Opinión y análisis

Sectores populares: La deuda pendiente de la dirigencia

Foto: Cortesía

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Carlos Carrasco  –  26 de mayo de 2017

Atravesamos un momento de transformación en la sociedad venezolana. El gobierno se transformó en dictadura, los funcionarios policiales se transformaron en represores y una ciudadanía paliada por la crisis se transformó en el bravo pueblo que cantamos en el coro de nuestro himno nacional. Sin embargo, la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tiene una deuda pendiente con su transformación, especialmente hacia los sectores populares.

Cuando se analiza estos dos meses de protesta pacífica y democrática, existe un cuestionamiento recurrente en torno a los sectores populares. Se señala la pasividad o indiferencia de algunas comunidades, en algunos casos incluso se los traza de cobardes por no manifestarse.

Sin embargo, este tipo de conjeturas, lejos de estimular una respuesta activa por parte de los sectores populares, aleja la posibilidad de que las comunidades transciendan como exigen otros sectores de la sociedad.

Se debe entender que la realidad en los sectores populares está marcada por una vulnerabilidad planificada, compuesta por la carencia exacerbada de servicios públicos, la presencia de grupos armados, el control de la alimentación a cambio de fidelidad política, el desabastecimiento crítico y la delincuencia organizada. Estos elementos ocupan el tiempo de los ciudadanos y el espacio público propicio para el intercambio. El resultado es un tejido social más débil y ausencia de iniciativas autónomas para protestar.

Ante esta realidad, las comunidades necesitan una estimulación positiva que vaya más allá de la increpación por redes sociales o en la calle. Se necesita un liderazgo político que pueda estimular y acompañar las protestas pacíficas en las comunidades.

En el contexto represivo y de protestas, esto se vuelve un punto central por varios aspectos: 1) Existe una necesidad latente de manifestarse en los sectores populares, que si no es canalizada adecuadamente por la dirigencia de la MUD, se puede tornar violenta y afectar la protesta en general. 2) Si la dirigencia de la MUD no acompaña las protestas en los sectores populares restarán credibilidad en esas zonas, cuyas consecuencias pueden ser negativas en un futuro escenario electoral. 3) El discurso oficial sigue utilizando las comunidades populares como bastión de lucha. Si se logran protestas exitosas, se obtendrá un impacto simbólico, que tendrá consecuencias en resquebrajamiento progresivo de la estructura interna del régimen.

Foto: El Siglo

Si la dirigencia de la MUD aspira a gobernar el país y acompañar un cambio positivo para la sociedad venezolana, no puede alargar más esa deuda pendiente que tiene con los sectores populares. Deben aprovechar que aún están a tiempo.

Por último, resulta importante resaltar que los sectores populares llevan cuatro años protestando en contra de la incapacidad de Maduro para gobernar Venezuela. Lamentablemente, la protesta social, especialmente si es en las comunidades, se invisibiliza. Se debe entender que los ciudadanos que atraviesan las penurias de esa realidad también forman parte de esa resistencia que quiere un mejor futuro para todos.

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