Bitácora del Poder

La MUD versión 2016

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Fernando Arreaza Vargas – 25 de noviembre de 2016

Hace unas semanas, tras la cancelación oficial del Referéndum Revocatorio, la lenta reacción de la dirigencia de la MUD me hizo pensar que esta coalición estaba cerca de colapsar. No podía entender que un escenario tan previsible los agarrase sin una respuesta preparada. Entonces, llegué a la siguiente conclusión: o se la pasan trabajando sobre la marcha o les cuesta un mundo ponerse de acuerdo. En realidad, son las dos cosas, y la segunda provoca la primera.revocatorio-venezuela

Si en la calle me preguntan qué pienso de la MUD, les digo que creo que 2016 fue su mejor momento y se convirtió en su peor año. Como marca y como organización siguieron una estrategia que les permitió recobrar el apoyo de la mayoría de la gente. La victoria de la Asamblea, el reordenamiento de fuerzas internas y los siguientes pasos con el RR como símbolo de presión hicieron que muchas voces críticas se sumaran al tren que parecía tomar rumbo a la victoria.

Sin embargo, algo pasó. El discurso se desdibujó. La narrativa se volvió muy rara. Luego de la artimaña del Gobierno para tumbar el derecho al voto, la solidez de la coalición opositora se derrumbó como un castillo de naipes. Su discurso se desconectó de sus acciones y para enmendar eso comenzaron a profundizar la herida, prometían cosas que sabían eran difíciles de cumplir. El debate interno de la MUD se hizo público y en cuestión de semanas volvimos a ver el humo detrás del incendio.

En el pasado defendí los pasos de la coalición que, con algunos errores, los llevó finalmente a su mejor momento: el día de la concentración en la que anunciaron marcha, juicio político y presión internacional. En ese momento estaban consiguiendo una oposición unida y entusiasmada, el sueño de cualquiera que quiera enfrentar al régimen. Luego de eso, algo pasó y muchos dejaron de entender lo que sucedía. Yo dejé de entender lo que la Mesa intentaba. Menos de dos meses después, algunos de la propia coalición explican que la marcha era una locura y que la Asamblea Nacional no puede hacer un juicio político.

Más allá de si tú o yo estamos a favor de marchar a Miraflores, presionar por el RR, por elecciones generales, o lo que sea, es difícil para cualquiera entender a alguien que propone un plan y semanas después actúa como si ese plan era una locura. Frente a coyunturas críticas, la irregularidad se paga caro. Más cuando una condición necesaria es juntar a millones de personas con opiniones distintas.

La simbiosis

Cuando comenzaba a enumerar mentalmente mis críticas a la MUD, me detuve porque se me ocurrió algo. Si te abstraes cinco minutos de la tormenta del debate, tú también puedes verlo. Leyendo la avalancha de noticias, tweets y posts de diferentes personas que apoyan a alguna facción me di cuenta que la MUD no existe. Es solo un nombre, un paraguas conceptual que le da identidad a un grupo heterogéneo de organizaciones que trabajan cada una a su manera. La MUD es un título y tres voceros tratando de darle sentido individual a un cúmulo de luchas diferentes que a veces reman en la misma dirección, y a veces se pegan con los remos.

Cuando traté de hacer la disección de los problemas de la Mesa, entendí que sería como buscar la primera ola del mar. La MUD solo es la expresión de una verdad que se impone a todas las demás: ninguna organización tiene la fuerza para comandar a la oposición sin las otras. Cada partido tiene una parcela muy sólida de apoyo, algunas crecen y otras disminuyen, pero nada suficiente para que una se imponga a las demás. Lo más curioso es que cuando la urgencia de amalgamar estas fuerzas aumenta, se vuelven menos compatibles. Con el pasar de los días, los que apoyan a un partido se sienten más seguros que su partido es la solución y los otros el problema. Pasa con todos, con cualquier color.

Es muy raro cuando te encuentras a una organización que su principal problema es la razón que los unió. Hay tantas visiones y particularidades que ponerse de acuerdo -con todos satisfechos- es imposible. Al incluir a todo el mundo te vuelves lento y pesado. Algunos son más críticos que otros, pero absolutamente todos quieren estar cerca de la coalición porque saben que si se alejan demasiado no van a saber en dónde están, ni van a tener la gente para hacer algo al respecto.

mud1Uno de los partidos propuso en los últimos días refundar la Unidad Democrática. No es algo nuevo ni impensable. De hecho, si todo sale mal, puede que en algún momento sea inevitable. Sin embargo, luego de un rato terminé acordándome de la carretera Panamericana. La vía que manejaba todos los días a Caracas. En la Panamericana hay una isla en el medio que separa a los que suben de los que bajan; esa isla se llena de polvo, basura y humo. El dióxido de carbono la deja negra. Las cooperativas que mandaba el gobierno para el mantenimiento de la carretera hacían algo curioso: en vez de limpiar la isla y quitarle las manchas, ellos pintaban encima de ellas. Como es lógico, la pintura no aguantaba más de 2 meses y se volvía a ver negra.

Si no lo piensas mucho, tiene algún sentido. Nueva imagen, nuevas caras, nueva fuerza. La realidad es que puedes cambiarle el nombre, las caras, los miembros, los colores y hasta las ideas si quieres; pero será igual que pintar la isla de la Panamericana. No haces nada sin buscarle una solución al problema original primero. No haces nada sin alinear a todos detrás de una sola estrategia.

Es tan complejo el asunto, que la misma razón que les impide ponerse de acuerdo es la que impide que alguno de esos partidos diga abiertamente que va a seguir su propio camino. Hasta las organizaciones más críticas se frenan y continúan su crítica solo para seguir tratando de ganar espacio dentro de la coalición. Los intereses de cada grupo no les permite alinearse ni separarse.

Mientras cada partido trate de imponer su visión como absoluta, puedes poner a quien quieras como jefe de una nueva Unidad y el resultado será este mismo. Todos los líderes de cada facción han dicho, de una u otra manera, que aspiran a la presidencia. Válido, pero estratégicamente problemático si actúas con las fichas puestas sobre esa ambición todo el tiempo.

Lo otro es esperar a que ese líder que sigues logre milagrosamente capitalizar todo el apoyo opositor y triunfe sobre el gobierno. Lo demás es ceder y trabajar.

2 replies »

  1. Otro más que cae en la tentación de “descubrirle” defectos y errores a la MUD. Pero, cero propuestas alternativas.
    No niego que la MUD tenga defectos, pero es lo mejor que tenemos como plataforma unitaria y lo que ha permitido asestarle derrotas al régimen, como la del 6D.
    Por ello, debemos darle nuestro voto de confianza y dejar de estarle buscando “las cinco patas al gato” y actuar como “tontos útiles” del gobierno.

    Me gusta

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