
Tomada de EuroNews
José G Castrillo M. (*)
Un droide es un robot ficticio, especialmente conocido por su aparición en el universo de Star Wars. En esta saga, los droides son máquinas autónomas o semiautónomas diseñadas para realizar diversas funciones, como asistencia y combate, entre otras. Un dron (vehículo aéreo no tripulado o UAV, por sus siglas en inglés) es una aeronave que vuela sin piloto a bordo. Se controla de forma remota por un operador humano o, en algunos casos, de manera autónoma mediante programas de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial (IA) es una rama de la informática que busca crear sistemas o máquinas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana. Estas tareas incluyen el aprendizaje, el razonamiento, la resolución de problemas, el reconocimiento de patrones, la comprensión del lenguaje y la toma de decisiones.
Aunque estos tres elementos hasta hace poco nos parecían de ciencia ficción, en realidad se están usando, en forma acelerada en la realidad. La guerra en Ucrania es el campo de experimentación de estas herramientas tecnológicas.
En abril de 2026, las fuerzas ucranianas lograron un hito militar al capturar a un grupo de soldados rusos utilizando exclusivamente drones aéreos y robots terrestres. Según informes, la 3ª Brigada de Asalto Mecanizada ucraniana empleó una combinación coordinada de drones aéreos (para reconocimiento y ataques de precisión) y robots terrestres (como el Droid TW-7.62, equipado con inteligencia artificial) para cercar una posición rusa. Los soldados rusos, al verse rodeados y sin capacidad de respuesta, optaron por rendirse. Esta operación se destacó por ser la primera vez en la guerra que se capturó territorio enemigo sin la intervención directa de infantería ucraniana y sin registrar bajas propias.
Aunque esta guerra ha sido altamente costosa en términos de vidas humanas y recursos materiales, para ambos bandos, se aprecia una tendencia firme, en el uso de máquinas para el combate en el campo de batalla. En un horizonte de 10 a 20 años, las fuerzas armadas, con miles de hombres, se reducirán drásticamente, con solo unos pocos gestionando tras los frentes de batalla a los droides y drones (aéreos, terrestres y marítimos), con la inteligencia artificial gestionando en tiempo real el campo de batalla, procesando miles de datos e imágenes obtenidos de miles de sensores y satélites, que permitirán al operador humano o la inteligencia artificial(IA), tomar decisiones sobre qué hacer en el campo de batalla.
En la actualidad, las fuerzas armadas de todo el mundo, apenas están valorando y sacando lecciones sobre la guerra de drones y el uso de la inteligencia artificial. Estados Unidos y China han avanzado en estos asuntos, pero Alemania, Francia e Inglaterra, y la OTAN en general, están rezagadas en la adecuación tecnológica y doctrinal.
En los ejercicios militares que la OTAN ha realizado en el flanco oriental (cerca de la frontera con Rusia), tras la invasión de Moscú a Ucrania, se aprecian miles de hombres, tanques y vehículos blindados, realizando operaciones simuladas de combates tradicionales. Si la OTAN, entra en combate con su esquema operativo tradicional, movilizaciones masivas de miles de hombres y equipos, sería derrotada, en el campo de batalla del futuro: la guerra de los drones y la I.A.
El arte de la guerra tradicional, basado en grandes movilizaciones de fuerzas terrestres, con cobertura aérea, ya no serán viables y mucho menos exitosas, ante los miles de sensores y drones que crearán un mapa en tiempo real del campo de batalla en las líneas del frente. El ejército ruso ha pagado el costo de apegarse a su doctrina militar de avasallar o saturar con miles de hombres el campo de batalla, para obtener ganancias territoriales mínimas.
En la guerra contra Irán se demostró cómo el uso masivo de drones-sistemas de armas más baratos que las grandes plataformas costosas como misiles balísticos, de crucero-, saturaron los más avanzados sistemas de defensa antiaérea (Patriot, Cúpula de hierro y otros), generando daños materiales y psicológicos en Israel, EAU, Qatar, Arabia Saudí.
En definida, estamos frente a un punto de inflexión en el arte de la guerra, con la masificación en el uso de estas nuevas tecnologías, que cambiarán para siempre el campo de batalla. La producción industrial a gran escala de estas herramientas abaratará sus costos unitarios, por tanto, el uso en grandes cantidades (drones, coordinados con I.A) saturarán todos los sistemas de defensa. Pasaremos de la guerra entre hombres a la guerra entre máquinas.
La guerra de las galaxias no se inició en un lugar del espacio infinito, se está fraguando en los campos de batalla de Europa Oriental, particularmente, en Ucrania.
Esperemos que esta revolución tecnológica, no genere una máquina tipo Skynet, que se vuelve consciente y decide exterminar a la humanidad para asegurar su propia supervivencia, como en la saga de ciencia ficción Terminator.
(*) Politólogo/Magíster en Planificación del Desarrollo Global.
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