Opinión y análisis

Cuando me llames Poder

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Fernando Arreaza Vargas, 30 de septiembre de 2016

Siempre es difícil aterrizar conceptos generales. La verdadera magia de los estrategas es saber adaptar las grandes teorías a su tiempo y a su terreno. Todo lo que nos digan los libros, la historia y las teorías tiene que ser tomado con cautela; cada conclusión es una conclusión en su contexto.

Dicho esto, introduzco el término Poder. Esta columna se llama Bitácora del Poder, y para entender los fenómenos políticos mundiales hay que tener un concepto claro (y desmitificado) de poder. Su importancia radica en el hecho de su omnipresencia e influencia. Entenderlo no te asegura dominarlo, pero sí te permite diseñar estrategias que aumenten tus posibilidades de obtenerlo. Alinsky, en su texto Reglas para Radicales, deja claro dos cosas: en la política no hay caminos seguros y para cambiar el sistema tienes que trabajar dentro del sistema.

El poder es la capacidad de que otros hagan algo que de otro modo no harían. La propia palabra tiene una connotación negativa; sugiere una obligación, un sometimiento. Sin embargo, debemos quitarle esa carga al concepto. Castells propone una teoría en El Poder de la Comunicación: el poder es relacional. El poder nace de una relación entre dos o más actores; Alinsky explica algo parecido cuando nos dice que el poder y el contrapoder nacen de la misma raíz, uno existe porque el otro coexiste. Es un sistema binario, es inseparable. El poder simplemente es la expresión de una ecuación que dura un determinado período de tiempo, una ecuación con un cambio latente e inminente. Mientras que el actor con el poder trabaja por mantener el status quo, el contrapoder trabaja por alterar la ecuación.

Castells propone entender este panorama con redes. Hay muchas redes de poder y cada red tiene sus nodos. Los nodos tienen funciones y su pertenencia a la red está supeditada a su función en el sistema. La primera lucha de cada individuo es pertenecer a una red; si estás fuera de la red no eres poder ni contrapoder, sencillamente no eres parte. Volvemos a Alisky: para cambiar al sistema tienes que trabajar dentro del sistema, bajo sus condiciones.

Cambiando el poder

Toda la teoría del mundo carece de sentido sin resultados prácticos. Entonces ¿Cómo alteramos las ecuaciones de poder?

Para ello, acudimos a Schattschneider. Este autor nos explica el desarrollo y manejo de los conflictos. Toda lucha implica poder y conflicto. El conflicto es la disputa de intereses entre dos o más actores. Al inicio del conflicto la ecuación de poder está más o menos clara: un actor tiene un determinado poder sobre el otro, y este lucha por obtenerlo. Entonces, la única manera de alterar la ecuación es introducir nuevas variables.manipulacion-mediatica

Schattschneider pone un ejemplo similar para explicar la volatilidad y funcionamiento de los conflictos: un policía y un afroamericano están en el bar de algún pueblo. Uno de los dos deja su cerveza sobre la mesa y el otro la agarra por equivocación. Momentos después los dos están inmersos en una pelea y la gente se empieza a congregar alrededor. Sin importar cuál de los dos individuos supere al otro, la escalada del conflicto involucra más gente progresivamente hasta terminar en confrontaciones con los derechos civiles como bandera. Aquellos dos tipos estaban peleando por una cerveza, el único poder de por medio era la autoridad de uno y la fortaleza física de ambos. Al involucrar a la audiencia muchos factores más entraron en el contexto.

La mayoría de los conflictos comienza con una chispa absolutamente involuntaria, por eso dominar las tácticas para controlar los conflictos es una gran ventaja. La sociedad en general se involucra con una batalla, le genera emociones y deseos. Las crisis siempre están latentes, las tensiones están subyacentes en la sociedad hasta que consiguen un desahogo y se exteriorizan.

Entendemos entonces que los conflictos cambian cuando involucras a más actores, más variables en la ecuación. Por eso el autor nos dice que cuando comience una pelea fíjate en la audiencia. Aquí es cuando comienza la lucha entre la privatización vs. la socialización del conflicto. El actor de poder siempre tratará de bloquear nuevos actores que cambien la ecuación y el contrapoder de incluir más protagonistas para alterar el juego.

La Narrativa

Ahora que entendemos el desarrollo de los conflictos y las ecuaciones del poder, podemos hablar de la narrativa. La realidad es que la sociedad tiene un infinito número de conflictos. Al igual que las redes de Castell, hay innumerables cantidades de relaciones, tensiones y temas por los cuales se pueden crear disputas. Nosotros como humanos estamos incapacitados de abordar todos al mismo tiempo. Ergo, la clave está en controlar los conflictos que se discuten en la palestra pública.

Schattschneider expone claramente que aquel que determina lo que le atañe a la política nacional maneja el país. La definición de alternativas es el instrumento supremo del poder. La clave está en identificar los conflictos que mejor sirven a tu propósito para obtener o retener el poder. Si tienes el control promueves los conflictos que mejor sostienen el status quo y tu posición en él, si lo quieres obtener fomentas o soportas aquellos que obligan a una redistribución de fuerzas.

Para ello, no es suficiente solamente definir los conflictos. Como hay un infinito números de conflictos, también hay un infinito número de perspectivas sobre ese conflicto. El siguiente paso es posicionar una narrativa que sostenga tu visión y tus mensajes sobre el problema. Si vas a promover una discusión quieres que esa discusión se haga bajo tus términos. En nuestras conversaciones diarias podemos tener o no la razón simplemente dependiendo de la manera en la que se enfoque la discusión.

El control y manejo de los mensajes se vuelve fundamental. Si te apropias de la narrativa tú puedes decidir quiénes pelean, el bando al que pertenecen y las armas que pueden esgrimir. La construcción y control de la narrativa por un tiempo prolongado te permite incluso crear precedentes que moldeen la conversación indefinidamente.

La estrategia política

La estrategia en la política funciona como los desiertos. El horizonte crea la ilusión de una meta final, un destino. En realidad, no hay conclusiones tristes ni felices porque nada es permanente. Simplemente existen hitos que se alcanzan y te permiten reconsiderar tu estrategia.

En la mecánica cuántica hay un término llamado ¨complementariedad¨, explica Alinsky. Este principio de Niels Bohr explica fenómenos contradictorios por una naturaleza complementaria de dos propiedades que no permite medirlas al mismo tiempo. Las contradicciones existen y son señales de que vas por buen camino. Cuando trabajas como estratega y alcanzas una cima, simplemente verás otra cima más lejos. Ese es el buen camino.laboral08.jpg

El poder puede llegar de manera circunstancial o premeditada. El estratega no lucha contra esa realidad, trabaja sobre ella. Castells explica que el poder es relacional, pero el dominio es institucional. Cada red tiene unas reglas, un contexto; y de acuerdo a ellas armas tu estrategia. Identificar la ecuación y sus componentes te permitirá alterarla con un propósito. Hay nodos en la red que te permiten controlar la narrativa y otros cambiar la posición de las instituciones. Cuando le identifiques y le llames poder, tendrás tu estrategia.

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