemorizar y promover acatamiento; de la habilidad del gobierno para generar y difundir información que influya positivamente en las percepciones que la población tiene sobre las dos capacidades anteriores y sobre el origen de sus propios problemas vitales; y de la cohesión que exista entre los diversos actores y grupos de interés en el seno del gobierno mismo, que le permiten (o le pueden impedir) poner en funcionamiento pleno las capacidades mencionadas.

EP Werner Corrales 3La capacidad del régimen para mantener funcionando la economía

El gobierno se encuentra prácticamente impedido para detener o siquiera estabilizar la crisis económica, y su insolvencia para reducir la inflación y ampliar la oferta de divisas en el corto plazo es evidente, lo que tiene graves secuelas en la imposibilidad de normalizar el abastecimiento interno de bienes o la provisión de servicios de energía, agua y atención de salud.  No es probable que la capacidad de maniobra económica del gobierno mejore en el corto plazo para paliar la situación de precariedad que sufre actualmente la población.

En esta esfera la incapacidad de gobernar se ha producido por una crisis de balanza de pagos, la cual podría provocar una deriva híper-inflacionaria y el régimen no puede objetivamente dominar.  Un auxilio internacional para balanza de pagos solo es imaginable si el Estado de Venezuela revierte las políticas que han sido fundamentales para la construcción del poder chavista, lo que implicaría que ya no fuese este régimen quien implementase tal reversión.

Como veremos más adelante, puede esperarse que el gobierno arrecie esfuerzos a través de su sistema comunicacional para que no cale en la población la idea de que él es culpable de su precariedad económica o es incapaz para resolverla, y para que se consolide la imagen de que él se encuentra en una lucha denodada -que va ganando- contra “La Guerra Económica del imperialismo y la burguesía apátrida”.

EP Werner Corrales 4La eficacia del sistema de represión

Las batallas campales que han protagonizado recientemente Pranes, Colectivos y Mega-Bandas contra grupos armados del CICPC, la PNB y la GNB (p.e. las batallas de Maracay y de la Cota 905), no son expresión del “desbordamiento del hampa”.  Mucho más ominoso que eso, son signos de la fractura interna que está viviéndose en las redes paramilitares de coerción que concibió Chávez mismo, las cuales ordenó que actuasen con la jefatura o la curaduría de activistas muy ideologizados, como fueron los ministros que definieron “Zonas de Paz” y negociaron privilegios con los Pranes, o los alcaldes de Caracas y los líderes comunales que apadrinaron en su momento a los Círculos Bolivarianos y los Colectivos.  Estas redes se insertan junto a las organizaciones policiales y castrenses en un solo sistema de represión construido por el chavismo, sobre el cual influyen enormemente los jefes de inteligencia militar.

Aliados de las FARC, a quienes aseguraban desde los comienzos del gobierno de Chávez refugio logístico, provisión de armas y apoyo financiero, esos jefes tenían las manos libres para “intervenir” el excedente económico del tráfico de drogas negociado con los guerrilleros, lo que los exponía a sumergirse en aquellos negocios. La exposición internacional de los carteles y otros complejos delictivos del régimen no es pues una señal de simple corrupción de militares, sino un signo de que Coerción Violenta, Delincuencia Organizada y Corrupción son pilares y no desviaciones del régimen chavista.  Que las acusaciones internacionales a esos jefes sean hoy de conocimiento de todo el mundo, incluida toda la población venezolana, alimenta el descrédito del tren gubernamental y de su cúpula militar en el seno de la Fuerza Armada.

Lo que estamos viendo en este ámbito no es aún el desmoronamiento del sistema total de coerción, en el cual la Fuerza Armada juega un rol muy importante, pero sí una acelerada pérdida de control sobre la parte paramilitar-partidista del sistema, que  puede ser precursora de una eventual reacción abierta de actores militares, ante el desafío que siempre ha planteado la concurrencia de FAN y paramilitares en el monopolio constitucional que tiene la primera sobre el empleo de las armas.

EP Werner Corrales 5La hegemonía comunicacional del gobierno y su habilidad efectiva para comunicar y difundir

La hegemonía comunicacional del régimen prácticamente se completó en los últimos ocho años.  Para 2014 ya habían sido adquiridos, intervenidos por la fuerza o neutralizados por “auto-censura” todos menos dos diarios de circulación nacional, casi todas las estaciones y circuitos nacionales de radio, y prácticamente todas las televisoras nacionales de señal abierta.

Como consecuencia del hecho comentado, hasta el año pasado las percepciones de la mayoría de la población sobre la crisis no habían llegado a plantear un cuestionamiento masivo del gobierno de Maduro, pero pareciera que la habilidad gubernamental para comunicar y difundir historias ya se está agotando.  Las más recientes encuestas de opinión muestran que una mayoría muy significativa de la población, aun en los estratos más humildes, rechaza la gestión económica del actual gobierno, y no cree en la historia de la “Guerra Económica”.

No puede decirse lo mismo de la imagen que tiene en la población la capacidad represiva del Estado.  Independientemente de la antipatía que muestra la mayoría de los encuestados contra la Policía Nacional, la Guardia Nacional y los Colectivos, permanece el temor ante la acción de estos grupos contra las manifestaciones de la Oposición, porque no se ha consolidado totalmente la idea de que estas últimas pueden hacerse 100% pacíficas.   Una primera desviación de esta tendencia se produjo en las exitosas concentraciones del 30 de mayo pasado, las cuales fueron masivas y no registraron ninguna violencia de manifestantes en más de treinta ciudades del país.

Dos hipótesis podrían sustentarse en una proyección a corto plazo de estos signos de capacidad e incapacidad comunicacional del gobierno.  Una primera sería que las percepciones actuales de la población sobre cómo los afecta la crisis y quienes son los culpables de la misma, solo podrían cambiarse con medidas efectivas del gobierno en la economía, lo cual es extremadamente improbable como antes vimos.  La segunda es que la Oposición tendría que hacer grandes esfuerzos logísticos y comunicacionales para que sus simpatizantes protesten y ejerzan control de los eventos para evitar efectivamente la violencia.

EP Werner Corrales 6Y… Tres indicios de debilitamiento de la cohesión interna del gobierno.

El primer indicio de pérdida de cohesión política al interior del régimen es la activación real como “enemigos” que han tenido personajes y grupos políticos y medios de expresión que fueron muy cercanos a Chávez, quienes están  confrontando abiertamente al gobierno en Venezuela y tienen aún influencia y prestigio en el chavismo (p.e. Aporrea, Giordani, Evans, Osorio, Navarro, Fuenmayor, Barreto, Marea Socialista y otros), o que están cooperando con agencias de otros países comprometidas en la persecución de crímenes internacionales como el tráfico de drogas, el lavado de dinero y el apoyo al terrorismo (casos de Isea, Aponte Aponte, Salazar, etc.).

El segundo indicio, muy importante, es la aparente modificación de los equilibrios de fuerzas que podría suceder en el futuro inmediato entre Maduro y Cabello, uno que hasta ahora alinea al “mando militar chavista” y otro que es alineado por el poder cubano.  Ese ajuste podría estarse acordando en las negociaciones que ha tenido el presidente de la Asamblea Nacional con los gobiernos de los EEUU y de Cuba con miras a apoyar la “reconciliación cubano-americana”, lo que implicaría -entre otras cosas- que Cabello adquiera más poder a cambio de resolver la contradicción que hay entre la mayor parte de la oficialidad de la FAN y la cesión de soberanía que el gobierno de Maduro ha hecho en favor de Cuba.

El tercer indicio tiene que ver con posibles descontentos crecientes en el seno de la FAN.   Por una parte ese descontento es alimentado por el descrédito creciente que tiene el tren de altos jerarcas civiles y militares del régimen, hecho ya antes comentado.  En segundo término, dependiendo de qué se exija de la FAN en el nuevo equilibrio de fuerzas antes comentado entre Maduro y Cabello, las contradicciones internas al gobierno podrían elevarse por un descontento eventualmente mayor de la oficialidad si la solución que se le exige es deponer posturas nacionalistas y anti-injerencistas frente al gobierno y a jefes militares cubanos.

EP Werner Corrales 7Una conclusión final… “Por ahora”

Los cuatro ámbitos comentados no son independientes, cada uno de ellos es un “subsistema” que se interconecta con los demás, cuya fortaleza o debilidad contribuye a la de los otros tres.  Que se debiliten ampliamente el poder o la eficacia del régimen en uno o dos de esos ámbitos no es poca cosa.  Ello no anuncia el colapso del régimen pero puede interpretarse como un signo precursor de las condiciones sistémicas para  el cambio político.  Conocer en cada instante la capacidad real del régimen para gobernar, nos permite crear estrategias dirigidas a favorecer ese cambio.

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