Mesa de Análisis

¿Quiénes nos reprimen? (I)

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Marcos Tarre Briceño  –  5 de mayo de 2017

Todas las clases reaccionarias en todas las épocas históricas, cuando el antagonismo entre explotadores y explotados llega a su máxima tensión, presagiando el advenimiento de un nuevo régimen social, han acudido a las peores armas de la represión y la calumnia contra sus adversarios.

Fidel Castro

Comenzar un artículo que pretende inscribirse en valores democráticos con una frase de Fidel Castro, dictador de Cuba hasta que le traspasó el poder a su hermano menor Raúl, y quien fue el gran mentor ideológico y manipulador político de Hugo Chávez, puede lucir contradictorio o hasta irónico. Sin embargo, cuando una pequeña, corrupta y nueva oligarquía  se ha adueñado del Poder, su frase, aunque abunda en epítetos un tanto obsoletos, como “reaccionarios o explotadores”, puede aplicarse perfectamente a la actual situación de Venezuela de abril de 2017, resumida en la última frase, al explicar lo que hacen las dictaduras cuando son arrinconadas.

La calumnia contra los adversarios ha sido una herramienta utilizada por el fallecido presidente Chávez desde los primeros años de su gobierno y llevada a niveles grotescos por su sucesor. Y la represión, con mucho más perversión que sólo el “gas del bueno” del que hacía gala Chávez, no sólo ha aumentado en letalidad, en crueldad y dimensión, sino también en técnicas, equipos y difusión de responsabilidades. Para el momento de escribir esta nota, el saldo de las protestas alcanza ya los 34 muertos[1], 1.584 arrestados[2] en las manifestaciones, de los cuáles 715 siguen detenidos; así como un número muy difícil de precisar de heridos o lesionados que han requerido atención médica, que según se estima, pasan de los 500.

El número de fallecidos es alarmante y nos detendremos a analizarlo. En primer lugar, la causa de las muertes, de acuerdo a la fuente de Runrunes, incluye el hecho lamentable, aún bajo sospechas e investigación, de 13 personas electrocutadas cuando ocurría el saqueo de la panadería La Mayer en el barrio San Andrés en El Valle el pasado 20 de abril.

En el gráfico se evidencia que la mitad de las muertes ocurrió por disparos de armas de fuego.

Entre los causantes de las muertes, el 20,5% de ellas parece deberse directamente a acciones de los cuerpos policiales, a los que habría que añadirle 14,7% imputables a los grupos irregulares armados, las “bandas armadas motorizadas” que actúan se activan y desactivan por instrucciones del Gobierno.

Y tal como se evidencia en el gráfico que sigue, de los 34 fallecidos, se encuentra un miembro de los cuerpos de seguridad, un sargento segundo de la Guardia Nacional Bolivariana, impactado por un tiro en la cabeza el 19 de abril en San Antonio de Los Altos. Las pruebas balísticas realizadas indican que el arma utilizada para ese homicidio, una pistola 9 milímetros, había sido decomisada por la Policía del Municipio Sucre[3] y entregada a la Zona de Defensa Integral Miranda, por lo que no se entiende cómo y porqué aparece en la calle.

Ante la alta letalidad de la represión gubernamental, mucho mayor que la registrada en los hechos del 2014, es conveniente entonces recordar que las técnicas, equipos y métodos desarrollados, utilizados y reglamentados a nivel internacional, reflejados en convenios y pactos suscritos por Venezuela, están diseñados para un uso progresivo de la fuerza, permitir que el Estado pueda mantener o controlar el orden público, pero sin producir víctimas mortales ni daños personales o materiales innecesarios. Entonces es pertinente analizar la situación de la represión, quiénes la dirigen, ordenan y están al frente o por detrás de ésta situación sangrienta que hoy enluta hogares, familias, universidades y al país.

También debemos partir del principio de que la explicación o excusa de la “manzana podrida” para informar sobre los excesos o crímenes cometidos por un funcionario, está desde hace mucho tiempo desterrada y superada en términos del funcionamiento de los cuerpos policiales. Un agente que comete un exceso forma parte de un sistema, tiene un superior directo, una cadena de mando, compañeros, adiestramiento, órdenes, permisividad, tolerancia… Detrás de un policía que desenfunda su arma y la acciona, o detrás de un Guardia Nacional Bolivariano que dispara la granada lacrimógena en vuelo rasante para impactar cabezas o dispara los perdigones de plástico a quemarropa, existe un antes, un ahora y un después… No se trata de un hecho fortuito u ocasional.

Continuaremos la semana próxima con éste análisis.

 

 

[1] INFOGRAFÍA Y MAPA | 34 muertos en protestas en Venezuela hasta el #27Ab. Runrunes.

[2] Foro Penal reporta 1584 arrestos desde el inicio de las protestas. Confirmado

[3] “Arma con que asesinaron a guardia nacional en San Antonio había sido entregada a la FAN”. Javier Mayorca. TalCualDigital.

 

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