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Benigno Alarcón: “El Gobierno puede negociar su salida o aferrarse al poder”

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La mesa de diálogo entre Gobierno y oposición instalada hace una semana ha desencadenado una serie de estimaciones y declaraciones que ponen en entredicho la credibilidad de este encuentro, que en principio supone dirimir las dificultades políticas y alcanzar la paz en el país.

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Discursos subidos de tono por parte del oficialismo, constantes exigencias que hace la Mesa de la Unidad Democrática y declaraciones del enviado papal en donde deja muy claro que en Venezuela no hay comida ni medicamentos, permiten inferir que este mecanismo no redimirá la libertad tan rápido como lo demanda la ciudadanía.

En una entrevista concedida a El IMPULSO, el director del Centro de Estudios Políticos de la Universidad Católica Andrés Bello (CEP-UCAB), Benigno Alarcón, calificó de terrible “la puesta en escena” del domingo 30 de octubre, donde bajo la mediación de El Vaticano finalmente se pudieron estrechar la mano ambas fuerzas políticas en señal de reconocimiento.

Argumentó su apreciación partiendo de lo poco creíble que suena la supuesta iniciativa del Ejecutivo, pues con detalles muy simples pero de gran significación dejaron ver que el objetivo es reducir la confianza que ha colocado la mayoría de los venezolanos en los actores de oposición. El Presidente de la República dispuesto en el centro de la mesa, monseñor Claudio Celli (representante de El Vaticano) sentado del lado oficialista y Ernesto Samper en compañía de José Luis Rodríguez Zapatero instalados en el ala opositora de la sala, manifiestan que existía un propósito diferente, lejos de llegar a acuerdos concretos.

“Cuesta creer que esta ubicación haya sido accidental. Pienso que fue perfectamente calculada justamente para que los electores de oposición cuestionaran a sus representantes y para tratar de debilitarlos”, indicó.

Aunado a este planteamiento, el abogado considera que mientras una fuerza deja claro que es necesaria la liberación plena de los presos políticos y la devolución del revocatorio o en su defecto de unas elecciones generales, la otra “se sienta” y gana oxígeno para continuar en el poder por más tiempo.

“Estamos en un diálogo muy débil y ojalá que no fuese así porque yo sí creo que todo proceso de cambio político y de transición necesita una negociación y una mediación, sin embargo, lo que vemos es un diálogo poco creíble que pareciera no estar orientado a buscar soluciones en lo político sino que persigue ganar tiempo y reducir las posibilidades de que la protesta escale y por el otro lado, tratar de alguna manera atrasar el proceso del revocatorio.”

Riesgo de tener las manos vacías

Bien aclaraba el presidente del Parlamento, Henry Ramos Allup, el pasado 1 de noviembre, que en todo proceso de negociación eran primordiales las transacciones y concesiones de manera tal que ninguna de las partes saliera perjudicada en cuanto al petitorio presentado. Y bajo esa premisa y con otros aportes de Julio Borges, la Asamblea Nacional “difirió” la declaratoria de responsabilidad política del Primer Mandatario y la marcha destinada al Palacio Presidencial, luego de que por varios días anunciarán en gran magnitud a la población que el abandono del cargo se haría sin contemplaciones.

Ante ello, Alarcón comentó “el hecho de que hagas una concesión, aunque implique la paralización parcial de alguna acción, puede ser aceptable pero no necesariamente deben prorrogarse otras acciones. Ejemplo de ello es Colombia cuando negociaba con la guerrilla, pues aunque no se trataba de un proceso de transición, no dejaron de perseguir a estos grupos irregulares”.

A su juicio, cada día en el que los diversos sectores que componen la MUD tratan de buscar un acuerdo, el tiempo transcurre en contra.

Iniciativa popular sin rumbo fijo

Es importante destacar que no solo es el escenario político el que está en juego sino también el rol de la población en torno a estas decisiones que pudieran perjudicar tanto a la oposición como al Gobierno nacional; fe de ello se vivió el 26 de septiembre en Caracas, cuando desde la autopista Francisco Fajardo miles asomaron la posibilidad de ir al Palacio de Miraflores ese mismo día, pues el temor al parecer impedía que las filas de la MUD decidieran finalmente movilizarse hasta el oeste de la ciudad.

De igual forma se debe rescatar que aunque Ramos Allup exprese en reiteradas ocasiones que el 70% espera un diálogo, la realidad se corresponde a que la paciencia está llegando a su límite, pues ciertamente, mientras se dirimen causas, consecuencias políticas y se establecen treguas, las cifras de desabastecimiento, inseguridad e inflación continúan aumentando.

Para Alarcón, quien también se desempeña como politólogo, esta iniciativa que de acuerdo con el panorama podría generarse, es sumamente peligrosa por la inexistencia de un agente que guíe, decida y administre los diversos sentimientos que invaden a la mayoría.

“Normalmente los procesos que han sido anárquicos, sin liderazgo, que terminan pasando por encima a todo el mundo, suelen terminar muy mal y no es lo deseable en nuestro país. Por eso, si la respuesta que termina dando el liderazgo político no está alineadas con las expectativas de la gente lo que puede suceder es que haya una iniciativa popular”, aseveró.

Devuelvan los derechos

De igual manera, advirtió que el resultado más robusto es la devolución de los derechos constitucionales que se han visto quebrantados por sentencias del Tribunal Supremo de Justicia y posterior respaldo del Poder Electoral como ocurrió con el revocatorio. “Hay que devolverle a la gente la oportunidad de un cambio político”, añadió.

Tras ser consultado cómo se podría conquistar esta hazaña, dado a que al Poder Legislativo- órgano electo por el pueblo- le han restado competencias por estar “en desacato”, contestó que en primer lugar habría que estar conscientes de que en Venezuela desde hace mucho no reina la democracia y que en condiciones normales, los procesos de transición traen bajo la manga la figura de la negociación, la cual no se da porque determinado gobierno “sea bueno, se porte bien o la población confíe en él”, sino porque no tiene más opción sino salirse del juego político y reducir el costo que esto implique. Es entonces cuando la MUD, en este caso, debe adquirir mayor gallardía y hacerse eco del poder que se le otorgó en las elecciones parlamentarias para que los venezolanos puedan mediante el voto o la protesta pacífica conseguir que Nicolás Maduro negocie.

“Si la oposición pierde su capacidad de movilización, bien sea por desconfianza o por desaplicar la convocatoria, pues a partir de allí el Gobierno no tiene ningún incentivo para negociar absolutamente nada. Básicamente tienen que jugar con el poder real que es la mayoría de la gente”, apuntó.

Ni con votos ni con balas

Así se refirió el Presidente a la oposición, que ni con votos ni con balas, su adversario político pisaría el Palacio de Gobierno; tal aseveración deja en entredicho para Alarcón todo acuerdo posible, lo cual es lamentable luego de que supuestamente se reconociera que el cambio político es uno de los escenarios planteados, aún y cuando las vías han sido cerradas contundentemente. Por otro lado, no solo estuviese en un hilo los próximos conversatorios sino que internacionalmente no es muestra de buena voluntad sino de intimidación, reiterando la hipótesis de que en Venezuela verdaderamente se ha roto el mandato constitucional.

“Honestamente yo tengo dudas de que Maduro pueda hundirse más en la comunidad internacional. Y aunque hay gobiernos que son similares a los de Venezuela porque dos tercios del mundo están bajo el mando de regímenes híbridos, autoritarios o democracias con muchas dificultades y eso pudiera ayudar a Maduro, por otro lado está la comunidad democrática, que es seriamente democrática y no tiene ninguna duda de qué es lo que se está viviendo en Venezuela. Ya él está lo suficientemente hundido y la comunidad internacional lo que hace es ayudar al sector democrático del país a recuperar su sistema”, explicó.

Para finalizar, el experto enfatizó que sin duda se ha iniciado una nueva etapa en el país, la cual pudiera ser en beneficio o en perjuicio, pues cuando “el autoritarismo” llega a su fin electoral, su estadía se acorta. Es en este momento cuando, según la teoría de la autocratización, el Estado se convierte en arbitrario y menos competitivo en cuestión de números, es decir, no se puede negar que existe una transición caracterizada posiblemente por la autocracia o la democracia, de concretarse la primera se cerrarían más las posibilidades de cambio y se sostendrían por los medios que sean, así como lo advirtió Maduro en una de sus últimas alocuciones; no obstante este proceso se consumaría si la MUD y la presión popular lo permite porque la relación entre hacer y querer no existe, al contrario, lograrían “perpetuarse” si la mayoría así se lo permite.

“Estamos en el autoritarismo competitivo, son aquellos que se mantienen a través del voto pero cuando pierden el apoyo popular, les quedan prácticamente dos caminos: negociar su salida o aferrarse al poder por la fuerza”, puntualizó.

Extraído de: El Impulso

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